Crítica de ‘Spider-Man: Homecoming’: Brillante y cómico reinicio

Las críticas de Óscar M.: Spider-Man: Homecoming

Dos insatisfactorias trilogías (la segunda de ellas, inacabada) formadas por cinco películas después, Spider-Man vuelve a las pantallas dependiendo directamente de Marvel (aunque manteniendo la financiación de Sony) en Spider-Man: Homecoming, la cual supone un regreso a las raíces del personaje (devolviéndolo a su etapa adolescente y ahorrándonos -por suerte- la génesis de su creación) tras la reintroducción del personaje en Capitán América: Civil War (también conocida como Los Vengadores 2.5, por la acumulación de héroes).

El historial previo provoca que haya muchos prejuicios ante esta nueva aventura de esta nueva etapa del amigo y vecino de Nueva York en el universo compartido de Marvel, y que el espectador pueda llegar a estar cansado de haber visto ya en dos ocasiones cómo el joven Peter Parker es mordido por una araña y cómo el asesinato de su Tío Ben provoca que se convierta en superhéroe. Pero el guión (en el que han colaborado hasta seis personas, incluido el director) apuesta fuerte por la acción desde el principio, obviando el origen y comenzando la historia en mitad de las hazañas de Los vengadores.

De hecho, se podría ver Spider-Man: Homecoming como un spin-off (o película en solitario) de la saga de Los Vengadores, puesto que el argumento es, claramente, una tangente de las películas grupales y la aparición de personajes de otras películas del mismo universo cinematográfico ayudan a dar más de empaque y cuerpo a la historia clásica del héroe arácnido, el enemigo y la chica.

Diseccionando el guión, tampoco es que haya mucha novedad respecto a las anteriores aventuras del trepamuros, pero el nuevo enfoque cómico y el reparto multiracial aporta cierta frescura a una nueva franquicia que animará a descreídos y atraerá a nuevos espectadores, que volverán a creer en las aventuras del Hombre-Araña en el cine.

El veinteañero Tom Holland pasado de crossfit recoge el testigo (tras un altivo y excesivamente musculado Toby Maguire y un poco destacable y melancólico Andrew Garfield) en esta nueva entrega, y aporta al personaje un punto infantil y aventurero alocado absolutamente necesario para este nuevo comienzo, a pesar de tener una credibilidad discutible como adolescente.

Michael Keaton (que interpreta al Buitre) está correcto, poco histriónico y, aunque no aporta nada nuevo, es un villano estable, coherente y alejado de la bipolaridad de anteriores enemigos. La presencia de Iron Man (con la cara de Robert Downey Jr.) es, afortunadamente, menor de lo esperado (está más presente múltiples veces en el póster de lo que aparece en pantalla) y las apariciones de otros personajes de la saga de superhéroes son sorprendentes al mismo tiempo que geniales como contrapunto cómico y como nexo de unión con las películas precedentes.

Indiscutiblemente se aprecia el estilo cinematográfico de la casa Marvel, que está llegando a un punto en el que no hay una gran diferencia entre unas películas y otras de las franquicias de superhéroes, aunque no es un defecto cuando se intenta dar coherencia y continuidad a las historias. Por supuesto, los efectos especiales son más que solventes, y lo más destacado de esta entrega son las nuevas habilidades del protagonista. Spider-Man: Homecoming se beneficia de tener un montaje rápido, con una historia que apenas tiene altibajos argumentales y, aunque tiene escenas de batallas en ocasiones demasiado desconcertantes y apabullantes (como la batalla final), la mayoría son bastante disfrutables.

Hay que destacar especialmente la música compuesta por Michael Giacchino, por sus toques cómicos desde el propio principio de la película, pasando por los guiños a anteriores adaptaciones del personaje (se aprecian pequeños acordes de anteriores composiciones para Los Vengadores), hasta la magnífica y sutil introducción de la partitura en escenas claves (como la conversación en el coche). Giacchino consigue enamorar cada vez que compone música para una película e ilumina las escenas con su magia musical.

Parece que Spider-Man: Homecoming está funcionando bien en taquilla (todas las entregas anteriores del personaje han sido bastante fructíferas, incluso Spider-Man 3, a pesar de su sobredosis y batiburrillo de villanos eternos) y ya está en marcha la secuela y la película en solitario de Venom. Esperemos que Marvel y Sony retomen la idea de Sinister Six, porque el final de The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro era bastante interesante y encajaría a la perfección tras el éxito de la competencia con Escuadrón Suicida. Sigan atentos a sus pantallas.

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