Crítica de ‘El último de los Paradiso’: La familia no se toca

Las críticas de Daniel Farriol:
El último de los Paradiso
 
El último de los Paradiso es un drama italiano dirigido por Rocco Ricciardulli, que también co-escribe el guion junto a Riccardo Scamarcio (Gli infideli), que es el protagonista del filme. La historia nos sitúa en la Italia de los años 50, cuando un idealista agricultor se enamora de la hija del terrateniente, el cual no aprueba la relación al estar él casado. Está protagonizada por Riccardo Scamarcio (Euforia, John Wick: Pacto de sangre), Gaia Bermani Amaral (Los días del abandono, Baciati dall’amore), Valentina Cervi, Antonio Gerardi, Federica Torchetti, Anna Maria De Luca, Lucia Zotti y Nicoletta Carbonara. La película no se ha estrenado en salas comerciales en España. Está distribuida por Netflix desde el día 5 de Febrero de 2021.
 

Entre el neorrealismo y la telenovela

El último de los Paradiso es un extraño e irregular drama italiano que se divide en dos partes diferenciadas. Durante la primera hora de metraje (la mejor) circunda el drama social a través de una historia romántica que flirtea entre el estilo neorrealista y el telenovelesco. El protagonista es un agricultor idealista y mujeriego que se enamora de la hija del terrateniente más poderoso de la zona. El problema es que él ya tiene mujer e hijos, así que esa relación está condenada al fracaso debido a los códigos de honor y morales que regían en la época. Estamos en la Italia de los años 50, donde se trabajaba la tierra bajo un sistema feudal. Los latifundistas esclavizaban a los campesinos por un salario mísero que apenas les servía para alimentarse. Además, se aprovechaban de su situación privilegiada para abusar de chicas jóvenes utilizando el llamado derecho de pernada. 
 
Durante esa primera mitad, la historia de El último de los Paradiso se sigue con interés. La ambientación es buena, pese a que se evidencia la falta de un presupuesto holgado. Se recrea con acierto la sensación escénica del neorrealismo italiano clásico de los años 40 y 50, a través de una ambientación austera y una fotografía con matices arenosos de Gian Filippo Corticelli (En tercera persona, Napoli Velata). Casi siempre se consigue eludir el cromatismo impersonal que tiene la imagen digital, aunque en algunas escenas asoma una apariencia demasiado amateur. Durante este tramo, la historia se focaliza en exceso hacia la subtrama romántica principal, pero se dejan entrever otros elementos que la hacen más interesante como la diferencia de clases o el inicio de la lucha sindicalista.
 

La venganza se vuelve demasiado abstracta

Sin embargo, El último de los Paradiso sufre una ruptura inesperada tras esa primera hora de metraje. Hay un cambio brusco, tanto en el estilo narrativo como en la dirección que toma el guion. Ese giro acaba siendo ineficaz y confuso para el espectador. La segunda mitad de la película nos conduce a una historia de venganza que nunca encuentra el tono ni el ritmo adecuados. Parecen dos películas distintas protagonizadas por el mismo actor, Riccardo Scamarcio, en dos personajes diferentes. Si ya cuesta empatizar con el actor italiano viéndolo como el gigoló imprudente del inicio, en esta segunda parte aún resulta más complicado por el hermetismo emocional que rezuma su personaje de forma constante.  
 
Aún así, se intuyen algunos elementos interesantes en esa transición genérica. Existe un trasfondo amargo que nos habla sobre las raíces familiares y el destino ineludible que nos une a ellas. También de la insurgencia contra el despotismo de los poderosos. Es algo que podría haberse explorado desde lo psicológico o explicado de una mejor forma. En general, todo lo que sucede acaba siendo bastante arbitrario y, paradójicamente, previsible. No encontraremos una clara intención narrativa en esta parte final. La estética neorrealista inicial da paso a una suerte de thriller dramático demasiado ofuscado y abstracto. Todo queda fuera de cuadro. Desde la violencia que emerge desde el rencor hasta las motivaciones derivadas de tradiciones y probables códigos de honor heredados de disputas poco explicadas y relacionadas con el pasado familiar de las partes enfrentadas. Su referencia a «La luna y las hogueras» de Cesare Pavese, queda bastante desdibujada durante ese regreso a la tierra y los orígenes. El último de los Paradiso es una película correcta y que se deja ver, pero no destacará entre el cine italiano de los últimos años.
 

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El último de los Paradiso

5.8

Puntuación

5.8/10

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