CINHOMO 2018: Crítica de ‘The Misandrists’: Retrato irónico de las activistas feministas

Las críticas de David Pérez “Davicine” en CinHomo 2018:
The Misandrists

Hablar de Bruce LaBruce es hablar de un auténtico artista que con cada proyecto realiza una oda a la revolución sexual, a veces tan atípicas y rompedoras como L.A. Zombie, pero siempre mezclando las técnicas del cine independiente con la pornografía gay, alejándose del cine convencional (tanto convencional en el más puro sentido de la palabra como porno) con las pautas masculinas.

En The Misandrists, el ELF, grupo de mujeres revolucionario feminista liderado por la Gran Madre, está dispuesto a todo con tal de derribar el patriarcado. Con la apariencia de un colegio de monjas, esta visión dista mucho de la realidad: el lesbianismo o la aversión hacia los hombres caracterizan tanto a alumnas como a maestras, cuyo fin último es la liberación de la mujer e independencia total del género masculino, incluido en el ámbito de la reproducción. 

Y en la historia no falta la presencia de un joven que acaba por vicisitudes de la vida en esta casa repleta de mujeres, lo que no hace más que provocarnos el recuerdo de El seductor de Don Siegel, o la más reciente versión de La seducción de Sofia Coppola, pero ninguna de ellas se atrevió a contar la historia con un tono tan anarquista feminista ni explicitamente sexual como lo ha hecho LaBruce en The Misandrists, en la que cada escena es visualmente deslumbrante con una combinación de interpretaciones frías y diálogos sorprendentes donde no alta el humor negro que provoca en el espectador sonrisas y asombro a partes iguales. 

El planteamiento, cuanto menos, es original, y nos atrapa en una historia muy apropiada para los tiempos que vivimos, donde un grupo de mujeres decide sublevarse, aislarse y prepararse para la gran revolución feminista, pero en vez de contarlo dentro de lo que podría ser incluso convincente, nos lo lleva a extremos insospechados, que casi rozan la parodia, pero no lo suficiente como para que no nos metamos en la historia y la veamos como un presagio de donde podríamos llegar. Con dicha trama podría ser recomendada para cualquier público que busca algo diferente, con un mensaje que cale hondo, y que nos haga reflexionar, pero los excesos sexuales tan explícitos durante parte del metraje no la hacen apta para todos los públicos, o al menos a nivel de recomendaciones de edad, saliéndose de la tónica general del cine convencional y entrando en la categoría de porno, pero eso es parte del sello de identidad de LaBruce. De inicio puede parecer una excusa para que el director fotografíe a bellas mujeres desnudas teniendo sexo, pero muestra con gran ingenio a las líderes del movimiento manipulando y explotando a estas tímidas y reacias jóvenes como lo haría un hombre.

The Misandrists está plagada de referencias mitológicas y políticas, con una gran carga de simbolismo y erotismo psicodélico, aunque sin hacer uso de la sutileza, ni en el apartado sexual ni en escenas que harán que el más sensible aparte la mirada ante el trato al sexo opuesto que se muestra en alguna situación concreta. Con gran ironía se burla de la opinión que algunas personas tienen de las activistas feministas al incorporar realmente esa visión: las mujeres que nos muestran tienen relaciones lésbicas, son fanáticas y terroristas.

Con un reparto tan femenino, el conjunto de alumnas recrean roles similares, en las que ninguna tiene tiempo para un mayor lucimiento, algo que sí pretende Susanne Sachße en el rol de la Gran Madre, pero que nos hace dudar de si se trata de una parodia de lo que podría ser una líder de una secta feminista, o si realmente pretende que nos tomemos en serio a una mujer tan peculiar de ideales tan revolucionarios llevados al límite. Puede que sea, de hecho, el único personaje que nos saca de la película, más allá del personaje de una monja anciana que se dedica a oler árboles y bailar sin sentido, que más que parte de la propia película parecen cortinillas pintorescas para separar escenas. De las alumnas habría que destacar a Kita Updike en el rol de Isolde, una actriz con poco curriculum pero que nos muestra con acierto las dudas y temores de una joven que acaba en este peculiar grupo de mujeres revolucionario feminista con un “gran” secreto que la mantiene apartada del resto de compañeras, entrelazando hábilmente la fragilidad femenina con el dominio frío.

Esta película erótica de autor, completamente irónica, aborda la agresividad del feminismo actual a la vez que muestra una verdadera igualdad en el sentido que las mujeres pueden ser tan crueles, lujuriosas y hambrientas de poder como los hombres, pero nos plantea interesantes preguntas sobre si la igualdad es posible en un mundo masculino.


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David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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