Crítica de ‘It’: Aciertos y desaciertos en una de las películas más esperadas del año

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: It

Warner ha logrado su objetivo y Pennywise es prácticamente omnipresente estos días en las redes sociales, eso unido a las buenas críticas y la taquilla a nivel mundial convierten a It en el mayor éxito del verano y en uno de los títulos más lucrativos del año.

Si Stephen King siempre ha tenido una relación estrecha con Hollywood a través de la adaptación de sus novelas y relatos, ahora, con casi cuarenta títulos a desarrollar a partir del 2018, el novelista ha hecho honor a su apellido. It se presentaba como una de las joyas de la corona en este tsunami de adaptaciones y está claro que las expectativas han sido satisfechas para la mayor parte del público. Sin embargo, It sigue sin ser la adaptación que la novela merece, si bien es lo mejor que se podía hacer en pantalla grande.

Aquellos que han leído It saben que es una novela con ciertos aspectos complicados e incluso controvertidos para una adaptación audiovisual, pero sin entrar en el argumento, It tiene un inconveniente principal y es sus más de mil páginas que hacen que aquel que la adapte se las vea con el tiempo limitado de un largometraje. Ni siquiera la división en dos partes –Warner ya ha confirmado que en 2019 volveremos a ver al payaso- ayuda a abarcar todo lo que encierra la novela. Por tanto, el principal problema de esta adaptación está en el formato. La televisión no es ya lo que era a comienzos de los noventa, y con tantas plataformas creando sus propios contenidos, una miniserie se hubiese adaptado mejor a las necesidades de la obra.

Eso no significa en ningún caso que la adaptación que ha dirigido el argentino Andy Muschietti no sea fiel al espíritu de la obra de King. Muschietti tuvo que hacer malabares con los productores para poder cambiar parte del guion heredado de Cary Fukunaga que se había tomado la licencia de cambiar ciertos aspectos de la novela. El nuevo guion firmado por Gary Dauberman y Chase Palmer se mantiene más fiel a la obra original, si bien también lleva a cabo algunos cambios. La acción transcurre en la década de los ochenta en lugar de en los cincuenta, algo que no ha gustado a los fans más puristas de la novela. No obstante, ambas décadas comparten esa idealización construida por aquellos que crecieron en ellas y que ha ido alimentando también la ficción.

El argumento no cambia. En el pueblo de Derry, un grupo de niños que se hacen llamar El club de los perdedores han de enfrentarse a una fuerza maléfica con forma de payaso que les persigue y atormenta. Solo el vínculo entre ellos logrará vencer al terror que alimenta a esta criatura.

Con esa premisa podemos pensar que estamos ante una película de aventuras juvenil, y así es, It tiene mucho de llegada a la madurez a través de un algo externo que sobrepasa a los protagonistas. En ese sentido It comparte mucho con películas como Los Goonies o Cuenta conmigo, esta última también adaptación de un relato de King. Pero It es mucho más, es una obra poliédrica; es en su superficie una historia de terror, pero más allá habla de la infancia y la madurez, de la nostalgia por un tiempo que no volverá, también habla del racismo y de la alienación parental, de la crueldad, del amor y del sexo. Por desgracia, muchas de esas caras quedan fuera del guion que se centra, no sin eficacia, en la parte más terrorífica. Sin embargo, para explicar aquello que pasa en Derry, hay que entender Derry. A falta de saber qué ocurrirá en la segunda parte, Derry aquí queda tan solo abocetado, con un repaso a su historia que se limita a un par de fotografías y algún comentario. ¿Qué pasó en la fundición Kitchener en la Pascua de 1906? ¿Qué fue de The Black Spot? ¿Por qué los adultos permanecen indiferentes a la crueldad y la violencia? Ninguna de estas preguntas se resuelve y Derry termina siendo nada más que un escenario, mientras que los lectores de la novela lo sienten como un personaje más.

Pero Muschietti también ha sabido plasmar en la pantalla mucha de la magia de la novela. Visualmente, Derry es todo lo que imaginas que es, desde la casa abandonada en la que se adentran los niños a la zona cenagosa donde juegan. Pero el alma que conserva de la novela está sobre todo en sus protagonistas, no puedo imaginar un mejor club de los perdedores. El pequeño grupo de actores responsables de dar vida a los amigos roban la acción con su talento y química. Algunos conocidos como Finn Wolfhard, Mike Wheeler en Stranger Things, que aquí interpreta a Richie Tozier, el graciosillo del grupo y quien carga con el mayor peso cómico del guion, o Jaeden Lieberher quien ya dejó con boca abierta a críticos en St. Vincent y que esta vez se convierte en Bill Denbrough, el líder de la pandilla y a quien Pennywise ha hecho más daño. Jeremy Ray Taylor, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff o Chosen Jacobs también saben lucirse en los pocos momentos de protagonismo que tienen y que nos hacen desear haber tenido la oportunidad de conocer mejor sus personajes, un sentimiento que se hace más fuerte con Jacobs, cuyo personaje Mike es uno de los más importantes y resueltos de la novela y aquí queda indefinido entre el resto. Pero la mayor sorpresa es la que ofrece Sophia Lillis como Beverly Marsh, la chica del grupo. Lillis, que antes de It contaba con una filmografía casi inexistente, ha entrado por la puerta grande con moqueta roja y solo de trompetas, porque escena en la que aparece, escena que le pertenece. No me cabe ninguna duda de que a partir de ahora su entrada en IMDb empezará a animarse. Mención especial al jovencísimo Jackson Robert Scott en el papel de Georgie Denbrought, que es capaz de pasar de la ternura a la furia terrorífica en segundos.

Pero el personaje que más expectaciones despertaba es, por supuesto, el payaso Pennywise. La sombra de Tim Curry es alargada y cubrirla, y con ella los miedos de toda una generación, iba a ser duro, pero Bill Skarsgard sabe hacer suyo el personaje. No es mejor que Curry, no es peor, es otro Pennywise mucho menos juguetón, a excepción de su escena con Georgie. Es una figura furiosa y hambrienta de carne infantil. El combo Bill Skarsgard y Javier Botet, en el papel del leproso y la mujer del cuadro, hacen de este It un almacén de materia prima para pesadillas.

Como toda adaptación de un libro, es difícil que una película satisfaga el mundo que ha creado la imaginación de un lector. El It de Muschietti sigue sin satisfacer el mío, pero se acerca lo suficiente para hacerme flotar. Y estoy segura de que pronto tú también flotarás.

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