Crítica de ‘Mientras dure la guerra’: Sólida, valiente y compleja película de Alejandro Amenábar

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Mientras dure la guerra
 

Me consta que Alejandro Amenábar no es ningún ingenuo y tiene tras de sí la suficiente trayectoria, experiencia y conocimiento del país en el que vive como para ser consciente, desde mucho antes de comenzar a escribirla, que Mientras dure la guerra es una de esas películas que iba a ser sometida al discernimiento político antes que al cinematográfico, no solo por la opinión pública (eso ya se da por descontado) sino incluso, como así ha sido, por buena parte de la crítica cinematográfica.

Acometer un largometraje sobre los días siguientes al alzamiento militar del 18 de julio de 1936, estableciendo como eje argumental y narrativo a la figura de alguien tan complejo y controvertido como el escritor y filósofo Miguel de Unamuno, corría el enorme riesgo de resultar en desagrado a las dos Españas que, hoy igual que hace ochenta y tres años (los paralelismos son escalofriantes), son incapaces de entenderse. No hace mucho leí en algún sitio (perdónenme, no recuerdo dónde, creo que era uno de esos memes que circulan por las redes sociales) que en realidad ahora hay tres Españas, la de los unos, la de los otros y la de los que estamos hartos de los unos y los otros. Como firme y combativo militante de esta tercera España, renuncio a juzgar o evaluar políticamente una película y me dispongo a hablar, en las próximas líneas, únicamente de cine.

Y desde el punto de vista cinematográfico, encuentro muchos más aciertos que errores en la obra de un cineasta sin la frescura de aquel joven que con veinticuatro años irrumpió en el cine español con Tesis, pero con todo el oficio y manejo de los recursos cinematográficos, ya sobradamente demostrados, para alumbrar una película de factura académica y elegante producción con una excelente recreación de la Salamanca del primer tercio del siglo XX y un sobresaliente elenco de intérpretes entre los que resulta inevitable destacar a Karra Elejalde en una memorable recreación de Miguel de Unamuno.

Mientras dure la guerra no es un film de género bélico ni otra película más sobre la guerra civil española, nos encontramos en los albores de la contienda, cuando las tropas nacionales no parecen tener todavía claro qué quieren hacer exactamente y tras la inesperada muerte en accidente del general Sanjurjo se ven sumidas en una crisis de liderazgo que tras las pertinentes intrigas palaciegas, fundamentalmente entre el receloso Cabanellas (Tito Valverde) y un despótico Millán Astray (Eduard Fernández), resultarían en el ascenso de Franco (extraordinario trabajo de Santi Prego) a la comandancia en jefe del bando sublevado.

De manera paralela, Amenábar nos muestra la evolución del pensamiento (y el sentimiento) de Unamuno, primeramente partidario del golpe militar que “pusiera orden” en el gobierno de la República del que él mismo había sido diputado, y paulatinamente desencantado y arrepentido de su apoyo a medida que comprueba la barbarie de los sublevados en la carne de dos buenos amigos. Elejalde compone a un Unamuno crepuscular, próximo a la muerte, terco, melancólico, orgulloso y misántropo. Y lo hace desde una contención interpretativa alejada de los personajes expansivos que le han dado fama como actor.

Amenábar filma con acierto un guion coescrito junto a Alejandro Hernández, con una cuidada selección de los encuadres, la cámara se detiene con mimo en el rostro y la figura de Unamuno recorriendo las calles de Salamanca con rumbo incierto y compartiendo sus cuitas con sus hijas interpretadas por Patricia López e Inma Cuevas, pero pierde fuelle con unas rutinarias ensoñaciones del escritor (tal vez demasiado reiterativas), que menoscaban la fuerza narrativa y argumental del resto del metraje por mucho que quieran apostillar que el pensamiento de Don Miguel está con su fallecida esposa, su amada “costumbre”, a quien irremediablemente añora con sentida pena.

Del otro lado del arco argumental, Amenábar se conduce sin tantas licencias poéticas a pesar de aligerar la crudeza de algunos personajes (especialmente un brutal Millán Astray) con la dulcificación (tal vez excesiva) del personaje de Carmen Franco interpretada con cierta bisoñez por la joven Mireia Rey que, en el tramo final del film, servirá a Amenábar para cargar de intensidad emocional la secuencia nuclear de su película: el célebre discurso de Unamuno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca que se saldó con graves disputas dialécticas y ánimos más que encendidos.  

A pesar de que puedan existir ciertas imprecisiones históricas y de que algún historiador afilará sus cuchillos despiadadamente, no debemos olvidar que no estamos ante un documental sino ante una obra de ficción (basada en hechos reales, pero ficción, al fin y al cabo) en la que Amenábar se permite ciertas licencias dramáticas (como prescindir de los hijos varones del escritor o cambiar la ubicación de algunos acontecimientos).

Mientras dure la guerra es una sólida reconstrucción de un momento histórico poco explorado por el cine patrio (a pesar del tan cacareado tópico del exceso de películas sobre la guerra civil), con algunas debilidades narrativas que, sin embargo, no menoscaban un film recio, incómodo, valiente y preñado de sobresalientes interpretaciones.


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8

Puntuación

8.0/10

Un comentario en “Crítica de ‘Mientras dure la guerra’: Sólida, valiente y compleja película de Alejandro Amenábar

  • el 21 octubre, 2019 a las 13:34
    Permalink

    En mi modesta opinión: la ambientación y fotografía son muy buenas, los actores ofrecen interpretaciones sensacionales, pero la veracidad de lo que hizo/dijo Unamuno es muy dudosa, y finalmente queda como un episodio de nuestra historia, breve y con falta de contenido y guión.
    Un poco descafeinada finalmente, para ser Amenábar. Espero que vuelva el de Los Otros…..
    Saludos cinéfilos.

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