Crítica de ‘Klaus’: Una gélida historia de cálido corazón

Las críticas de David Pérez “Davicine”: 
Klaus
 

Netflix se hizo con los derechos para distribuir a nivel mundial Klaus, de The SPA Studios y Atresmedia Cine, una historia creada y dirigida por el español Sergio Pablos, co-creador de Gru: mi villano favorito, y que hasta la fecha ha logrado ya 7 premios Annie, el Bafta a mejor película de animación y la nominación al Oscar a mejor película animada.

Esta conmovedora película que trata sobre los orígenes de Santa Claus es una historia original de Sergio Pablos, que también es co-guionista junto a Zach Lewis y Jim Mahoney, y cuenta con las voces de Quim Gutiérrez, Belén Cuesta y Luis Tosar para la versión en castellano.

En Klaus, a Jesper (Quim Gutiérrez), que destaca como el peor estudiante de la Academia Postal, le destinan a Smeerensburg, una gélida isla más allá del Círculo Polar Ártico, donde sus conflictivos habitantes apenas intercambian palabras y, mucho menos, cartas. Jesper está a punto de rendirse cuando encuentra una aliada, Alva (Belén Cuesta), la profesora del pueblo. También descubre a Klaus (Luis Tosar), un misterioso carpintero que vive aislado en una cabaña repleta de juguetes hechos a mano. Estas improbables amistades traerán la alegría de nuevo a Smeerensburg, y crearán un nuevo legado de vecinos generosos, leyendas mágicas y calcetines colgados con cariño en las chimeneas.

Klaus cuenta con animación de la vieja escuela para toda la familia, con un aspecto nostálgico y de dibujo a mano en 2D, pero que gracias a un impecable uso de las luces nos ofrece cierta tridimensionalidad.

El director y creador, con una amplia experiencia en la animación, consigue revivir el diseño de personajes angulosos y, lo que más nos encandila, el humor irreverente con el que Disney nos deleitaba hace años en sus comedias animadas. En concreto, el diseño de personajes de la Academia Postal recuerda mucho a La Bella Durmiente de 1959, mientras que Smeerensburg se representa como un lugar intimidante, casi aterrador, repleto de sombras grotescas donde ni la luz del sol hace que los días sean algo más alegres.

De la misma forma, es increíble como, a pesar de estar ambientada en el Ártico, con parajes helados y una neblina que nos hace tener escalofríos, gracias a su cálida historia nos enternece y hace sentir como si estuviéramos disfrutándola junto a una agradable chimenea mientras en el exterior cae una fuerte nevada.

A nivel de entretenimiento, está claro que tiene muchas referencias a las “slapstick” o comedias físicas, repletas de bufonadas y payasadas, con movimientos muy marcados, y muchos chistes absurdos, y es todo un acierto para una película animada que recupera la esencia del Disney más vintage, donde cada fotograma nos recuerda también a emotivas ilustraciones de cuentos de hadas del siglo XIX.

La película no quiere convencernos de estar viendo algo real, no es como las recientes nuevas películas de Disney tipo El Rey Léon, o incluso Toy Story 4, con una animación realista y en algunos casos casi fotográfica, sino que todo se nota pintado por manos humanas, desde los paisajes a los movimientos de los personajes.

En el apartado de voces, la versión en castellano cuenta al frente con 3 reputados actores (Quim Gutiérrez, Belén Cuesta y Luis Tosar), cuyas voces son tan personales que deberían ser fácilmente reconocidas por todos, y curiosamente el único al que en todo momento tenemos en mente es a Quim Gutiérrez. El actor parece que tiene un irreverente personaje a su medida y que bien podría haber sido interpretado en una película de carne y hueso por él mismo, un cobarde malcriado con pocas ganas de trabajar, pero que en el fondo es una persona decente y de gran corazón, en la línea de Kuzco de El emperador y sus locuras. Por otro lado, Belén Cuesta y Luis Tosar permiten que sus personajes cobren vida sin que en ningún momento nos imaginemos a los actores de carne y hueso en su piel, lo que demuestra el gran trabajo que han hecho a la hora de dar “vida” a Alva y Klaus, respectivamente.

La banda sonora cuenta con canciones pop, una práctica que se ha convertido casi en obligatoria en las películas animadas posteriores a Shrek, sobre todo gracias al buen resultado que dan a la hora de animar ciertas escenas con temas reconocidos de Jonas Brothers, Alessia Cara e incluso John Legend. Destacar la nominación al Goya a mejor canción para “Invisible” de Zara Larsson, exclusiva para esta película, pero también cuenta con una partitura increíble de Alfonso G. Aguilar que nos traslada del humor a la acción y del calor al frío ártico con tan sólo unas notas.

Klaus no arriesga y en general se mueve dentro de una trama de marcada tendencia convencional, con tantos clichés que evitan que se convierta en un clásico instantáneo, pero sí que logra convertirse en un título imprescindible para ver cada Navidad, pudiendo envejecer mucho mejor que las películas animadas por ordenador donde la evolución tecnológica puede dejarlas obsoletas aunque su historia siga vigente.


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8.5

Puntuación

8.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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