Crítica de ‘Fisherman’s Friends (Música a bordo)’: Quien canta su mal espanta

Las críticas de Daniel Farriol:
Fisherman’s Friends (Música a bordo)
 

Fisherman’s Friends (Música a bordo) es una comedia británica dirigida por Chris Foggin (Kids in Love). El guion corre a cargo de Piers Ashworth (Supercañeras: El internado puede ser una fiesta, Burke & Hare), Meg Leonard (Bailando la vida) y Nick Moorcroft (Urban Hymn, Corrupción). La historia se inspira en hechos reales y cuenta como diez marineros de Cornualles firmaron un contrato una importante multinacional discográfica para grabar canciones tradicionales. Está protagonizada por James Purefoy (Solomon Kane, Resident Evil), Daniel Mays (El ritmo de la venganza, Des), Tuppence Middleton (Black Mirror: Oso Blanco, En Trance), Noel Clarke, Dave Johns, Sam Swainsbury, David Hayman, Christian Brassington y Sarah Winter. La película no llegó a estrenarse en salas de cine en España y nos llega a través de Movistar+ el día 15 de Enero de 2021. 

El contraste cultural de ‘Fisherman’s Friends’ 

Fisherman’s Friends (Música a bordo) es una agradable feel-good movie que aprovecha un hecho real para presentar la típica estampa costumbrista de un pueblo de pescadores visto con ojos de gente de ciudad. Si en España tenemos Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014) o en Francia Bienvenidos al Norte (Dany Boon, 2008), desde Reino Unido nos llega esta incursión en el condado de Cornualles por parte de unos irrespetuosos londinenses. Al menos, durante las primeras secuencias se explota la comicidad de ese contraste cultural entre lo cosmopolita y lo provinciano. Luego la película aborda otras cuestiones, siempre con un humor elegante y efectivo.

La premisa argumental nos presenta a un cuarteto de odiosos treintañeros que trabajan en la industria musical y se van de fin de semana a un pueblo para celebrar una despedida de soltero. Entre borracheras e imprudencias varias descubrirán por casualidad a un grupo de diez marineros que cantan canciones tradicionales para la gente del pueblo. Lo que empieza como una broma pesada con la que les prometen un contrato falso para grabar un disco, acabará siendo una cruzada personal para hacerlo realidad cuando uno de los chicos de ciudad se enamora de una joven del pueblo. Lo que viene después te lo sabes de memoria.

La esencia central de la película es verídica y sucedió en 2010. El grupo folk Fisherman’s Friends, compuesto íntegramente por marineros y guardacostas de Cornualles, firmó un contrato con Universal Music. Su disco de debut se situó de forma sorpresiva entre los 10 álbumes más vendidos de Reino Unido. Actualmente siguen en activo y su último disco salió en 2019. Salvando las distancias, el grupo de punk-folk The Pogues ya demostró en los años 80 el tirón que tenía la música tradicional. Esa muestra de autenticidad en la música siempre es bienvenida entre los oyentes. Si os interesa adentraros en el tema de manera más exhaustiva os recomiendo mucho el excelente documental Crock of Gold: A few rounds with Shane MacGowan (Julian Temple, 2020) que relata la historia del grupo irlandés.

La sencillo es bello

Fisherman’s Friends (sí, el grupo se llama igual que unas pastillas de mentol extra fuertes) es una película simpática que va calando en el espectador gracias a su acertada construcción de personajes. Es cierto que el desarrollo de la historia es absolutamente inofensivo y previsible, pero el director británico Chris Foggin sabe como conjugar todos los elementos para que no se nos haga aburrida. Los ingredientes de esta sencilla comedia son un poquito de humor blanco y una pizca de emotividad sincera, aderezado todo con una trama romántica sin exceso de edulcorante. La fotografía de Simon Tindall (The Show, Días de un extraño verano) saca partido a los bellos paisajes de Port Isaac en Cornualles donde está rodada. Mientras que los interiores, en especial la taberna del pueblo, captan perfectamente la esencia popular de camaradería del lugar.

En definitiva, Fisherman’s Friends (Música a bordo) no es una película que te vaya a sorprender. Es ideal para ver en familia o si te apetece pasar un rato placentero sin demasiadas preocupaciones. La banda sonora está compuesta por algunas de las canciones tradicionales interpretadas por el grupo verdadero en sus discos, algunos actores también cantan. Son melodías pegadizas y festivas que ayudan a potenciar el divertimento general que ofrece el filme. Como extra, en los créditos finales, suena la mítica “Fisherman’s Blues” de The Waterboys.

Entre el reparto destaca el carisma de los veteranos James Purefoy y David Hayman, la transformación del protagonista Daniel Mays (que pasará de caernos fatal a cogerle cariño), así como la refrescante presencia de la estupenda Tuppence Middleton. Fisherman’s Friends (Música a bordo) es una celebración de la amistad, de las tradiciones y de la esencia comunitaria que poseen los pueblos. Una comedia de agradable visionado de la que ya se prepara una secuela.


¿Qué te ha parecido la película?   

Fisherman's Friends

6.7

Puntuación

6.7/10

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