Crítica de ‘The Iron Bridge’: El pozo de los remordimientos

Las críticas de Daniel Farriol:
The Iron Bridge
 
The Iron Bridge es un drama polaco escrito y dirigido por la debutante Monika Jordan-Mlodzianowska. La historia sigue a Kacper, capataz de una mina de carbón que mantiene una aventura amorosa con la esposa de Oskar, un minero que es su mejor amigo. Para poder pasar el mayor tiempo posible con su amante le asigna las tareas y misiones más arduas y peligrosas hasta que un día acontece un accidente en la mina. Está protagonizada por Julia Kijowska (Estados Unidos del Amor, Nina), Bartlomiej Topa (Traffic Department, Strange Heaven), Lukasz Simlat (Fuga, Corpus Christi), Andrzej Konopka, Cezary Lukaszewicz, Przemyslaw Redkowski, Maciej Bochniak y Krystian Mularczyk. La película se ha estrenado en España en Netflix el día 5 de Agosto de 2021.
 

Un triángulo sentimental en la mina

The Iron Bridge es un drama con elementos de intriga que posee un planteamiento bastante interesante que acaba diluido en un desarrollo poco evolutivo de los hechos que narra. La historia plantea un turbio triángulo amoroso entre el capataz de una mina de carbón, Kacper, su mejor amigo que trabaja para él, Oskar, y la amante que es también esposa de éste último, Magda. La relación secreta se sustenta en el tiempo libre de que disponen los amantes para estar juntos mientras Oskar trabaja en la mina. Su amigo (eso dice él) le otorga trabajos de gran dificultad que conllevan el permanecer más tiempo en las profundidades de la mina para que los escarceos sexuales puedan dirimirse sin necesidad de estar pendientes del reloj.
 
Todo cambia cuando un día se produce un grave accidente en el interior de la mina. Todos los mineros pueden escapar menos Oskar al que nadie encuentra en la superficie. La tensión va en aumento y los detalles indican que ha podido quedar atrapado entre los escombros, aunque nadie puede asegurarlo. Una lucha contrarreloj les llevará a buscar una solución viable para acceder hasta el lugar donde debería encontrarse sepultado e intentar salvarle la vida. No es fácil y los primeros intentos son infructuosos. El tiempo pasa y el oxígeno se acaba. Ese hecho producirá un distanciamiento entre los amantes que deberán soportar el peso de la culpa y del remordimiento por haber estado engañando respectivamente a su amigo y esposo al mismo tiempo que han puesto en riesgo su vida.
 

El montaje resta emoción al conflicto ético

The Iron Bridge tiene una estructura extraña o incluso errática. Al inicio de la película ya se nos presenta cuál es el conflicto principal y cuáles son sus personajes principales. De ese modo el espectador más avispado ya entiende a la perfección, con solo un par de secuencias, todo lo que se viene encima. Por desgracia, la debutante Monika Jordan-Mlodzianowska considera que eso no es suficiente y se dedica a partir de entonces a intentar profundizar en la relación a tres.  Lo hace utilizando el manido recurso de los flashbacks explicativos que sirven para mostarnos cómo se gestó la infidelidad y cómo fue afectando esa relación a cada uno de los vértices del triángulo. En verdad, la mayoría de estas secuencias son intrascendentes y no aportan datos nuevos suficientes como para justificarlas. Todo lo que ocurre ya ha podido ser hilvanado en la cabeza del espectador con anterioridad sin necesidad de ese subrayado en imágenes.
 
Por suerte, la directora se muestra bastante capaz al afrontar la puesta en escena. Desde la distancia y con la típica frialdad polaca se concentra en remarcar la personalidad de sus personajes con la paciencia de quien esboza un lienzo al óleo. Hay una buena fotografía de Piotr Kukla (Bride Flight, The Zookeeper) que ayuda a dotar a las imágenes de una fuerza vehemente, sin embargo, ni el guion ni el montaje ayudan mucho a que nos involucremos de lleno en los problemas morales con los que deberán lidiar los personajes. Ese constante tránsito entre presente y pasado resulta tan arbitrario como la engañosa secuencia del supermercado en que Magda asegura haber visto a su marido en uno de los pasillos cuando se le presume enterrado en la mina.
 

Julia Kijowska, la mejor de los tres

Ahí tenía la directora otra opción para reconducir el rumbo de su obra amplificando la intriga derivada de la falta de información real sobre el paradero de Oskar. Solo es un espejismo. Tampoco se saca todo el partido posible a la tensión acumulada cuándo surgen problemas en la construcción de un pozo paralelo para alcanzar el lugar del derrumbe. Monika Jordan-Mlodzianowska parece manejarse mejor en los recovecos oscuros del drama romántico que en potenciar con entusiasmo los mecanismos del suspense psicológico provocado por tan dramática situación.
 
The Iron Bridge es un filme simplemente correcto que desaprovecha el punto de partida del accidente y no consigue armar un discurso sobre la ética humana con la trascendencia que tenían El gran carnaval (Billy Wilder, 1951) o El decálogo (Krzysztof Kieślowski, 1989), por citar solo dos ejemplos con las que podríamos emparentarla en distintos aspectos. Lo más destacado de la película acaba siendo el intenso trabajo realizado por la actriz Julia Kijowska, entre la contención y la visceralidad.  
 

¿Qué te ha parecido la película?

The Iron Bridge

6

Puntuación

6.0/10

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