Crítica de ‘El hilo invisible’: La alta costura no es “Prêt-à-porter”

Crítica de ‘El hilo invisible’: La alta costura no es “Prêt-à-porter”
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Las críticas de Pablo Cózar: El hilo invisible

A día de hoy no sabemos si Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Pozos de ambición) saldrá victorioso estatuilla en mano del Dolby Theatre en la próxima ceremonia de los Oscars, la competencia es complicada y aún no le ha llegado la tercera nominación como director. Lo que sí es cierto es que, independientemente de lo que digan los premios y de algún que otro fiasco, Paul Thomas Anderson se ha confirmado como uno de los nombres importantes de los últimos veinte años. Más allá del nombre encontramos un artista completo capaz de no solo escribir y dirigir sus películas, sino de encargarse de la dirección de fotografía. Todo esto es importante porque, al fin y al cabo, podemos decir que El hilo invisible es una película de autor, que si bien es posible que no alcance las cotas de sus mejores obras no solo no anda lejos, sino que en el peor de los casos el espectador encontrará una película con una personalidad propia real y no impostada difícil de encontrar hoy día.

El hilo invisible nos narra un drama de época protagonizado por Reynold Woodcock, un famoso diseñador en el Londres de los años 50, y de su complicada relación con su musa y amante Alma. Es la peculiar forma de ser de ambos y su modo de relacionarse sobre lo que Paul Thomas Anderson construye la narración.

El trabajo de dirección es, sin duda, merecedor de la nominación al Oscar. Todos los actores están dirigidos de manera excelente, el ritmo de la narración es el que el guión necesita y consigue que, pese a lo claustrofóbico de los decorados, en ningún momento el espectador mire el reloj en los más de ciento veinte minutos de metraje. Es posible que cuando un mismo director se encarga del guión y la fotografía todo esté mucho más controlado, que sea capaz de plasmar como realmente imagina algo, y este el punto fuerte de la cinta. Este guión en manos de otro director posiblemente no habría funcionado, es arriesgado encargarse de tres áreas tan importantes de una producción, pero gracias a ello Paul Thomas Anderson consigue transmitir los altos y bajos en la relación entre personajes, la toxicidad de ambos y la necesidad que tienen entre ellos a la vez que ofrece un deleite visual en el que los tejidos, los hilos y las puntadas se entrelazan con decorados de época que encierran la narración y asfixian a los personajes. Sobresaliente también es el uso del sonido, puesto que en varias escenas la forma en la que está editado hará que entendamos a la perfección los sentimientos de los personajes. La banda sonora cuenta con la batuta del miembro de Radiohead Jonny Greenwood (Pozos de ambición, The Master) y sirve para realzar todo lo anterior, dando relieve a los vuelos y volantes de los vestidos.

A nivel interpretativo poco se puede decir que no se sepa sobre Daniel Day-Lewis, habrá que ver si el ganador del Oscar por Mi pie izquierdo, Pozos de ambición y Lincoln repite estatuilla por cuarta vez, pero la nominación es más que merecida, puesto que aunque no es la más espectacular de su carrera clava todo aquello que el director pide de su personaje. Siguiendo con las nominaciones encontramos a Lesley Manville (Viajo sola), nominada como actriz de reparto por meterse en la piel de Cyril, la hermana y cabeza pensante del emporio Woodcock y el personaje más frío de la película que, sin la sobresaliente interpretación física de Manville perdería fuerza. Aunque la sorpresa más grata es la de Vicky Krieps (Colonia), que si bien se ha quedado sin nominación demuestra tener el suficiente talento para usar la oportunidad que le brinda El hilo invisible para catapultarse. Es muy difícil mantener el tipo sin quedar eclipsada en cada escena por Daniel Day-Lewis, y Krieps lo consigue en cada plano, incluso en alguna escena le llega a robar el foco, y eso son palabras mayores.

En conclusión, El hilo invisible es un deleite visual y una de esas películas que merece la pena ver aunque solo sea por el trabajo de los actores. Además consigue ser un drama con toques de thriller muy interesante. No se hasta que punto sería justo que se llevase el premio a mejor película, puesto que pese a todo lo expuesto hay algunas puntadas en el tejido de la narración que chirrían, momentos en los que después de presentarnos las mejores telas y patrones el acabado final no termina de ser redondo, y aunque no deja de ser una producción de haute couture se puede ver donde están los pespuntes.

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