AMFF 2021. Crítica de ‘Loca por la vida’: Delicado equilibrio entre la comedia y el drama

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en el AMFF 2021:
Loca por la vida

Pocas cosas resultan tan descorazonadoras como asistir al declive de un ser querido. Todos asumimos con mayor o menor resignación ver cómo nuestros abuelos primero y nuestros padres después van perdiendo fuerza, agilidad, resistencia o destreza. Solemos llamarlo ley de vida como si existiera un código legal que regulase todo a base de plazos, tiempos o circunstancias. Y sabemos que no es así. Pero si aceptar el declive físico nos resulta triste, más difícil aún es aceptar el deterioro de las facultades mentales, eso a lo que los expertos llaman funciones cognitivas. Y es más difícil porque no es algo consustancial al ser humano, no todo el mundo sufre un deterioro de la memoria, la atención, la orientación y, en última instancia, la comunicación a través del uso y la comprensión del lenguaje.

Precisamente porque no todo el mundo lo sufre, el estupor suele ser la primera reacción de aquellos que presencian los primeros indicios de que algo está ocurriendo en la mente de aquel al que queremos. Y estupor es precisamente lo primero que sienten la pareja protagonista, los treintañeros Noémie (Lucie Debay) y Alex (Jean Le Peltier), cuando Suzanne, la madre de Alex interpretada por una espléndida Jo Deseure, comienza a dar síntomas de que algo no va bien en su interior. Lo de menos es el diagnóstico concreto, demencia semántica lo llaman en la película, lo sustancial es la repercusión que este deterioro cognitivo tiene en la vida de Suzanne y, en segunda instancia en la de su hijo y su nuera.

Un punto de partida argumental como este que podría devenir en un dramón considerable, es tratado con sutil elegancia por la pareja de guionistas y directores compuesta por Ann Sirot y Raphaël Balboni en este su primer largometraje, Une vie démente, que con el título Loca por la vida puede verse estas semanas en el Atlántida Film Festival a través de la plataforma Filmin.

Sirot y Balboni tienen el enorme mérito de mantener todo el metraje en un delicado equilibrio entre la comedia y el drama sorteando el enorme riesgo de caer en la frivolidad que entrañaba abordar de este modo una cuestión tan sensible. Aunque el incuestionable fondo trágico subyace continuamente, la película toma la deriva de una fina comicidad que dota a los tres personajes principales de una humanidad y una profundidad difícil de encontrar en películas de este tipo en las que lo que suele predominar es el dolor, el sufrimiento, la desesperanza, la paulatina pérdida de libertad y el estrangulamiento de la vida del cuidador en favor de la de un cuidado que ha perdido hasta la capacidad de agradecer.

Y el secreto de este fino equilibrio entre lo cómico y lo dramático, la alegría de vivir y la enfermedad, no radica tanto en el guion (que más bien parece un punto de partida) como en la forma de concebir el rodaje de la pareja de directores basándose en una creativa concepción de las secuencias, en una propuesta estética muy particular en la que a menudo se funden vestuario y decorados, en la espontaneidad de los actores y en un montaje jump cut que supedita la naturalidad y el avance dinámico del relato a una continuidad canónica de planos y secuencias.

Jean Le Peltier en su papel de hijo consigue trascender todos los estados de ánimo posibles y empapa de humanidad un personaje con el que resulta muy fácil empatizar, lo mismo ocurre con la encantadora Lucie Debay componiendo la nuera más querible que pueda uno imaginar. Ambos contraponen sus propias vidas, sus inminentes decisiones (como ser padres) con la aplastante responsabilidad de cuidar a un adulto que continuamente se pone en peligro.

Pero es sin duda Jo Deseure la que crea un personaje único que huyendo de clichés y estereotipos consigue transmitir las turbulencias de su estado mental, su gradual transición desde la cordura hasta el desprendimiento del contacto con la realidad. Y lo hace con gracia, con libertad interpretativa y con un derroche de naturalidad abrumador.

Unan a todo esto una elegante banda sonora con “Las cuatro estaciones” de Vivaldi marcando los tempos y se encontrarán con esta producción belga inteligente y entrañablemente divertida. Loca por la vida puede verse en Filmin durante el mes de agosto.


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Loca por la vida

7.5

Puntuación

7.5/10

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