Crítica de ‘Tiempo después’: Distopía made in Spain (y en Albacete capital)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Tiempo después
 

En un momento como el actual en el que están muy de moda las sociedades distópicas en la ficción cinematográfica y en las series de televisión, José Luis Cuerda estrena la adaptación cinematográfica de su novela Tiempo después publicada hace tan solo tres años, en ella nos presenta una sociedad futura en el año 9177 en el que la humanidad aparece segregada en dos hábitats, de un lado la clase dominante, la burguesía e incluso los pequeños comerciantes que comparten una especie de rascacielos donde, a pesar de imperar el capitalismo, todo está regulado y por otro lado los parados, una comunidad de parias de la tierra que viven medio hacinados en una suerte de poblado a una distancia prudencial del gran edificio.

Es decir, distópica pero no tanto, Tiempo después no hace más que ponernos ante un (socarrón) espejo de lo que somos y de lo que hemos sido; tras la premisa del tiempo futuro y la peculiar ubicación física de los dos “bandos” se sitúa algo tan viejo como la lucha de clases y la jerarquización social. Desde la engañosa apariencia de una comedia intrascendente, Cuerda ejerce acaso más crítica social que muchos de los sesudos y desgarradores documentales que en los últimos años afloran como setas en la producción cinematográfica patria y que, muchos de los cuales, tienen un posicionamiento ideológico previo tan marcado (el que sea) que resta potencia a la denuncia por muy loable que sea la causa.

El mayor activo del film (reparto al margen) es la inteligencia de un guion muy bien escrito, de hecho, muerto el gran Rafael Azcona (con quien Cuerda trabajó en el guion de varias de sus películas, algo se le debió pegar) es probable que José Luis Cuerda sea uno de los mejores escritores del cine patrio actual, algo que no es tan inusual como podría pensarse, se me ocurren muchos nombres de directores que son mejores escribiendo que dirigiendo, no voy a extenderme en esto, la lista sería larga (y polémica). Citaré tan solo a Santiago Lorenzo (Mamá es boba, Un buen día lo tiene cualquiera) que, aparcado el cine, se ha entregado a las letras con mucho mayor éxito, su última novela, “Los asquerosos”, es de lo mejorcito que he leído en 2018. 

Tiempo después es una película divertida pero no solo divertida, José Luis Cuerda sacude auténticos sablazos dialécticos a diestra y a siniestra. No se escapan a su afilada pluma ni los poderes políticos ni los fácticos aunque no todos salgan igual de mal parados. Quizá los medios de comunicación y la banca salgan demasiado indemnes de un guion en el que la monarquía (Gabino Diego), la política encarnada en el alcalde (Manolo Solo) y su secretaria Méndez (Blanca Suárez), el ejército (Martín Caparrós), la iglesia (Antonio de la Torre), la guardia civil (Miguel Rellán y Dani Pérez Prada), el funcionariado (Carlos Areces), el pequeño comercio (esas peluquerías regentadas por Arturo Valls y Berto Romero), la pasota juventud encarnada por la pandilla de Miguel Herrán y el adocenamiento de la izquierda ideológica son tratados con inteligente sarcasmo, con mucha mala leche y una pizca de benevolencia en la mirada de un director que vuelve a demostrar, como ya hiciera en sus películas más celebradas, que maneja con soltura los repartos corales con multitud de personajes peculiares a los que hace hablar como académicos de la lengua consiguiendo que el efecto sea divertido cuando no tronchante.

Y para este reparto coral, Cuerda ha contado con un imponente grupo de intérpretes (algunos de ellos implicados en la producción del film) a los que se les nota encantados de trabajar con un director al que seguramente admiran. Con Roberto Álamo a la cabeza demostrando una vez más su carácter todo terreno (no se lo pierdan en Alegría Tristeza de Ibon Cormenzana), Blanca Suárez en su vertiente cómica, el gran Miguel Rellán como superviviente del reparto de Amanece, que no es poco, un fantástico César Sarachu, el cada vez más maduro Miguel Herrán y los siempre divertidos Berto Romero, Arturo Valls, Carlos Areces, Joaquín Reyes y Raúl Cimas son acompañados por una inagotable lista de cameos de rostros reconocibles para el espectador televisivo o internauta.

Como siempre, habrá espectadores que al salir del cine lo primero que harán será comparar la película con Amanece que no es poco y dirán que no es tan buena o tan divertida, son los mismos espectadores que cada vez que salen de una película de Spielberg dicen que no es E.T. ni Tiburón, incapaces de colocar sus expectativas alejadas de sus opiniones. Pues no, efectivamente, Amanece que no es poco es Amanece que no es poco y Tiempo después es Tiempo después. Un retrato sarcástico y divertido según la mirada de Cuerda a España (y a Albacete capital). 


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8.5

Puntuación

8.5/10

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