62 SEMINCI. Sección Oficial: Crítica de ‘Como nuestros padres (Como nossos pais)’: Desentrañando las relaciones paternofiliales

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 62 SEMINCI:
Como nuestros padres (Como nossos pais)

El único deseo de Rosa es la perfección: en el trabajo, como madre, como hija, como esposa, como amante… Cuanto más lo intenta, más impresión tiene de que todo le sale mal. Es hija de unos eminentes intelectuales y madre de dos chicas preadolescentes, por lo que se ve presa de las exigencias de dos generaciones distintas: ha de ser comprometida, moderna, eficaz, infalible… Una ‘superwoman’. Hasta que un día su madre le revela un crucial secreto que hará que Rosa comience a redescubrir su propia y auténtica personalidad.

Laís Bodanzky dirige y co-escribe el guión con su esposo Luiz Bolognesi, colaborador habitual de la cineasta, y que ahora realizan en Como nuestros padres una inmersión familiar ficticia pero documentada sobre la posición de las mujeres en la sociedad contemporánea.

Como nuestros padres se puede ver como dos películas diferentes. Por un lado comienza con una comida familiar, una secuencia en la que vemos la jerarquía familiar, las relaciones y el lugar ocupado por cada uno. Una madre que sobrestima a un yerno defensor de la selva amazónica y su hija, Rosa, quien trata en vano de explicar las dificultades de su vida diaria. La revelación que su madre le hará será una verdadera bomba en su vida diaria. Y es en ese momento cuando todo cambia, dejan a un lado a una gran parte de la familia, y la historia se centra claramente en Rosa, interpretada maravillosamente por María Ribeiro, y la relación con su madre, su marido e hijas, pero sobre todo orientada a mostrarnos los errores cometidos que parecen ser heredados de forma genética de padres a hijos (o madres a hijas, o madres a hijos…).

Es en la segunda parte de la película cuando se realiza un retrato bastante preciso de una familia donde Rosa representa una generación de mujeres atrapadas entre las demandas sociales, el concepto de patriarcado y la necesidad de ser capaz de encontrar su lugar en la vida. La heroína se ha olvidado de sí misma al renunciar a su carrera artística por las necesidades de su vida familiar, pero gracias a la revelación nos presentarán cómo Rosa va a sacar provecho de estas confesiones y la forma en que podrá evolucionar.

La película es una oda a la mujer de ayer, de hoy y de mañana, y por tanto tiene su centro en ese trío: abuela, madre y nietas. Sophia Valverde es la pequeña de la casa con una seguridad muy adulta, pero no puede entrar en la lucha interpretativa que se plasma entre Clarisse Abujamra y Maria Ribeiro. La primera, en el rol de la abuela, con una presencia magnética, amenaza con robar la película hasta cuando no habla, gracias a su gran trabajo interpretativo pero también a un guión magnífico que la dota de unos diálogos de excepción, y en ningún momento Abujamra hace que dudemos que su personaje “vivió muy bien su vida”. Pero todo el peso de la película recae en María Ribeiro, quien logra llegar a los corazones de los espectadores, meternos de lleno en las dudas de Rosa, y no salir ilesos de su lucha interior. Miedos y esperanzas son recreados con sutileza para que comprendamos perfectamente lo que pasa por su cabeza, creando una gran empatía con cualquier espectador.

Como nuestros padres es una película sociológicamente importante porque aborda cuestiones culturales sobre la posición de la mujer en la sociedad, dentro de su familia y en todos sus roles, a través de la ficción, pero con casos concisos y realistas, y con múltiples referencias feministas como los escritos de la escritora, profesora y filósofa francesa defensora de los derechos humanos y feminista Simone De Beauvoir o “La casa de muñecas” de Ibsen, pero sin desequilibrar la historia en contra de los hombres.

La directora busca la forma de presentar todas las posibles emociones con un hermoso juego de ocultar al espectador lo que no necesita, eligiendo inesperados puntos de vista y creativas ubicaciones de cámara, consiguiendo extraer detalles maravillosos de lo cotidiano. Lo único que se echa en cara es el exceso de metáforas para indicarnos el estado emocional de Rosa, como si su propia soledad no fuera suficiente para dejar claro su desorden interior, no confiando en la capacidad deductiva del espectador, y plasmando algunas situaciones como la leche hirviendo y desbordándose, o una escena en la que Rosa se muestra libre tanto física como mentalmente en pleno Centro Paulistano.

Como nuestros padres es un gran drama con inteligentes toques de humor y mucho realismo en el que nos dejan claro que la forma en que los principios que tenemos sobre la igualdad a veces no son fáciles de aplicar en la vida real.

 

 

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