Crítica de ‘¿Podrás perdonarme algún día?’: Delicia amarga

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: ¿Podrás perdonarme algún día?

Estamos en temporada de premios. A pocos días de la gala de los Oscar, las apuestas por los ganadores están ya consolidadas. Como siempre, las grandes producciones se reparten las nominaciones y las películas más pequeñas han de abrirse paso a codazos. ¿Podrás perdonarme algún día? debe tener los codos fuertes porque con su humilde presencia, ya lleva cosechados cuarenta y cuatro galardones entre sus más de ochenta nominaciones.

¿Podrás perdonarme algún día? no estuvo exenta de problemas en su  producción. El proyecto había caído en manos de la directora Nicole Holofcener (Amigos con dinero, Enough Said) con Julianne Moore como protagonista. Sin embargo,  la actriz abandonó siete días antes de comenzar el rodaje, y la producción fue aplazada.

Holofcener, que además firma el guion, terminó por rechazar la dirección y pasó el testigo a su protegida, la actriz y directora Marielle Heller, quien debutó en la dirección en el 2015 con la polémica The Diary of a Teenage Girl. Desde entonces, había trabajado en un par de episodios televisivos, hasta que el guion de ¿Podrás perdonarme algún día? cayó en sus manos.

Estas idas y venidas en una producción cinematográfica rara vez salen bien, pero ¿Podrás perdonarme algún día? es una de ellas. La película es una joya en cuanto a argumento, interpretación y química entre sus personajes. Una historia curiosa y desconocida para la gran mayoría, con un sabor agridulce y una factura sobria y elegante.

La película adapta las memorias de Lee Israel, una famosa biógrafa que terminó siendo investigada por el FBI por un delito de falsificación. Fue a comienzos de 1990 cuando Israel se encontró a las puertas de la indigencia. El fracaso de su último libro, su carácter difícil y sus problemas con el alcohol, parecían haber terminado con su carrera. Pero la biógrafa encontró una fuente de ingreso en el coleccionismo de cartas de personajes célebres. Israel llegó a falsificar más de cuatrocientas cartas antes de que el FBI la detuviese. Lee adaptaba su ingenio y su escritura a la personalidad de aquellos personajes por los que se hacía pasar. Escribía en distintas máquinas, con distinta tinta y sobre distintos papeles para ofrecer la máxima autenticidad. Y llegó a ser tan meticulosa en el fraude que aún hoy hay cartas de las que no se ha podido demostrar su falsedad.

Marialle Heller ha preferido centrarse en el propio personaje de Lee Israel más allá de su delito. El foco de la historia se sitúa sobre ella, sus frustraciones, su carácter, y su relación con Jack Hock, un traficante homosexual con quien comparte alcoholismo y fracaso. El vínculo de ambos personajes está cimentado sobre su soledad. Son dos personajes opuestos; ella una intelectual ególatra, él un ignorante frívolo. Sin embargo, la necesidad de tener a alguien, ya sea como compañero de bebida o como cómplice en la estafa, les hace tal para cual. La fuerza de sus diálogos, ingeniosos y cínicos, definen a ambos personajes como unos inadaptados enganchados entre sí por una común amargura que, sin embargo, expresan con ironía. La película está lejos de ser una comedia y no obstante rebosa humor fino. 

Existe, además, un tercer protagonista: Nueva York. La ciudad es retratada como un nido de intelectualidad a comienzos de los 90, con sus reuniones literarias, sus pequeñas librerías y sus locales de jazz, pero también como un escenario donde la soledad se acentúa.

Junto a la categoría de guion adaptado, las nominaciones de ¿Podrás perdonarme algún día? se las reparten sus dos actores protagonistas. Melissa McCarthy, que con St. Vincent ya nos demostró lo bien que se las apaña también fuera de los personajes cómicos, ofrece la interpretación de su carrera. Expresiva, antipática y humana, McCarthy honra la memoria de Lee Israel evitando dulcificarla. Con ¿Podrás perdonarme algún día? la actriz se lleva su segunda nominación a los Oscar, tras la que consiguió por su divertidísimo papel en La boda de mi mejor amiga.

Richard E. Grant, que se ha convertido en lo mejor de la temporada de premios documentando  su periplo por Hollywood, ha sabido aprovechar la oportunidad única que supone que te ofrezcan un papel como el de Jack Hock. La oposición frente a la taciturna Israel, convierte a Hock en efervescencia, y Grant la crea con una interpretación divertida y amarga. El actor británico, eterno secundario, ha conseguido con este papel conquistar a la crítica y llevarse su primera nominación a los premios Oscar.

Y si los actores funcionan bien en solitario, mejor lo hacen en sus escenas conjuntas. La química entre Melissa McCarthy y Richard E. Grant es el motor de esta curiosa historia sobre una autora que encontró su propia voz a través de los genios que la precedieron. ¿Podrás perdonarme algún día? es una de las sorpresas de la temporada; tan pequeña, pero tan brillante que se queda contigo muchos después de que se enciendan las luces de la sala. 


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Crítica de ‘¿Podrás perdonarme algún día?’: Delicia amarga
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