Crítica de ‘The Disaster Artist’: Cuanto peor mejor para todos

Crítica de ‘The Disaster Artist’: Cuanto peor mejor para todos
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Las críticas de Pablo Cózar: The Disaster Artist

El cine dentro del cine, metacine, o como se prefiera llamar, esa idea en la que en un drama o una comedia vemos los entresijos de otra producción, de otro director, de un género… A lo largo de la historia del cine, pero sobre todo en los últimos treinta años, son numerosos los ejemplos que encontramos. En los noventa Tim Burton repasaba la biografía de Ed Wood, donde un excéntrico director luchaba por sacar adelante su peculiar visión del cine. Paul Thomas Anderson retrató el mundo de la pornografía en los 70 en aquel espectacular drama llamado Boogie Nights. Incluso a principios de siglo Kevin Smith tuvo su escarceo en Jay y Bob El Silencioso contraatacan. Teniendo estos precedentes en cuenta encontramos la primera gran película dirigida por James Franco: The Disaster Artist.

La película gira en torno a la figura del peculiar director Tommy Wiseau y su película The Room, obra de culto del cine cutre, y de su relación con su amigo y protagonista Greg Sestero. Baste saber que la cinta está basada en el libro “The Disaster Artist: My Life Inside The Room, the Greatest Bad Movie Ever Made” del propio Sestero sobre sus vivencias en el rodaje.

Con esta premisa James Franco (Spider-Man, 127 Horas) se mete en la piel del propio Tommy Wiseau, y de la misma manera que él hiciera en The Room, Franco protagoniza y dirige The Disaster Artist. El trabajo de dirección es encomiable puesto que no solo consigue crear una gran comedia a partir de una comedia involuntaria, como es The Room, sino que en los más de 20 minutos que se replicaron de la obra original llega a pasar el test de comparar escenas plano a plano milimétricamente calculadas. El equipo de guionistas, formado por Michael H. Weber y Scott Neudstatdter (500 Días Juntos, Bajo la misma estrella) consiguen plasmar en su guión todo lo absurdo que rodea a The Room.

En la cuenta de aciertos de James Franco también hay que apuntar, sin duda, el reparto y cómo ha conseguido que todos y cada uno de los actores destaquen. Empezando por él mismo se puede decir que emula tanto el aspecto y la expresión física como el acento de Tommy Wiseau de tal forma que, por una vez y sin que sirva de precedente, parece un buen actor. En el papel de Greg Sestero encontramos a Dave Franco (Supersalidos, Malditos vecinos), quien sin tener un papel espectacular como su hermano es el perfecto secundario. Alison Brie (GLOW, Community) es la coherencia dentro de la locura. Tampoco puede faltar en una comedia con James Franco su colega Seth Rogen (Freaks and Geeks, ¿Hacemos una porno?), acompañado por medio reparto de su reciente producción televisiva Future Man, puesto que tienen pequeños papeles actores como Josh Hutcherson (Los juegos del hambre) o Paul Scheer (Veep). Pero los cameos no cesan ahí, dejando a un lado a quienes hacen de sí mismos, cabe destacar nombres como los de Sharon Stone (Casino), Megan Mullally (Los reyes del verano), Jacki Weaver (El lado bueno de las cosas) o Zac Efron (Baywatch: Los vigilantes de la playa).

The Disaster Artist es, sin duda, la comedia de 2017. La obra de James Franco no cuenta solo con el favor de la crítica, sino que está empezando a atesorar una importante cosecha de premios.  Pero nada de esto tendría importancia si la película no cumpliera con su cometido: retratar lo absurdo de la producción de una de las peores películas de la historia y hacer reír al público. Es posible que James Franco se haya subido un poco a la parra a la hora de comparar su cinta con obras de Paul Thomas Anderson como Boogie Nights o The Master, cuando se acerca más a algo a medio camino entre Ed Wood y una buena comedia de la factoría Apatow (aunque este no tenga nada que ver con la producción). Y es precisamente ese toque de comedia lo que hace grande a The Disaster Artist, cien minutos donde deleitarse con los excesos de Tommy Wiseau, su relación con Greg Sestero y como, sin querer, a veces es mejor ser cabeza de ratón que cola de león. Cabe destacar también que no es necesario ir al cine habiendo visto The Room para poder disfrutarla, la película despierta la suficiente curiosidad para acercarse a ella a posteriori, o incluso obviarla, sin que The Disaster Artist pierda una pizca de su valor. Así que, en conclusión, si James Franco ha conseguido dirigirse en una comedia en la que pienso que incluso él actúa bien estamos ante un hecho que justifica su visionado solo por ese milagro, pero por suerte para los amantes del cine, y sobre todo para quienes disfrutan de lo que hay entre bastidores en este mundillo, The Disaster Artist es un homenaje que merecerá ser recordado con el tiempo.

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Un comentario sobre “Crítica de ‘The Disaster Artist’: Cuanto peor mejor para todos

  • el 28 diciembre, 2017 a las 23:28
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    A mí James Franco sí me parece un buen actor. Ganazas de este filme

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