Crítica de ‘Un efecto optico’: Arriesgada y peculiar película donde nada es lo que parece

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
Un efecto óptico

El nuevo trabajo del guionista y director Juan Cavestany, Un efecto óptico, nos presenta a Alfredo y Teresa, un matrimonio de Burgos que viaja a Nueva York con la intención de «desconectar» y hacer todos los planes que vienen en la guía. Pero nada más aterrizar empiezan a percibir señales, sutiles y no tanto, de que en realidad no están en la ciudad que les vendieron en la agencia. ¿Dónde están entonces? La película participó en la última edición del Festival de San Sebastián y en el Festival de Sitges, y está protagonizada por Carmen Machi y Pepón Nieto, junto con Luis Bermejo y Lucía Juárez. Un efecto óptico se estrena el 26 de marzo de 2021 en exclusiva en cines de la mano de Filmin, y en junio de 2021 pasa a estar disponible en la plataforma. 

Un efecto óptico, complejo y arriesgado

Es difícil hablar de una película cuando tiene un estilo tan personal y busca que el espectador experimente emociones más que narrar una historia pura y dura. Cavestany nos presenta una película compleja, arriesgada, peculiar, pero que gracias a sus dos actores con una complicidad insuperable empatiza con nosotros y nos atrapa en su escasa duración.

Como si de Atrapado en el tiempo se tratara, los protagonistas viven atrapados en un bucle temporal del cual no son conscientes, al igual que tampoco lo es el espectador según avanzan los acontecimientos, de la misma forma que puede que incluso seamos nosotros los que nos demos cuenta antes que ellos que algo falla en el viaje de este matrimonio, que no parece estar donde la agencia de viajes les ha mandado.

Machi y Nieto = Complicidad

Carmen Machi y Pepón Nieto dan vida a Teresa y Alfredo, respectivamente, y con sólo su complicidad y sus gestos, sin necesidad de excesivos diálogos, consiguen convencernos de estar viendo a un matrimonio de interior, con todos su clichés, y muchos miedos por superar. Y si algo caracteriza la película, es que vemos la evolución de ambos hacia la superación de sus propios miedos, de los miedos surgidos en el interior de la pareja, así como el miedo a no sentirse meros turistas de usar y tirar.

El miedo es el eje central de esta desconcertante película que, a buen seguro generará disparidad de opiniones, y lo que algunos vemos como una apuesta arriesgada hacia el metacine, otros verán como un «casi mediometraje» del cual no pueden más que intentar averiguar lo que están viendo, pero no podrán dejar de mirar.

La importancia de no pensar

¿En cuántas películas de terror hemos gritado a la protagonista que no abra una puerta o baje las escaleras? Esa sensación de saber lo que va a suceder mientras el protagonista no se percata es lo que sucede en muchas ocasiones en Un efecto óptico.

Mientras vemos la película sabemos que no estamos en Nueva York, sino en las escaleras cercanas a Nuevos Ministerios de Madrid, o bien que Alfredo y Teresa no pasean por el Met, sino por el Museo del Prado, pero la importancia de la película no radica en razonar lo que vemos, sino en imbuirnos de lleno en el universo que Cavestany tiene en su cabeza, que no siempre es tan coherente como cabría esperar, pero siempre es sorprendente.

Una realidad muy particular

Tras su complejidad argumental y la complicación espacio-temporal que se nos presenta, Un efecto óptico no oculta sus intenciones a la hora de mostrarnos mensajes alrededor de muchos problemas actuales, relacionados en su gran mayoría con el miedo ya citado, y así tenemos en la historia destellos que evocan a la violencia de genero, al síndrome del nido vacío, o incluso a los problemas de la vida en pareja.

Todo eso queda fuera de cualquier patrón cinematográfico, lo que hace que Juan Cavestany pueda ser catalogado como el Charlie Kaufman español, capaz de descolocarnos con sus ideas, pero a la vez atraparnos mientras nos cuestionamos todo lo que vemos sin una narrativa coherente o habitual en el cine. Pero no solo referencias de Kaufman notamos, pues la música forma parte importante en la película, siempre presente, como un martillo constante en nuestra cabeza, rozando lo terrorífico, y evocando en nuestros recuerdos seriéfilos algunas de esas historias que nos asombraban de En los límites de la realidad.

No todo es lo que parece en Un efecto óptico. ¿Os vais a dejar atrapar por la realidad que plantea Juan Cavestany? Nosotros lo hemos hecho y la experiencia ha valido la pena.


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Un efecto Óptico

7.5

Puntuación

7.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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