Crítica de ‘El experimento fantasma’: El alma de los muertos

Las críticas de Daniel Farriol:
El experimento fantasma
 
El experimento fantasma (Ghost Lab) es un drama de terror tailandés dirigido por Paween Purijitpanya (Body Sob #19, Phobia) que también escribe el guion junto a Vasudhorn Piyaromna y Tossaphon Riantong (Bad Genius, In Family We Trust). Es la historia de dos amigos médicos, Glar y Wee, que inician una investigación para descubrir que sucede después de la muerte. Se obsesionan tanto con sus experimentos que tomarán una decisión drástica para probar la existencia de los fantasmas. Está protagonizada por Thanapob Leeratanakajorn (One for the Road, The Swimmers), Paris Intarakomalyasut y Nuttanicha Dungwattanawanich. La película está distribuida por Netflix desde el día 26 de Mayo de 2021.
 

Demostrar la existencia de los fantasmas

El experimento fantasma (Ghost Lab) es una nueva incursión del cine tailandés en el cine de terror sobrenatural. En esta ocasión los protagonistas son dos amigos doctores que por las noches inician una investigación para un proyecto secreto que denominan “Misión Aurora Boreal”. Existe la creencia mitológica en los pueblos inuit de que la aparición de la aurora boreal en el cielo es en realidad la manifestación del alma de los muertos que quieren comunicarse con los vivos. En esta película tailandesa sucede todo lo contrario. Los dos médicos vivos querrán evidenciar la existencia del más allá y demostrar la existencia de los fantasmas creando un conducto de comunicación con ellos.
 
La premisa es bastante sugestiva para los que nos gusta el género, aunque tengo que advertir que si buscas una película para pasar miedo y que esté llena de jump scares puedes acabar bastante decepcionado. A El Experimento Fantasma le cuesta arrancar y centrarse en lo que quiere contar. Los primeros 45 minutos tienen un tono errático con algunas buenas ideas sueltas, escenas que funcionan de manera inconexa y la inclusión de líneas de diálogo algo cómicas como una referencia al clásico del terror tailandés Shutter: el fotógrafo (Banjong Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom, 2014). Si en aquélla los fantasmas se manifestaban a través de las fotografías, aquí es todo lo contrario, a los protagonistas les resulta imposible captar imágenes de los pocos fantasmas con que entran en contacto. La concatenación de una serie de acontecimientos algo frustrantes para los doctores también lo serán para los espectadores. Más allá de la aparición del fantasma del quemado junto a la máquina expendedora, el resto de manifestaciones sobrenaturales serán sillas y otros objetos moviéndose. Insuficiente y poco aterrador.
 

Cruzando la línea

Llega entonces el punto de giro de El Experimento Fantasma. La obsesión que tienen los doctores por demostrar sus teorías a la comunidad científica sobre el más allá lleva a uno de ellos a tener una gran y absurda idea: atravesar al otro lado para poder comunicarse con su compañero. Por un momento, teniendo en cuenta que la acción transcurre en un hospital, a uno le viene la memoria la mítica Línea Mortal (Joel Schumacher, 1990) en la que unos estudiantes de medicina se provocaban paradas cardiorespiratorias para entrar en contacto con el otro lado y dónde la reanimación traía consigo algunos efectos secundarios. Los doctores tailandeses son aún más drásticos y no se andan con chiquitas. Si hay que atravesar al más allá se hace con todas las consecuencias.
 
El Experimento Fantasma va acelerando el ritmo y su intensidad hasta desembocar en una media hora final bastante loca. La ofuscación por el experimento es cada vez mayor. Descubren que los contactos sobrenaturales se producen con mayor intensidad cuánto mayor son las emociones (normalmente negativas) infundidas a las almas de los muertos. Y ya sabemos que no es buena idea hacer enfadar a los fantasmas. Con algunas escenas de terror puro, el filme combina constantemente los códigos del cine de género con un tono melodramático que lastra gran parte del suspense adquirido. Creo que la película hubiera ganado con un tono más festivo y cañero de forma continuada, flirteando con más asiduidad en el body horror.
 

“La ciencia nunca miente, pero yo sí”

Por el camino de El Experimento Fantasma hallaremos las reflexiones habituales sobre los límites éticos de la ciencia y esas líneas rojas que no deben cruzarse. El mito de Prometeo sobrevuela en la historia. Uno de los protagonistas lleva una camiseta con el divertido lema “Science Never Lies, But I Do (La ciencia nunca miente, pero yo sí)”. Es una manera de evidenciar la deriva moral del protagonista cuándo antepone los hallazgos científicos por encima de los sentimientos de la gente que le rodea. También hubiera sido interesante ahondar en la deriva autodestructiva de los personajes, pero vinculada con el terror y no con el drama.
 
En lo técnico y artístico, se podría decir que la película es correcta. Las interpretaciones son dispares, a veces un poco exageradas, pero Thanapob Leeratanakajorn convence como ese mad doctor desatado. La fotografía de Pithai Smithsuth (Sang Krasue, La chica nueva) cae en algunos clichés del cine de terror asiático con esos habituales tonos azulados en las escenas de las apariciones fantasmales, sin embargo, la puesta en escena del director ofrece algunos detalles curiosos que hacen que la película funcione bastante bien. Estamos ante un producto de puro entretenimiento que gustará a los más acérrimos del thai horror, para el resto ya no lo tengo tan claro.
 

¿Qué te ha parecido la película?

El experimento fantasma

6.3

Puntuación

6.3/10

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