Crítica de ‘La Bella y la Bestia’: El hechizo sigue vivo

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: La Bella y la Bestia

La Bella y la Bestia es uno de los cuentos que más adaptaciones ha sufrido. Desde su propio texto, con sus infinitas variantes, hasta sus versiones en cine y televisión. De todas cabe recordar el primer largometraje que Jean Cocteau dirigió sobre el cuento en 1945, su primera adaptación a la animación en la versión rusa de 1952 titulada La flor escarlata, o la serie detectivesca protagonizada por Linda Hamilton y Ron Perlman que situaba la acción en el Nueva York de los 80. Más recientemente, Christophe Gans dirigió una versión tradicional de la historia, herencia directa de la de Cocteau.

Por supuesto, Disney también nos ofreció en 1991 una adaptación animada del famoso cuento francés, y La Bella y la Bestia, junto a La sirenita, llevó a la compañía a su segunda edad de oro. Por eso este año intenta repetir el éxito con una versión de imagen real que mantiene la magia creada veinticinco años atrás.

El argumento es ya conocido por todos: Bella, una joven solitaria y apasionada de la lectura, vive con su padre Maurice, un viejo y excéntrico inventor, en un pueblecito francés. Tras perderse en el bosque, Maurice se refugia en un castillo en el que habita una bestia que, al descubrir al intruso, lo encierra en el calabozo. Para conseguir la libertad de su padre, Bella se compromete a tomar su lugar en el cautiverio, sin saber que aquel que tanto terror inspira es, en realidad, un príncipe víctima de una maldición.

Como ocurre con otras adaptaciones de cuentos Disney a personajes reales como Cenicienta, o a CGI como El libro de la selva, La Bella y la Bestia no es tanto una versión de la obra de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, como un remake de la película de animación de 1991. Sería de esperar entonces que parte de la magia de Disney muriese al convertirse en imagen real, pero el director Bill Condon (Dioses y monstruos) y su equipo se han esforzado por calcar la ya clásica película de animación gracias a las técnicas digitales que han conseguido materializar el 2D.

Mucho se ha hablado del intento de modernizar el cuento. Efectivamente, como ha ocurrido con Vaiana, Disney ha buscado el modo de empoderar a su protagonista femenina. Aunque ya sabíamos de su inteligencia y su inquietud, en esta versión Bella es una inventora en la sombra, además de una intrépida heroína cuando de salvar a su padre se trata. Emma Watson, que ha pasado toda su infancia interpretando a la valiente e inteligente Hermione en la saga Harry Potter y cuya implicación en la lucha por el empoderamiento de la mujer le ha llevado a convertirse en embajadora de las Naciones Unidas, es la mejor elección para el papel de Bella. Si bien es cierto que creo que con la edad ha perdido dotes interpretativas propias de la espontaneidad infantil, se desenvuelve con desparpajo como la versión real del diseño animado.

En cuanto a Bestia, por extraño que parezca hablando de un CGI, creo que el trabajo interpretativo de Dan Stevens (Downton Abbey, Legión) es sin duda el mejor de la película. Su voz y ese tono de tenor pone los pelos de punta, pero más allá de la insospechada capacidad para cantar, logra transmitir en cada gesto la vida que necesita su personaje. Aquello que parece sencillo en animación, se hace complicado cuando se busca la humanización de un elemento digital y puede dar resultados algo mediocres, como en el caso de la bestia de la versión del cuento que en 2014 dirigió Christophe Gans, en donde el temido protagonista era interpretado por Vincent Cassel, pero no es este el caso. Aunque aquí los objetos de palacio no tienen la expresividad que tenían aquellos de la versión animada, Bestia es tan tangible, tan real, que su emoción se abre paso entre tanto pelo gracias al sistema MOVA que permite la captura de movimientos faciales.

El reparto secundario es de primera: Emma Thompson, Ian McKellen, Ewan McGregor o Stanley Tucci entre los objetos animados victimas también de la maldición, hacen un trabajo excepcional como dobladores. En cuanto al resto de personajes de carne y hueso, Luke Evans es un digno Gastón, tan despreciable como cómico, en el que se agradece la sobreactuación que le acerca a la caricatura. El talento de Kevin Kline decae un poco en el papel de padre de Bella al que han despojado de la torpeza bobalicona del personaje animado, cuando Kline se desenvuelve de maravilla en ese tipo de humor algo más mímico. No podemos olvidar a Josh Gad, cuyo personaje LeFou ha sido de lo más polémico de la película al quedar clara su homosexualidad. La admiración que LeFou tiene por Gastón en la versión de 1991, perfectamente puede tener connotaciones homoeróticas, por lo que el escándalo es desmesurado. No obstante, sí es cierto que hay tanto interés en dejar clara su orientación sexual que a veces parece rozar la burla.

Del elenco hay que destacar además sus voces porque La Bella y la Bestia de Disney es ante todo, ya sea en animación o con personajes reales, un musical. Aunque Bill Condon, que ha dirigido Dreamgirls y guionizado Chicago, no es nuevo en él, la grandeza de la película dentro del género se debe a Alan Menkel, un nombre que se pierde entre tanto compositor de cine ilustre como hay en Hollywood, pero que ha puesto banda sonora a nuestra infancia con su música para La sirenita, Aladdin o Pocahontas. Para esta nueva versión del clásico de animación se mantienen las canciones que ya todos conocemos, pero Menkel ha compuesto además dos nuevos temas, “Evermore”, que Bestia canta al dejar marchar a Bella y “How does a moment last forever”, cantada por Celine Dion para los créditos finales, ambas con letra de Tim Rice.

Decir que la adaptación de La Bella y la Bestia a imagen real es un desafío es quedarse corto cuando la original es ya un clásico no sólo del cine de animación. Sin duda habrá detractores que la verán como innecesaria y no les faltará razón puesto que la película es prácticamente la misma, pero no por eso deja de ser un regalo para los ojos el ver todo el poder tecnológico actual del cine al servicio de la magia.

También te puede interesar

Un comentario sobre “Crítica de ‘La Bella y la Bestia’: El hechizo sigue vivo

Deja un comentario