Crítica de ‘Kingsman: El círculo de oro’: A un chiste de ‘Miembro de oro’

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Kingsman: El círculo de oro

Si algo tienen en común Kingsman: El círculo de oro y la película de South Park es que ambas son más grandes, más largas y sin cortes, en relación a sus predecesoras (Kingsman: Servicio secreto y la serie South Park, respectivamente). Está claro que Matthew Vaughn vio el filón de oro que tenía entre manos, y tras el éxito que consiguió con su estilo en Kick-Ass: Listo para machacar, y que confirmó como sello de identidad en Kingsman: Servicio Secreto, no iba a dejar pasar la oportunidad de intentar un “más tosco” todavía, y ampliar el universo del cómic “The Secret Service” de Mark Millar y Dave Gibbons.  

La primera entrega nos contaba la historia de una organización súper secreta que reclutaba a un prometedor pero descarriado chico de la calle para un programa de formación ultra-competitivo, justo cuando surge la gran amenaza mundial de un retorcido genio de la tecnología, poniendo en peligro la seguridad mundial.

En Kingsman: El círculo de oro, nuestros héroes se enfrentan a un nuevo reto. Cuando sus oficinas centrales son destruidas y el mundo es rehén, su viaje les lleva al descubrimiento de una organización de espionaje aliada en Estados Unidos llamada Statesman, que data del día en que se fundaron. Una nueva aventura que pone a prueba la fuerza y el ingenio de sus agentes al límite, en la que estas dos organizaciones de élite secretas se unen para derrotar a un enemigo común implacable, con el fin de salvar el mundo, algo que se está convirtiendo en un hábito para Eggsy.

¿Cómo mejorar, o al menos intentar ofrecer algo nuevo al espectador que no hubiera mostrado ya en Kingsman: Servicio secreto? Pues cogiendo los personajes más carismáticos de la primera película, eliminando todo lo que sobraba (literalmente), y llevando a estos agentes secretos a un viaje por el mundo, ampliando aún más las fronteras, y uniéndolos a una nueva organización de agentes secretos menos “arreglados” y mucho más informales, para intentar obtener un cierto choque de estilos que aporte humor por sí sólo. Por si esto no es suficiente, se selecciona un reparto de actores célebres que puedan atraer espectadores con tan sólo su nombre en los créditos, y todo eso, unido a una buena cantidad de sangre y gore, da como resultado Kingsman: El círculo de oro.

Taron Egerton regresa como Eggsy con Mark Strong repitiendo el papel de Merlín. Ambos sirven de punto de unión con la primera entrega, junto al esperado regreso de Colin Firth como Harry Hart / “Galahad”, quien podría haber sido la sorpresa de la película si no fuera por haberse anunciado su presencia hasta en los tráilers. Egerton sabe lo que es trabajar con Vaughn tras varias películas juntos, y el papel de informal y joven Bond le encaja perfectamente, sabiendo actuar con clase cuando corresponde, manteniendo el estilo hasta en las peleas y las situaciones más incómodas. Strong es un actor de pies a cabeza, capaz de meterse de lleno en la piel de cualquier personaje, y demuestra una vez más que no sólo puede ofrecernos papeles serios, sino que también puede entrar en acción cuando el guión se lo pide. De Firth poco se puede añadir que no se haya dicho ya de él en cualquier película, pues siempre nos ofrece unas interpretaciones sublimes hasta cuando se trata de disparar bajo la protección de un paraguas. En esta ocasión debe presentarnos dos personalidades muy distintas, resueltas con gran acierto, aunque esperaba más relevancia de su personaje en la película.

