Crítica de ‘La excavación’: Lo inmortal y lo perecedero

Las críticas de Daniel Farriol:
La excavación (The Dig)
 
La excavación (The Dig) es un drama de época británico dirigido por Simon Stone (The Daughter, The Turning). El guion corre a cargo de Moira Buffini (Byzantium, Tamara Drewe), basándose en la novela homónima de John Preston. La historia gira en torno a la relación surgida entre la terrateniente Edith Pretty y el arqueólogo Basil Brown, durante la excavación de Sutton Hoo en 1938, cuando el mundo se preparaba para  la Segunda Guerra Mundial. Está protagonizada por Carey Mulligan (Sufragistas, Lejos del mundanal ruido), Ralph Fiennes (El Gran Hotel Budapest, Grandes Esperanzas), Lily James (Rebeca, Yesterday), Johnny Flynn, Ben Chaplin, Ken Stott, Monica Dolan y Arsher Ali. La película está distribuida directamente a través de la plataforma de Netflix desde el día 29 de Enero de 2021.
 

Desenterrar la historia para conocernos mejor

El director de La Excavación es el australiano Simon Stone, director bregado en el teatro con adaptaciones poco comunes de obras clásicas como Medea o autores como Lorca o Ibsen. Su visión del teatro siempre ha sido la de alguien que busca modernizar un espacio que considera anclado en el pasado. Su filosofía es que las obras deben adaptarse a los tiempos para hablar de los temas que interesan a los espectadores actuales. Por eso, resulta sorprendente que está adaptación de una novela de John Preston la convierta en un drama de época absolutamente clásico en lo formal que rememora las aventuras y epopeyas románticas del cine que se hacía en los años 40-50, eso sí, con un esteticismo al más puro estilo de Terrence Malick.
 
Sin embargo, si profundizamos un poquito más en la trama, encontraremos algunas claves para entender lo que le ha interesado al director de esta novela inspirada en hechos reales. La historia nos sitúa en 1938, al borde del inicio de la Segunda Guerra Mundial. La terrateniente viuda Edith Pretty contrató al arqueólogo Basil Brown para que realizase una excavación en los montículos que había en una finca de su propiedad enclavada en Sutton Hoo (Reino Unido). Resultaron ser túmulos funerarios y en uno de los más grandes se realizó el descubrimiento de un barco funerario anglosajón del Siglo VII. Fue un hallazgo que cambió los libros de historia al aportar nuevos datos de una época que no estaba demasiado documentada y que rebatía las creencias que se tenían sobre las civilizaciones anteriores. La Excavación traza un paralelismo entre pasado y presente, desenterrando la historia de nuestros antepasados para descubrir quiénes somos en el presente.
 

Dos historias de amor, una intelectual y la otra pasional

La película La Excavación se divide en dos partes, o si se prefiere en dos historias de amor. La primera y más interesante es la que surge entre la solitaria y enfermiza terrateniente, encarnada por Carey Mulligan, y el veterano y poco ortodoxo arqueólogo que interpreta Ralph Fiennes. Lo más llamativo es que es una relación que elude lo carnal y se centra en lo intelectual. Su atracción se basa en una manera de entender la arqueología de la vida, siendo los tesoros encontrados meros instrumentos para comprender nuestra existencia. La vida es tan frágil y perecedera como inmortal en el corazón de los que nos rodean. En un momento de la película, Basil Brown pronuncia la frase «Desde la primera huella de una mano en la pared de una cueva, formamos parte de algo continuo». Es la clave para entender lo efímero como algo trascendental y convertir en necesidad el hacer que cuenten cada uno de nuestros días.
 
Ahí entra el segundo relato, una historia de amor más convencional. Surge entre la arqueóloga Margaret Guido (conocida como Peggy Piggott) y que tiene el rostro de Lily James, con el primo de la terrateniente, Rory Lomax, interpretado por Johnny Flynn. Ella es una joven apasionada recientemente casada con otro arqueólogo, el cuál no parece sentirse atraído por su cuerpo. Esta relación extramatrimonial no está documentada en la biografía de los personajes reales, pero no hay que olvidar que el autor de la novela en que se basa la película, John Preston, es el sobrino de la propia Peggy. Así que es de suponer que habrá tenido acceso a cartas o documentación personal de la arqueóloga para hacer esa suposición. A través de esta historia de amor se traza una reivindicación feminista sobre la liberación y reivindicación de la mujer. La joven arqueóloga no es contratada por su currículum sino por su «delicadeza» y poco peso corporal. La paradoja del destino hace que sea ella quién acaba siendo encontrando la primera pieza enterrada en la excavación. Al mismo tiempo que va quedando al descubierto el barco funerario, se verán expuestos a la luz sus propios sentimientos y anhelos.  
 

La belleza plástica de ‘La Excavación’

George Orwell dijo «La historia la escriben los vencedores». A lo que Winston Churchill añadió «La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla». El Primer Ministro del Reino Unido accedió a su puesto durante la Segunda Guerra Mundial que estalla justo al final de La Excavación. La historia se encargó de borrar durante muchos años el nombre de Basil Brown en los importantes hallazgos de Sutton Hoo y no fue hasta hace poco tiempo que el Museo Británico de Londres reconoció su crédito. Hasta entonces fueron otros los que se pusieron las medallas, los que escribieron esa historia. La Excavación sirve para recordarnos que la historia perdura más allá de los libros y que todos somos parte de un cosmos en constante movimiento. La guerra es destrucción, pero conservar la memoria histórica colectiva nos hace relevantes.
 
La Excavación destaca especialmente en el apartado visual. La fotografía de Mike Eley (La decisión, Mi prima Rachel) es de una belleza tan arrebatadora como exquisita. La planificación y los encuadres convierten la pantalla en el lienzo de un pintor impresionista (ojalá se hubiera estrenado en salas). Hay mucho cine en esos cielos, desde David Lean a Terrence Malick. El esplendor de las imágenes se subraya con la majestuosa banda sonora compuesta por Stefan Gregory. Habrá que seguir la pista de este compositor tras este trabajo orquestal y épico que supone su debut en el mundo del largometraje. Sin embargo, más allá de ese placer por los sentidos donde confluyen imágenes y música, la película no consigue fascinarnos por completo.
 
El interés de la historia radica en desenterrar el universo interior que tienen sus personajes, pero la trama en sí resulta poco apasionante y está contada con un ritmo no siempre complaciente. De ese modo, muchos espectadores impacientes podrían quedarse al margen de la propuesta. El reparto está estupendo, en especial, Carey Mulligan y Ralph Fiennes, que consiguen transmitir a través de sus miradas y silencios, toda la complejidad de una relación basada en la admiración e inspiración mutua. La Excavación nos habla de la vida y la muerte. De la pasión y la memoria. Es una película recomendable para todos aquellos cinéfilos con gusto por el cine clásico.
 

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La excavación

7

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