Crítica de ‘Deber cumplido’: Flaco homenaje al veterano de guerra

Crítica de ‘Deber cumplido’: Flaco homenaje al veterano de guerra
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Las críticas de Pablo Cózar: Deber cumplido

Hay películas de las que sales del cine pensando que acabas de ver algo con mucho potencial pero en la que algo falla. Ese es el caso de Deber cumplido, la primera película como director de Jason Hall y que nos trae DeAPlaneta con Milles Teller como cabeza de cartel. Y hablando de carteles, aunque la publicidad se haya focalizado en imágenes bélicas, nos encontramos ante una cinta que trata sobre el síndrome de estrés post traumático y de cómo Estados Unidos trata con la punta del zapato a sus veteranos de guerra, un tema más que interesante que es lo más destacado de una película.

Jason Hall es también el encargado de escribir el guión. No es la primera vez que el escritor californiano se pone a los lápices de una historia con un trasfondo bélico de fondo, puesto que en 2015 estuvo nominado al Oscar por El francotirador, adaptación del libro homónimo de Chris Kyle, aunque en aquella ocasión el encargado de dirigir fue nada más y nada menos que Clint Eastwood. Deber cumplido vuelve a ser una adaptación literaria, en este caso de la obra de David Finkel, y que nos hace preguntarnos si en este caso merece más la pena leer el libro que el reflejo que de él hace Hall en la pantalla. El trabajo en la dirección es, cuanto menos, defectuoso en lo narrativo y desastroso en lo actoral. Hay decisiones de montaje que hacen que la película parezca por momentos un cortometraje amateur de un aficionado que juguetea con el croma por primera vez. Podríamos hablar de la  banda sonora del catorce veces nominado al Oscar Thomas Newman por películas del calado de Cadena perpetua o American Beauty, pero que en esta ocasión pasa desapercibido con un sonido estándar incapaz de transmitir lo que ocurre en pantalla.

Y ahora llegamos al principal problema de la película: su reparto. Miles Teller es un actor que tuvo la suerte de acabar en una película de cierto renombre como Whiplash, pero que lleva escrito en su cara que su destino era el de ser secundario recurrente en alguna serie procedimental o morir en segundo plano en un episodio de The Arrow. El peso dramático de esta película, con un poso tan serio y dramático como el síndrome post traumático de los soldados que vuelven de una guerra, recae en este tipo de actores que no son capaces de llorar sin taparse la cara, que en vez de romperse psicológicamente parece que estén conteniendo la risa. Esta película requería de un actor protagonista capaz de transmitir lo que es un veterano de guerra y Miles Teller es incapaz de conseguirlo. Los secundarios corren una suerte parecida. Joe Cole (Peaky Blinders) y Beulah Koale (Hawai 5.0) compiten en una ardua carrera por ser tan malos que hagan bueno a Teller, pero ni con esas. Sólo podemos salvar los papeles de Haley Bennett (Los siete magníficos) y de Amy Schumer (Y de repente tú), quien además de atreverse con el drama, donó su salario a asociaciones de veteranos.

Pese al desastre actoral, a la torpeza en la dirección y el montaje, lo cierto es que Deber cumplido tiene puntos a los que agarrarse. No es habitual ver en Hollywood películas que contengan una crítica tan dura al sistema militar estadounidense, a esa picadora de carne humana que recluta a chavales para que les vuelen el cráneo en Oriente Medio y, si tienen suerte de sobrevivir, acaben en colas más largas que las de la Rusia Soviética para ser atendidos por los traumas causados por el conflicto. Que son tratados como pelusas que esconder bajo la alfombra para que no estropeen la bandera. Todo eso se puede observar en Deber cumplido y hace que su visionado no caiga en el pozo de las horas perdidas, pero tiene tantos aspectos a mejorar, que convierten lo que podría haber sido un gran film en una producción mediocre. Y lo peor de todo es eso, ver que una película que reivindica una figura tan apaleada e ignorada por el gobierno estadounidense, vaya a terminar como uno de esos veteranos de guerra, apilado en una habitación esperando eternamente a que alguien le haga caso.

5.5

Puntuación

5.5/10

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