Entre las nuevas incorporaciones tenemos a Halle Berry como jefe de la CIA, sin casi tiempo en pantalla, lo que confirma su contratación como reclamo, sin necesidad de aportar demasiado, mientras que Pedro Pascal da vida a un personaje llamado “Jack Daniels”, quien realmente es el protagonista de la película junto a los conocidos agentes Kingsman. Hace gracia que Pascal de vida a un agente a la caza de una narcotraficante de importancia a nivel mundial, tal y como le hemos visto hacer en la serie Narcos, no distando demasiado sus personajes, con buenas dosis de alcohol incluidas. Channing Tatum es mejor dejarlo congelado para evitar spoilers, pues parece haber sido contratado simplemente para lucir palmito en bañador y marcar paquete en ropa interior, algo que sus fans agradecerán, pero seguro se quedan con ganas de más. Julianne Moore se encarga de ponerse en la piel de la villana de la película, una narcotraficante con muchas ganas de ser conocida a nivel internacional y que su fortuna por fin pueda permitirla salir en la lista Forbes, una auténtica psicópata obsesionada con los años 50 que está desquiciada de una manera gentilmente alegre. Moore nos deja grandes momentos de humor, con un personaje que realmente podría permitirse el lujo de tener su propio spin-off, y gracias al cual tenemos la oportunidad de disfrutar del cameo de Sir Elton John, aunque realmente dista un poco de ser un mero cameo dada la relevancia y los grandes momentos que nos hace disfrutar en la película. Cameo sí que es el de Jeff Bridges.

El humor es algo que caracteriza al cómic original, y que sentó las bases de la primera adaptación, pero lo que podría ser una versión con tintes cómicos de la película de James Bond Goldfinger (traducida literalmente como Dedos de oro), roza más lo que nos ofrecía Austin Powers en Miembro de Oro, con la que comparte más que el Oro en su título. Escenas bizarras, humor fácil, sexo implícito, personajes rozando la parodia y mucha acción son la base de esta película, que no busca nada más que entretener al espectador ávido de pasar más de dos horas comiendo palomitas sin tener que pensar en si realmente lo que ve puede llegar a ser cierto, y si la gravedad es tan bondadosa con estos agentes como para que puedan realizar ciertas piruetas, pues de hecho, lo más molesto es que la película ignora las reglas básicas de la física, con una secuencia de acción en un teleférico que te saca de la película si no te la tomas con humor. Nadie espera de una película así una trama repleta de tensión e intriga, pero tampoco sería descabellado pedir una historia más coherente… aunque para eso estaba James Bond, ¿o no?

Si algo no se puede echar en cara a Kingsman: El círculo de oro es que todas las escenas están cuidadosamente rodadas, desde majestuosos planos aéreos, escenas de montaña épicas, trepidantes persecuciones, y coreografías sin palabras en peleas que bien podrían entrar a formar parte de las grandes secuencias de acción del cine actual. Que roce la parodia no quiere decir que no se esfuercen en ofrecer al espectador una acción sin límites, sin casi tiempo para tomarse el refresco, donde tanto actores como director demuestran que han hecho los deberes, desde el momento de ponerse en forma como la maestría de saber qué quieren mostrar en pantalla. Vaughn mantiene las cosas impresionantemente cinéticas y enfocadas, desde una persecución a través de las calles de Londres hasta el asalto culminante a la base secreta de los villanos, con secuencias de pelea brutales presentadas a modo de cámara única (presumiblemente con ayuda de efectos digitales) donde todo gira con fluidez y se desplaza a ritmo de alguna icónica canción pop. A esto hay que añadir la incorporación de nuevos elementos extravagantes a este universo como una gigantesca máquina picadora, un lazo láser, una olla de oro fundido, y los perros robot asesinos.

Kingsman: El círculo de oro no llega al nivel de Kingsman: Servicio secreto, pero los fans que disfrutaron del debut de Eggsy en el cine, disfrutarán de esta nueva aventura donde la sangre y el humor están servidos en bandeja de oro.

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

2 comentarios en «Crítica de ‘Kingsman: El círculo de oro’: A un chiste de ‘Miembro de oro’»

  • el 30 septiembre, 2017 a las 22:36
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    la primera me gusto mucho a ver esta segunda aun no he podido ir pero creo que me gustara tambien bastante

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  • el 2 octubre, 2017 a las 11:37
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    De acuerdo con que esperaba más de Colin Firth. No entiendo muy bien para qué le reviven dada su escasa participación. Lo de Halle Berry claramente es una presentación para futuras entregas. Entretenida, pero no llega ni de lejos a la primera.

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