Crítica de ‘Fe de Etarras’: Olé

Las críticas de Fernando Quintero: Fe de Etarras

Durante los últimos meses se han ido desarrollando en España una serie de acontecimientos que no han sido del agrado de nadie, tanto para una facción como para otra. Ha habido altercados, alborotos, rebeliones, manifestaciones… pero lo bueno que tiene este país es que sabe reírse de sí mismo. Es difícil escribir una crítica de Fe de Etarras a día de hoy sin llegar a mencionar la actualidad, pero Borja Cobeaga ha predicho lo sucedido estos días con su nueva película y la ha tintado de un humor inofensivo. Me refiero a inofensivo, no como insulso, escaso o decadente, sino más bien como un tipo de humor que no hace daño a nadie, ya que con Fe de Etarras nos vamos a reír hasta más no poder. Esto es debido a dos factores que comentaré un poco más adelante: Las situaciones y su reparto.

Borja Cobeaga, para quien no lo sepa, es el artífice del taquillazo más gordo que ha tenido una producción española. Él fue el co-guionista de Ocho apellidos vascos y tiene una larga lista de comedias taquilleras que preceden su carrera actual. Muy crítico con la academia de cine española por el menosprecio que tuvo hace dos ediciones con cualquier persona que no fuera actor/actriz o director. Es lo que tiene este país, se reconoce las caras, no los trabajos. Pues el trabajo del director de esta película si ha sido reconocido por Netflix, ya que se trata de la segunda producción española por la que ha apostado la plataforma. Casi nada. 

En Fe de Etarras Borja Cobeaga vuelve a tocar un tema escamoso, como ya lo hizo en su anterior película (Negociador), siendo la disolución de la banda terrorista ETA el telón de fondo que acompaña a la trama principal. Mientras se está celebrando la Copa del Mundo de fútbol de 2010 que ganó España, cuatro “integrantes” de la banda terrorista planean en un piso franco que ETA siga su camino reivindicativo, y esto sucede bajo un tono de comedia que ayuda a relajar la tensión de este argumento. En algún momento durante la película, parece que estamos viendo un capítulo de Friends o 7 Vidas ya que el escenario es un piso pequeño con dos habitaciones (el típico de las sitcoms), motivo por el cual uno se sienta tan cómodo viéndola. También es la clave del éxito el dibujo de los personajes y su materialización final. Por una parte tenemos a Martín (Javier Cámara), el artífice de  todo y la cabeza pensante del comando, quien hace del patriarca y abuelo del grupo contando las batallitas del pueblo vasco hasta la creación de la banda terrorista. El actor, a pesar de la falta de acento vasco, obviado en su interpretación, hace los deberes y convence al espectador de la personalidad reivindicativa y voluble de su personaje; Ainara y Álex (Miren Ibarguren y Gorka Otxoa) son los típicos Ross y Rachel de esta particular sitcom: Ahora sí, ahora no, ¿Acabarán juntos? Son una pareja un tanto dispar por las diferencias ideológicas que se cuecen en sus cabezas, nada que ver con la trama central. Su historia paralela es el motivo por el que Fe de Etarras no cuaje al 100%; Finalmente Pernando (Julián López), no Fernando. El más activista y el más torpe de los cuatro, pero la pieza clave para que la tapadera de este comando improvisado no levante sospechas en la comunidad donde reside. Aquí el actor no destaca por la originalidad de su papel, puesto que hace el mismo que interpreta casi siempre, pero es un placer ver actuar a Julián López y disfrutar de la comicidad natural que desprende; Por último, no quiero olvidarme de Ramón Barea, actor con el que siento un especial cariño tras ver Negociador. Para quien haya visto esta película, que no se esperen al Ramón Barea bobalicón (en el buen sentido) de Negociador. En sus dos escasas escenas, hace de hijo de la gran… gran actor y un placer verle de nuevo en otro trabajo de Borja Cobeaga. Se nota que se entienden cuando trabajan juntos.

Algo que sorprende en esta segunda producción española de Netflix es la rica variedad de planos escogidos que, analizándolos, son de libro. La iluminación, los travellings, la angulación… Es una gozada ver como ha evolucionado el cine de Cobeaga desde Pagafantas. Esta película, refiriéndonos a términos técnicos, es casi perfecta (algún fallo tendrá): El sonido y su ausencia cuando se necesita es magnífico y es donde destaca el buen gusto a la hora de elegir a los responsables del éxito de una película; El montaje preciso, donde en algunas escenas han utilizado hasta cinco planos distintos, desde los primeros planos, hasta los generales y todos ellos sin ningún tipo de fallo de raccord observable a simple vista. 

Fe de Etarras es una historia de Borja Cobeaga y Diego San José, desarrollada por este último. Estos dos guionistas hacen una dupla perfecta en nuestro país y poco reconocimiento tienen. Para que nos entendamos, son los Evan Goldberg y Seth Rogen de España. Llevan la comedia a un nivel superior que muy pocos son capaces de acercarse, y en Fe de Etarras lo vuelven hacer de nuevo para satisfacción de muchos. La duda que me ha quedado al ver esta película es qué hubiera pasado si se llega a estrenar en los cines.

Con todo lo que está pasando, es bueno reírse de las situaciones y qué mejor que reírse con una película que trata un tema parecido y que está conmocionando al país estos días. Por eso mismo recomiendo ver Fe de Etarras, película con la que nos lo pasaremos bien, nos reiremos y nos olvidaremos por un instante de la división ideológica. 

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