3, 2, 1, ¡acción! ¿Contamos 21?

El tiempo de ocio es tan escaso en nuestro día a día como variados son los recursos de entretenimiento a los que podemos recurrir. Y éstos cada vez son mayores, en parte debido al enorme desarrollo y potencial de las nuevas tecnologías. La innovación ha catapultado, incluso, determinadas actividades de ocio que parecían obsoletas o encaminadas a desaparecer. Al contrario de lo que se pensaba, determinados juegos han sabido adaptarse a sus versiones más digitales y aumentar de manera sorpresiva su popularidad entre las nuevas generaciones, siempre más apegadas al uso y disfrute de los últimos modelos de dispositivos móviles. Esos juegos a los que hacemos referencia son aquellos juegos más tradicionales, como esos que se juegan con cualquiera de las barajas de naipes que conocemos. El blackjack, por ejemplo, ha sido uno de esos juegos de cartas que ha crecido de manera significativa en los últimos tiempos y, pese a ser una opción de ocio bien conocida por sus relaciones con diferentes argumentos cinematográficos como Black Jack la película (sí, tiene ese mismo nombre que el conocido juego de cartas). No es el único ejemplo, veremos más a lo largo de este recorrido por la historia del cine con el blackjack como personaje principal o secundario. Rodamos… ¡acción!

El cine, como otra oferta más de ocio, no sólo nos ayuda en nuestros momentos de entretenimiento sino que refleja, de manera más o menos fiel, muchos de los acontecimientos que contribuyen a configurar la historia de la sociedad, desde hitos biográficos de personas o acontecimientos a elementos que nos rodean en nuestro día a día, como es el caso de los juegos de azar, sector en donde se encuadra el blackjack. Antes de profundizar en qué películas, este juego de cartas ha disfrutado de su momento de éxito en el séptimo arte, indicaremos que, a diferencia de otros juegos de naipes, no conlleva un aprendizaje muy profundo sobre cómo disfrutarlo en compañía de amigos o contra la inteligencia artificial de una máquina (una ayuda dada por las nuevas tecnologías). El blackjack consiste en no sumar más de 21 puntos a través de las cartas, las cuales tienen una determinada puntuación, pero, obviamente, no pasarse de 21 puntos implica sumar más puntos que el resto de los adversarios. Esta regla se refleja en las películas, pero también otros elementos que acompañan a este tipo de juegos de azar: la tensión, la estrategia, los nervios, las emociones, los cálculos matemáticos y mentales y todos aquellos factores que confluyen durante una partida de naipes. Y no siempre es necesario contar con premios en juego. Hay partidas entre amigos que adquieren tintes de película con un argumento dramático.

La mayoría de las películas desembarcan en la gran pantalla a través de la factoría de producción de Hollywood. Empecemos, por tanto, por Blackjack 21 cuyo título es toda una declaración de intereses. No obstante, para aquellos que no estén muy puestos en el mundo cinematográfico, les diremos que el argumento de este filme está basado en la obra literaria de título: ‘Bringing Down The House’. Libro (por ser primero en publicarse) y película se centran en la historia de unos estudiantes del Massachusetts Institute of Technology (MIT), cuyos espléndidos currículos en ciencias matemáticas y estadísticas les ayuda a tratar de conseguir ese sueño de toda persona que acude a un casino: desplumar a la banca. Estos estudiantes lo intentan en Las Vegas, la cuna del juego. No haremos ningún tipo de spoiler, pero sí diremos que el actor principal es Kevin Spacey, que se trata de una película muy amigable para ver durante un par de horas y que alcanzó un buen número de seguidores en la taquilla.

Ética y matemáticas

De Kevin Spacey a Clive Owen. De Blackjack 21 a Croupier. Esta otra película también aborda este juego de cartas, pero desde otro punto de vista: la del crupier y no respecto a la del jugador que busca ganar cómo sea a la banca. En este caso, se cuenta la historia de un crupier, de sus enamoramientos en el casino, de la corruptela entre cartas y de esa ansia por conseguir ganar de los jugadores. La película Croupier podría clasificarse dentro del género de cine negro. Y desde luego que no va a defraudar a aquellas personas que deseen disfrutar de su tiempo de ocio visionando esta producción cinematográfica. Tanto Blackjack 21 como Croupier son dos grandes películas que reflejan al blackjack como actor principal en el reparto. No obstante, también hay otras producciones cinematográficas que incluyen este juego de cartas durante algún momento del rodaje.

Nos referimos, por ejemplo, a la película Rain Main, con Dustin Hoffman y Tom Cruise como principales reclamos para el público. La recomendación de este filme viene a consideración por cómo se refleja el trascurrir de una partida de cartas, con todo tipo de detalles que invitan a pensar al espectador de estar inmerso en una verdadera batalla de naipes con jugadores profesionales; y, por otro lado, por esa estrategia poco ética del personaje que interpreta Tom Cruise, el cual se aprovecha del autismo que sufre su hermano, protagonizado por Dustin Hoffman, el cual posee una memoria prodigiosa, lo cual se trata de exprimirlo para ganar a las cartas. Aparte de la ética, esto pone de manifiesto la importancia que tienen las matemáticas a la hora de plantear una estrategia. El conteo de las cartas, que también se refleja en alguna que otra película, es una de las estrategias más demandadas por muchos jugadores. El éxito, por el contrario, no está nada asegurado. En cualquier caso, esta película es bastante recomendable.

Esa ética, y también matemáticas, de la que se hablaba en el párrafo anterior vuelve a colación con el argumento de The Last Casino (El Último Casino), en donde un profesor de matemáticas carece de escrúpulos y utiliza a un selecto grupo de sus alumnos más prestigiosos a nivel de agilidad mental y de números para tratar de ganar a cualquiera de los juegos de azar que se pueden encontrar en un casino, entre los que, obviamente, está el blackjack. No desvelaremos el argumento que cierra este filme, pero sí diremos que el mismo refleja todas esas tensiones que surgen cuando el juego deja de ser un juego, una opción sana de entretenimiento siempre que se haga de una manera absolutamente responsable.

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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