Crítica de ‘El Gran Showman’: Que este espectáculo no pare nunca

Crítica de ‘El Gran Showman’: Que este espectáculo no pare nunca
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Las críticas de David Pérez “Davicine”: El Gran Showman

No voy a negar que no soy muy fan de las películas musicales, y hasta hace unos años era difícil que me metiera en una sala de cine para ver una, pero Los Miserables cambió completamente mi visión de este tipo de films, y me atrajo tanto que repetí en varias ocasiones, acudiendo al cine a deleitarme de este magnífico espectáculo audiovisual. Pues bien, desde entonces ha habido algunos musicales que me han encantado, como La ciudad de las estrellas – La La Land, pero no ha sido hasta El Gran Showman cuando he vuelto a sentir lo que noté con el anterior musical de Hugh Jackman, y es que no estamos ante una mera película con canciones de vez en cuando, sino ante una gran producción donde se ha cuidado hasta el último detalle, desde el vestuario hasta los decorados, pasando por un magnífico reparto y una delicada fotografía que nos atrapa durante todo el metraje.

Jackman demuestra una vez más que no es sólo un buen actor, sino que es un gran showman, por lo que el título de la película le viene al dedillo, y 20th Century Fox ha conseguido deleitarnos con una película que con el paso de los años pasará a formar parte de las grandes películas musicales y, por qué no decirlo, de las grandes películas del séptimo arte.

Michael Gracey es el responsable de este un audaz y original musical que celebra el nacimiento de la industria del espectáculo y la sensación de asombro que nos domina cuando los sueños se hacen realidad. Inspirada en la ambición y la imaginación de P.T. Barnumnarra la historia de un visionario que salió de la nada para crear un fascinante espectáculo que se convirtió en una sensación mundial.

En un musical es igual de importante tener grandes canciones como grandes intérpretes, y al tratarse de una película de esta magnitud, no podría tener actores de Broadway sin demasiada repercusión en las carteleras actuales, por lo que al frente del reparto pusieron al magnífico Hugh Jackman, quien es capaz de hacernos olvidar las múltiples ocasiones que se ha enfundado las garras de Lobezno, y recordarnos que también es un gran actor dramático y, sobre todo, un cantante y bailarín impecable. Nadie dudaba de sus aptitudes en estas lindes, pues es asiduo a dejarse ver en espectáculos musicales, y ha sido uno de los mejores anfitriones de los Oscars, pero lo que nos hace disfrutar al tenerlo en pantalla grande con sus actuaciones es algo que queda grabado en nuestras retinas, y ahora, junto con Los Miserables, tenemos dos de las mejores interpretaciones del actor en Hollywood.

Para acompañar al actor australiano optaron por dos jóvenes actores que por sí solos son capaces de mover legiones de fans: Zac Efron y Zendaya. Está claro que Efron tiene un gran curriculum en el cine aunque todavía muchos lo recuerdan por su salto al estrellato con High School Musical, por lo que el tema de actuar y cantar es algo que lo tiene más que asumido, aunque en el cine se ha dejado ver más últimamente en comedias que en producciones que bien pudieran pasar por los Oscars con éxito. Aún así, consigue ser convincente en su personaje, se maneja con soltura en los números musicales pero no consigue salir de la sombra de Jackman cuando ambos intervienen en números musicales comunes. Por su parte, Zendaya ha dado el salto al cine recientemente con Spider-Man: Homecoming,  y aquí se enfrentaba quizás al mayor reto interpretativo de su carrera, tras muchos años encasillada como chica Disney, pero lo resuelve con soltura, con un personaje que no exige demasiado pero que sí que es capaz de plasmar lo que una persona como ella debe afrontar en esos complicados años. Y entre Efron y Zendaya queda patente una gran química, y con ambos tenemos una de las canciones más románticas de la película, “Rewrite the Stars”, con uno de los momentos clave de la película en el que empiezan a soñar juntos con un futuro mejor y nos deleitan con una coreografía maravillosa.

No obstante, hay muchos más actores, no sólo la mujer de Jackman en la película, interpretada por Michelle Williams, quien tiene memorables números musicales en compañía de Jackman, sino todo el peculiar grupo de “freaks” de este llamativo circo, y ninguno desentona, siendo capaces todos ellos de recrear con bastante acierto sus complicados pasados ante una sociedad que no los respetaba por cómo eran físicamente. 

El Gran Showman está dirigido por un realizador novel y apasionante, Michael Gracey, quien para nada parece echar de menos un mayor curriculum, y es que conseguir que tu primera película sea tan relevante, y a la que no podamos poner objeciones, es algo más que elogiable. En muchas ocasiones parece que estemos ante una producción dirigida por Baz Luhrmann, quien no tiene una filmografía muy amplia pero sí impecable, por lo que confiamos que estemos ante un nuevo cineasta capaz de deleitarnos con cada una de sus películas y que no pierda ese toque tan especial.

En el apartado sonoro, la película es todo una delicia. No sólo por las canciones, sino por el trabajo de edición de sonido para que todo encaje a la perfección, desde una sábana moviéndose al viento hasta un vaso chocar contra una mesa. Todo nos traslada a este maravilloso mundo sonoro que podría ser disfrutado igualmente si cerramos los ojos durante el metraje, poniéndonos la piel de gallina con las canciones de los ganadores del Premio de la Academia Benj Pasek y Justin Paul (La ciudad de las estrellas – La La Land). Lejos de la polémica y la sexualidad, esta película es claramente un entretenimiento casto y familiar, sin sexo ni palabrotas, y no tiene temas musicales que sonrojen a ningún espectador, repleto de positivismo, con coreografías animadas para canciones que quizás en el siglo XIX hubieran echo explotar la cabeza de los espectadores de la época, pero ahora son todo un reclamo comercial. Mención especial merece Rebecca Ferguson como Jenny Lind, la “ruiseñor sueca”, a la que Barnum dedicó una gira de conciertos en América, y que nos emociona con la poderosa balada “Never Enough”, interpretada en la película con la voz de Loren Allred.

El Gran Showman es la película perfecta para hacer cambiar de opinión a cualquier detractor de los musicales, es una delicia visual y sonora que nos traslada a una época en la que  no existía el espectáculo como lo conocemos hoy, pero donde ese concepto comenzaba a tomar forma. Como un buen puzle, en la película todas las piezas encajan, y se nos hace incluso corta la hora y 45 minutos de duración, pero cuando estamos ante uno de los mejores espectáculos jamás visto, es lógico que el tiempo pase volando. No es que el espectáculo deba continuar, es que no quiero que El Gran Showman termine nunca.

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David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

2 comentarios sobre “Crítica de ‘El Gran Showman’: Que este espectáculo no pare nunca

  • el 7 enero, 2018 a las 5:41 am
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    Gracias por esta reseña. No soy fanatica de los musicales y cuando me enteré que esta película lo era, decidí no verla pero me convenciste de darle una oportunidad 🙂

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  • el 12 enero, 2018 a las 9:09 pm
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    Más musicales como éste por favor! La puesta en escena, la música, los actores…

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