Crítica de ‘Yesterday’: Un mundo sin Los Beatles es un mundo infinitamente peor

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Yesterday
 
Según el libro Guinness de los récords, Yesterday es la canción más versionada de la historia de la música; desde cantantes desconocidos hasta personalidades de la talla de Frank Sinatra, Elvis Presley o Tom Jones han grabado o interpretado alguna vez la mítica canción de Los Beatles. Yesterday está también en los primeros puestos de todas las listas célebres con las mejores canciones de la historia; figura en el puesto trece de la lista de las 500 mejores canciones según la revista Rolling Stone y fue elegida como la mejor canción del siglo XX en una encuesta realizada por la BBC Radio en 1999.
 
De acuerdo con el testimonio del propio Paul McCartney, compuso la melodía de Yesterday tras un sueño en casa de la que por entonces era su novia, la actriz Jane Asher. Tras despertarse, se sentó al piano, la grabó en una cinta para no olvidarla y le estuvo dando vueltas durante varios meses con el título provisional de “Scrambled Eggs” (huevos revueltos) hasta que, en unas vacaciones junto a Asher en el Algarve, completó la letra y convenció al resto de la banda y al productor George Martin para grabarla en los Estudios Abbey Road en junio de 1965.
 
Y aunque no parece que fuera así, desde un punto de vista narrativo, resultaría tentador pensar que fue Jane Asher la primera persona que escuchó la canción una vez compuesta e imaginar su reacción: ese momento que Lily James interpreta en la película de Danny Boyle recién estrenada y que, en cierto modo, se constituye como el centro existencial de la película: imaginar cómo reaccionaría el mundo al escuchar por primera vez las canciones de Los Beatles aceptando, como premisa argumental, que todo el mundo las hubiera olvidado salvo un cantante inglés de poca monta.
 
Ese cantante inglés interpretado por el debutante en el cine Himesh Patel, que trabaja como reponedor en un hipermercado y está cansado de hacer bolos en los que solo le aplauden cuatro amigos mal contados, se encuentra de la noche a la mañana con el mayor patrimonio musical de la historia para él solito. A partir de esta original idea de Jack Barth, Richard Curtis escribe un guion que se conduce con habilidad y buen ritmo en una amalgama de géneros que van desde el musical clásico al drama de superación para terminar constituyéndose como una comedia romántica, auténtica especialidad de la casa del escritor de, entre otras, Cuatro bodas y un funeral, Nothing Hill y Love Actually
 
La dirección de Danny Boyle es efectiva y efectista, se sirve del potencial musical de las canciones de Los Beatles para imprimir fuerza al film en algunos momentos en los que el ritmo argumental pierde fuelle y se apoya en los característicos gags humorísticos con los que Curtis salpica el guion y en una pareja protagonista a la que le vendría bien un poquito más de química. La arriesgada apuesta por un actor debutante como Himesh Patel sale muy bien en el aspecto vocal pero no tanto en el actoral; Lily James, sin embargo, se maneja con soltura en un registro tragicómico pero echo de menos el derroche de carisma y potencial como cantante que demostró en la segunda parte de Mamma Mía.
 
Es probable que el mayor enemigo de la película haya sido su propio tráiler que fue lanzado hace ya varios meses y que, como viene siendo habitual en muchos casos, resultó demasiado explícito al revelar en dos minutos tanto el núcleo de la trama como la mayoría de las sorpresas del film. No soy experto en marketing pero me cuesta creer que no se pueda vender por anticipado una película como Yesterday sin destripar tantos momentos divertidos, desvelando cameos e incluyendo personajes que, como el de la española Ana de Armas, luego han sido eliminados en el montaje definitivo. Creo que una película tan original en su planteamiento inicial se habría beneficiado más de un tráiler minimalista que apenas hubiera esbozado el argumento.
 
Yesterday es una película muy entretenida que, con el sello habitual de Curtis, mezcla con acierto momentos muy divertidos con un fondo de melancolía. Tras su aparente superficialidad, Yesterday se ocupa de cuestiones tan trascendentes como el precio (y el peso) del éxito, la banalidad de la fama, las oportunidades perdidas o los dilemas éticos en algo tan delicado como la creación artística. Al mismo tiempo, ejerce una indisimulada crítica al mundo de la música como negocio, fundamentalmente a través de la manager del protagonista que interpreta una pasadísima de vueltas Kate McKinnon en un personaje demasiado estereotipado con el que me cuesta mucho conectar. 
 
Resulta mucho más agradecible, sin embargo, la presencia de Ed Sheeran interpretándose a sí mismo con una enorme generosidad. No se me ocurren muchos cantantes de moda capaces de rebajar su ego para interpretarse con semejante sensibilidad y sentido del humor. La aparición de James Corden ha sido reducida a un simple cameo por obra y gracia del montaje y el personaje de Sarah Lancashire (Happy Valley) da la sensación de haber sido troceado también en la sala de edición. Queda sin embargo una agradable sorpresa, uno de los momentos más emotivos del film y probablemente el único que no ha sido anticipado en el tráiler y del que, por supuesto, no pienso escribir ni palabra. Que lo disfruten.  

¿Qué te ha parecido la película?

8

Puntuación

8.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: