Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘Los Palomos‘ (1964)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Los Palomos

En 1964, el mismo año que realizó El extraño viaje, una de sus obras maestras, Fernando Fernán Gómez volvió al terreno de las adaptaciones teatrales con este trabajo de encargo que consistió en llevar al cine la muy exitosa obra teatral Los Palomos del prolífico autor Alfonso Paso. Hubo en el encargo cierta prisa por tener a punto la película para aprovechar el gran tirón del éxito teatral que, con la misma pareja protagonista: José Luis López Vázquez y Gracita Morales (la obra fue escrita pensando en ellos), había colgado durante meses el cartel de “no hay entradas” en el madrileño Teatro de la Comedia.

Los Palomos son Emilio Palomos (López Vázquez) y su esposa Virtudes (Gracita Morales), un matrimonio de clase media, escasas luces e irrefrenables ganas de prosperar. Una noche, en plena tormenta de nieve, son invitados a cenar a casa del jefe del primero (Fernando Rey) y su sofisticada esposa (Mabel Karr) que viven en una casita acomodada a las afueras de Madrid. El posible ascenso que Emilio vislumbra en su horizonte laboral sirve para que López Vázquez despliegue todo su catálogo de aspavientos serviles con los que interpreta a un adulador que convirtió en un personaje estereotípico en muchas de sus películas.

El contraste entre la refinada pareja interpretada por Rey y Karr y los “quiero y no puedo” a los que dan vida López Vázquez y Morales será el punto de partida de la comicidad, pero todo se complicará cuando se proponga un macabro juego antes de cenar, se descubra que hay otras (oscuras) intenciones detrás de la invitación y las disparatadas situaciones comiencen a sucederse unas tras otras. La aparición de un quinto personaje, una anciana borrachina a la que da vida la gran Julia Caba Alba y las esporádicas apariciones de un visitante importuno (Manuel Alexandre), completarán el elenco principal con el que Alfonso Paso construye un relato divertido en las formas pero bastante insustancial en el fondo.

A pesar de tratarse del autor de mayor éxito comercial de la época, Alfonso Paso, que escribía obras de teatro con una fecundidad asombrosa, estaba bastante lejos, dicho sea con todos los respetos, de la calidad literaria de otros referentes de la comedia española como Pedro Muñoz Seca, Miguel Mihura o su propio suegro Enrique Jardiel Poncela. Su humor, de trazo más grueso que el de los autores citados, se apoya casi continuamente en disparatadas conversaciones basadas en el equívoco y en frenéticas entradas y salidas de personajes que, si bien tienen indudable gracia, funcionan mucho mejor en el medio teatral para el que fueron concebidas que en el cinematográfico.

La puesta en escena fílmica, a pesar de ciertos esfuerzos del propio Fernán Gómez y su coadaptador José María Rodríguez por sacar la acción del escenario único del texto de referencia, es claramente deudora de su origen teatral y, pasada la primera media hora de película que resulta francamente divertida gracias a la presentación de los personajes y el planteamiento de la trama, el interés del argumento comienza a languidecer y el film únicamente se sostiene gracias a su desternillante pareja protagonista, especialmente una Gracita Morales cuya capacidad para resultar graciosa no tiene límites por insustanciales o disparatadas que sean sus frases.

Fernán Gómez, que por primera vez dirige una película en la que él no interviene como actor (hará lo mismo en su otra película de 1964, la citada El extraño viaje), ejerce una dirección funcional, aséptica, limitándose a la dirección de actores y a filmar de un modo eficaz las sucesivas secuencias sin ninguno de los recursos cinematográficos con los que, poco a poco, iba labrando su particular estilo como director.

Probablemente la confluencia de la citada prisa con la que se llevó a cabo la producción (apenas diez meses entre el estreno teatral y el cinematográfico) con la desgana de un Fernán Gómez que asumió la dirección como un trabajo impersonal, alejado de sus proyectos más autorales con los que intentaba labrarse un nombre como director cinematográfico, haga que Los Palomos sea una de las películas más endebles de su filmografía, lo cual no fue inconveniente para que se convirtiera en un gran éxito de taquilla y, probablemente, una de las películas más rentables de su carrera.


Los Palomos fue emitida en el programa Historia de nuestro cine de RTVE el 14 de septiembre de 2016. Actualmente no se encuentra disponible en ninguna plataforma, pero existe una edición en DVD lanzada en 2008 por Divisa que, aunque está descatalogada, puede encontrarse en algunas páginas de coleccionismo y venta de ediciones de segunda mano.


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