Crítica de ‘Nadia, Butterfly’: La competición de la vida

Las críticas de Daniel Farriol:
Nadia, Butterfly
 
Nadia, Butterfly es un drama canadiense escrito y dirigido por Pascal Plante (Falsos tatuajes). La historia nos sitúa en los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020 (que por la pandemia en la realidad no se pudieron realizar). La joven Nadia, forma parte del equipo olímpico de natación canadiense y, de forma sorprendente, ha anunciado que se retirará tras esa competición. Nadie lo entiende, a veces, ni ella misma. Está protagonizada por Katerine Savard, Ariane Mainville, Pierre-Yves Cardinal (Savage State, Tom en la granja), Hilary Caldwell, Cailin McMurray, John Ralston, Amélie Marcil y Eli Jean Tahchi. La película se presentó en España dentro de la programación del Americana Film Fest (Festival de Cine Independiente Norteamericano de Barcelona) en Marzo de 2021.
 

Una nadadora en crisis

La película Nadia, Butterfly pretende convertirse en un retrato realista de la incertidumbre de una deportista de élite ante la competición de la vida. La protagonista es Nadia, una nadadora de 22 años que forma parte del equipo olímpico canadiense en los Juegos de Tokio del 2020. Pese a su juventud, ha decidido retirarse e iniciar una nueva vida al margen del deporte profesional. No conocemos con exactitud los motivos de su decisión, ni tampoco a qué quiere dedicarse en el futuro. Durante su estancia en la capital japonesa, habrá tiempo para la exigencia de la competición o la decepción de un resultado inesperado en su carrera individual, pero también podrá disfrutar de un tiempo de ocio junto a sus compañeras o asistir a fiestas fuera de la villa olímpica donde conocer a chicos y flirtear con las drogas. 
 
El director quebequés Pascal Plante realiza un extraño híbrido entre ficción documentalista y distopía realista, al situar la acción en unos Juegos Olímpicos que no pudieron celebrarse en la vida real por la pandemia. Por otro lado, Nadia está interpretada por Katerine Savard, que no es actriz si no una nadadora profesional que obtuvo una medalla de bronce en los Juegos de Río de 2016. La diferencia es que ella es nadadora de crol y en la película su estilo preferido es mariposa. Sus compañeras de reparto que interpretan al resto del equipo de natación canadiense, son también nadadoras profesionales como Ariane Mainville, Hilary Caldwell y Cailin McMurray. De hecho, el propio director fue nadador y abandonó la competición tras no clasificarse para los Juegos Olímpicos de 2008 de Beijing. Todo eso otorga una sensación de verdad y credibilidad inusitada a la acción, ya que los intérpretes, de alguna forma, recrean vivencias propias dentro de una ficción.
 

La cámara como exploradora de emociones

Otra de las características principales que tiene Nadia, Butterfly es la elección del punto de vista. La cámara de Plante se pega a la protagonista y deja fuera de foco el resto de la acción. Es un viaje introspectivo que los espectadores hacemos solo con ella. Eso conlleva un parte positiva y otra que lo es menos. Por ejemplo, me parece brillante el planteamiento que tiene la secuencia de la final de relevos por estilos. La cámara nos muestra a tiempo real toda la carrera, pero mostrando únicamente a Nadia. Es un efectivo ejercicio de estilo que sirve para adentrarnos en la tensión psicológica del momento, la excitación y nervios, la concentración necesaria o la explosión de alegría final tras la consumación del premio al esfuerzo con una medalla.
 
Sin embargo, el trayecto errático posterior del personaje me interesa bastante menos. La veremos pensativa, ausente o simplemente yéndose de fiesta. Las imágenes son potentes y el tratamiento visual muy atractivo, pero la historia carece de la fuerza necesaria para que empaticemos con las dudas y motivaciones internas del personaje. Entendemos que se enfrenta a su última competición profesional y eso le causa sensaciones encontradas. De libertad y miedo. De alivio y tristeza. Sabe que al volver a casa todo cambiará para ella y, a veces, la vida puede convertirse en un abismo donde sentirse solo y perdido.
 
La película Nadia, Butterfly fue seleccionada como parte de la Sección Oficial de Cannes 2020 y se alzó como ganadora del premio a la Mejor Película Canadiense en el Vancouver Film Festival. Aunque es un trabajo interesante de exploración psicológica, la película se hace larga y está por debajo del excelente debut de Pascal Plante con aquella atípica comedia romántica llamada Falsos Tatuajes (2017). Lo mejor del filme es el magnetismo y carisma escénico que demuestra Katerine Savard en su debut ante las cámaras.

 

¿Qué te ha parecido la película?

Nadia, Butterfly

6.7

Puntuación

6.7/10

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