Crítica de ‘Identidad borrada’: Finge hasta que lo consigas

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Identidad borrada
 
Tal vez hayan oído hablar del DSM (Diagnostic and Statistic Manual) como obra de referencia para el diagnóstico de todo tipo de trastornos y enfermedades psiquiátricas que desde hace varias décadas edita la American Psichiatry Association (APA) y que, si no me equivoco, corre por su quinta edición. En la primera de sus ediciones, en consonancia con el pensamiento imperante en la sociedad de la época, la homosexualidad era considerada un trastorno psiquiátrico sobre el cual se podían ejercer toda suerte de terapias de aversión incluyendo descargas eléctricas y otras agradables medidas para cambiar las preferencias sexuales de los pacientes. En 1973 la APA dejó de considerar la homosexualidad como un trastorno pero siguió considerándola un desorden de la orientación sexual hasta 1987 en que se eliminó completamente del manual. La OMS tardó tres años más en eliminar la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Es decir, solo hace 29 años de ello. 
 
Dicho esto, no sé si es de extrañar que todavía queden en el mundo mentes estrechas que consideren que se puedan “curar” a los homosexuales y que en pleno siglo XXI, 36 estados de los EEUU de América permitan legalmente realizar terapias de conversión a menores de edad en centros de internamiento, generalmente de marcado carácter ultrarreligioso. Identidad borrada es el segundo film que veo en el plazo de unos meses sobre este tema tras The Miseducation of Cameron Post (Desiree Akhavan, 2018). En ambas he tenido la misma sensación de incredulidad ante lo que veía en la pantalla y de desazón ante algunas de las barbaridades escuchadas, si bien en la película de Akhavan se respiraba un ambiente más distendido que en este largometraje escrito y dirigido por el actor Joel Edgerton que se reserva el papel de terapeuta en el “Programa Refugio” al que es enviado el protagonista, un muchacho llamado Jared interpretado por Lucas Hedges (Manchester frente al mar) hijo de un predicador baptista (Russell Crowe) y su ferviente esposa (Nicole Kidman).
 
Desde el mismo inicio del film, Edgerton deja clara una marcada voluntad melancólica, los personajes son presentados con una pátina de tristeza existencial con la que el trío Hedges-Crowe-Kidman parecen sentirse cómodos y realizan unos excelentes trabajos interpretativos que suponen el punto fuerte de un largometraje en el que, a causa de su parsimonioso ritmo, cuesta entrar. Le falta a Edgerton cierto atrevimiento narrativo y capacidad para evitar ciertos lugares comunes que restan fuerza dramática al conjunto. Los personajes secundarios, especialmente los compañeros de Jared, están desdibujados cuando no estereotipados y resulta bastante previsible lo que acaba ocurriendo con algunos de ellos.
 
El relato de la terapia está someramente abocetado en un guion un tanto escuálido. Las clases de masculinidad, la historia familiar indagando en todos aquellos antecedentes que han podido determinar la “desviación” o el inventario moral que a modo de lista de pecados deben realizar todos los “pacientes” sirven para mostrar el sinsentido de la idea misma. “Finge hasta que lo consigas” es el mantra que se repiten continuamente hasta entender que puede ser reversible. Del “finge que no te atraen las personas de tu mismo sexo hasta que lo consigas interiorizar” al “finge que la terapia funciona en ti hasta que consigas que te den por curado y te dejen largarte de aquí”.
 
La falta de ritmo y de potencia narrativa pueden ser disculpadas gracias al convincente trabajo interpretativo de un Lucas Hedges en grave riesgo de encasillarse en personajes atormentados, la sutileza de Nicole Kidman apoderándose del tercio final del film y la fuerza de un Russell Crowe que da la sensación de haberse comido a Gladiator.
 
Emotiva banda sonora, elegante fotografía y académica puesta en escena para una película que, por la bisoñez de su director, se queda lejos de lo que sus reputados intérpretes y la potencia de su trasunto podrían hacer esperar. 

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Crítica de ‘Identidad borrada’: Finge hasta que lo consigas
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Puntuación

5.0/10

Un comentario sobre “Crítica de ‘Identidad borrada’: Finge hasta que lo consigas

  • el 12 mayo, 2019 a las 17:47
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    Me desilusionó, me esperaba más de ella. Faltaba más chicha, demasiado correcta, y no profundiza en la terapia, se queda corto.

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