Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘Sólo para hombres‘ (1960)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Sólo para hombres

 

Tras los dos guiones originales escritos en colaboración con Manuel Pilares que componían el díptico La vida por delante (1958) y La vida alrededor (1959), la filmografía de Fernando Fernán Gómez se adentrará temporalmente en el terreno de las adaptaciones teatrales. En sus dos siguientes largometrajes acudirá a dos de los grandes comediógrafos del teatro español: el genial Miguel Mihura de quien adaptará la obra ¡Sublime decisión! con el título Sólo para hombres (1960) y el maestro (acaso el creador) del astracán Pedro Muñoz Seca con La venganza de Don Mendo (1961).

¡Sublime decisión! había sido estrenada en 1955 en el madrileño teatro Infanta Isabel protagonizada por Isabel Garcés y Antonio Casas en los dos papeles protagonistas que en pantalla servirían para prolongar la exitosa pareja cinematográfica Fernán Gómez/Analía Gadé. Ambientada por Miguel Mihura en el Madrid de 1895, la obra giraba en torno a una señorita de nombre Florita García (Analía Gadé) que decide rebelarse a las convenciones de la época y toma la (sublime) decisión de convertirse en mujer trabajadora y no dedicarse a la busca y captura de novio como cabía esperar de una joven soltera de su posición.

Su solicitud de un puesto de oficinista en el Ministerio de Fomento supondrá un auténtico disgusto para sus padres (“¿es que te has hecho modernista?” le preguntará su espantado padre interpretado por un sensacional Joaquín Roa) y un escándalo para la sociedad biempensante de la época que terminará trascendiendo a las más altas instancias políticas.

Esencialmente fiel en la adaptación al texto de Mihura, Fernán Gómez añade una especie de prólogo de su propia cosecha que antecede a los títulos de crédito en el que él mismo, a modo de autor/narrador/presentador se dirige al público poniéndole en antecedentes de los usos y costumbres del Madrid de finales del XIX. A continuación, tras los créditos, será Analía Gadé la que, voz en off mediante, asumirá el papel de narradora e introductora de la trama tal y como Miguel Mihura la plantea, con un monólogo de Florita nada más abrirse el telón.

A pesar de que su título podría resultar disuasorio para el público femenino, más aún en estos tiempos nuestros en los que todo tiene potencial para ofender, Sólo para hombres asume en realidad un planteamiento feminista que se despliega desde la pluma de Miguel Mihura hasta la cámara de Fernando Fernán Gómez. La maestría con la que ambos ejercen la sátira pone continuamente de manifiesto lo absurdo de una situación tan injusta como irracional que, a pesar de estar ambientada en 1895, mantenía su atenuado reflejo en la España de mediados de los cincuenta, un país y un momento en el que ejercer el feminismo exigía mucho talento e imaginación para colarlo de manera implícita.

Con un metraje continuamente poblado por los divertidísimos diálogos de Mihura y un reparto en auténtico estado de gracia, Sólo para hombres no se queda únicamente en la sutil “denuncia” de la discriminatoria situación de la mujer destinada a ser esposa y madre. Además, se añade una acerada crítica al cerril parlamentarismo, a los vaivenes políticos, a la incoherente burocracia y a un ineficiente funcionariado, aspectos todos ellos ya presentes en la obra de Mihura pero acentuados por Fernán Gómez con su habitual sarcasmo.

Analía Gadé está espléndida con una interpretación muy equilibrada entre la tímida rebeldía y una dulce ingenuidad no exenta de vis cómica. Fernando Fernán Gómez interpreta con su característico desparpajo a un caradura especialista en merendar de gorra que, caprichos del destino, trabajará en el mismo departamento ministerial que Florita. El resto del reparto incluye, además del citado Joaquín Roa, a Manuel Alexandre, Charo García Ortega, Elvira Quintillá y un apoteósico Erasmo Pascual, el mejor de todo el elenco y el único que repite en pantalla el mismo papel que interpretó sobre las tablas del Infanta Isabel dando vida a un tronchante funcionario de ventanilla, de esos de “vuelva usted mañana” que todos hemos sufrido alguna vez.

Sólo para hombres, seis décadas después de su estreno, sigue siendo una película pertinente y divertida. La genial pluma de Miguel Mihura, un autor injustamente infravalorado por su militancia en el humor, y el talento de Fernán Gómez haciendo una adaptación vibrante y llena de ritmo convierte este film en una obra a reivindicar en la historia del cine patrio. En su momento fue un sonoro fracaso y la crítica la puso a escurrir. Solo me resulta comprensible desde el snob desprecio por la comedia que ejerce cierto sector de la crítica que suele avergonzarse cuando se divierte. Peor para ellos.


Sólo para hombres ha sido editada en DVD en dos ocasiones, ambas por parte de Divisa, una primera edición fue lanzada al mercado videográfico en 2004 dentro de la colección «Cine español Años 60». Cuatro años después volvió a ser editada con una carátula diferente. Ambas ediciones están descatalogadas aunque es posible encontrarlas en páginas de coleccionismo a precios un poco desmedidos. La película, que fue emitida en marzo de 2016 por RTVE en el espacio Historia de nuestro cine presentado por Elena Sánchez, puede verse actualmente en las plataformas Filmin y Amazón Prime.

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