Crítica de ‘Playmobil: La película’: Correcta adaptación centrada en el público infantil

Las críticas de Óscar M.: Playmobil: La película

Como consumidor de los productos Playmobil desde hace más de treinta años que, por fin, llegue al cine la adaptación de tus juguetes favoritos (llamada de manera muy original Playmobil: La película) provoca una sensación de satisfacción, pero también hay cierta parte de terror por ver hasta dónde se han tomado licencias a la hora de llevar a la gran pantalla a unos muñecos tan peculiares.

Lo primero que llama la atención (ya lo hizo en los tráilers) es la inclusión de codos y rodillas en unas figuras que siempre se han caracterizado por su ausencia. En la película no se explica en ningún momento y, aunque hay bromas físicas al respecto al principio, los personajes tienen (o no) la capacidad de doblar las extremidades a voluntad y según su necesidad. Algo que, en cierta medida, rompe la esencia original y desconcierta al espectador (mucho más que el hecho de tener ojos redondeados o que muevan la boca).

Desde el punto de vista del aficionado al cine, Playmobil: La película cargará siempre con el lastre de estrenarse después de La Lego película (la cual ya cuenta hasta con una secuela protagonizada por un personaje secundario) y todo lo que conlleva intentar superar a aquella. Desafortunadamente, la película de la que hablamos saldría perdiendo si mantenemos la comparativa, en parte porque la marca Playmobil tiene pocas licencias comerciales y, en esta ocasión, no aprovecha ninguna, defendiendo algo que su creador siempre impuso: no “venderse” a ningún nombre comercial y mantener el espíritu original.

A favor de mantener esta distancia de marcas comerciales se ha construido un argumento que no necesita de nombres propios para contar la historia, y, recurriendo a las múltiples temáticas que tiene Playmobil, aparecen vikingos, visitamos el lejano oeste, la antigua Roma, una ciudad futurista y hasta un pequeño vistazo al jurásico. Incluso hay pequeñas y divertidas referencias a franquicias cinematográficas como James Bond, Misión Imposible o La guerra de las galaxias (esta última bordeando descaradamente el pago de derechos de autor).

Respecto a los personajes reales, ninguno de los jóvenes actores consigue transmitir mucho el breve tiempo que están en pantalla y el director Lino DiSalvo (que debuta con esta película) tampoco consigue extraer mucho más de las escenas en imagen real. Respecto a los personajes animados, el niño protagonista tiene mejor personaje que el de su hermana mayor y, cuando están doblando, los actores que ponen las voces sí consiguen encajar más con el espectador.

Aunque quien destaca por encima de todos los demás es el personaje de Rex Dasher (al que pone voz Daniel Radcliffe), seguido del emperador Maximus (doblado por Adam Lambert). Tanto sus personajes como sus interpretaciones vocales son auténticos “robaescenas” y consiguen que se recuerden una vez terminada la película. Por lo que no sorprendería la producción de Las aventuras de Rex Dasher.

En el apartado de la animación no hay ninguna posible queja, la película cumple las expectativas y mantiene el alto nivel actual de fluidez y rapidez de movimientos y escenas. En el guión se aprecia cierta esencia a “película de encargo”, de los participantes en la escritura sólo tiene mayor experiencia Jason Oremland (el guionista de Tiana y el sapo, que se estrenó ya hace diez años), y eso se demuestra en pantalla al situar la acción en Nueva York (aunque la marca es mundialmente conocida, el mercado americano se les resiste) o utilizar para los diferentes mundos sólo cajas de muñecos actuales o reediciones de muñecos antiguos que están actualmente en las tiendas a la venta. Sólo hay un par de referencias a colecciones antiguas (Robotitron entre ellos) y se echa de menos que hubieran tirado más de historial de la marca y hubieran pensado también en el coleccionista adulto y no sólo en el comprador infantil.

El aspecto negativo de la película se lo lleva las innecesarias y absurdas canciones que se han incluido, como un intento más de abarcar mucho sin dar una justificación, los personajes rompen el argumento para cantar para presentarse o narrar la situación en pantalla. Tienen tan poca necesidad y solidez que hasta se han repetido durante los títulos de crédito (como recordatorio). La única que consigue su función es la de Rex Dasher, porque más que ser una canción es un acompañamiento al personaje y se utiliza como recurso reiterativo cada vez que aparece.

Para el público infantil, Playmobil: La película aporta todo lo que un niño necesita en el cine: una historia fácil de seguir, un protagonista con el que se puede identificar, secundarios con personalidad (y que, en ocasiones, destacan más que el principal) y un villano a la altura, todo rodeado de luces, colores y mucha acción. Para la audiencia adulta, la adaptación no arriesga demasiado, entretiene y se mantiene dentro de los estándares de cine comercial.

Las posibilidades de una secuela son bastantes, por el despliegue de material comercial que va a llenar las estanterías de las tiendas (y teniendo en cuenta la facilidad de la premisa utilizada), por lo que podríamos tener Playmobil 2 muy pronto, y espero que, con más tiempo, destaquen los puntos fuertes y mejoren los defectos. 


¿Qué te ha parecido la película?

 

6

Puntuación

6.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: