Crítica de ‘El bar’: Un viaje a las miserias del ser humano

Las críticas de David Pérez “Davicine”: El Bar

En los últimos años, el miedo a un ataque terrorista ha ido creciendo, sobre todo tras lo sucedido en la sala Bataclan de París en 2015, provocando que mucha gente esté paranoica ante los ruidos, y se dude de cualquiera que parezca sospechoso. Esa es la idea que parece flotar sobre algo tan sencillo como un grupo de personas encerradas en un bar.

Álex de la Iglesia no necesita más que el plano secuencia inicial de El bar para dejar claro que estamos ante algo más que una mera comedia, algo más que un mero thriller o algo más que una simple película coral. El bar es la suma perfecta de géneros, con diálogos inteligentes, toques de humor negro, tensión a flor de piel, angustia claustrofóbica que nos encierra en el bar con los personajes e interpretaciones sobresalientes, sobre todo de quien menos se espera.

Cuanto menos se sepa antes de ver la película, más sorpresa tendremos durante todo el metraje. La película arranca a las nueve de la mañana, cuando un grupo de personas absolutamente heterogéneo desayuna en un café en el centro de Madrid. Uno de ellos tiene prisa: Al salir por la puerta, recibe un disparo en la cabeza. Nadie se atreve a socorrerle. Están atrapados… Un punto de partida que deja muy alto el listón, dejándonos sorprendidas en ese punto, y no parando de jugar con nosotros, gracias a giros inesperados que mantienen en todo momento la tensión de la película y no cesa hasta el inicio de los créditos finales.

Es difícil opinar sobre una película de Álex de la Iglesia. Desde hace años, muchos espectadores han esperado una nueva El día de la bestia con la que poner de nuevo al cineasta en un altar del séptimo arte. El bar, sin ser tan redonda ni tan mítica como El día de la bestia, si tiene un regusto a esta película que nos permite decir que estamos ante una de las obras más completas del cineasta. Algo tan sencillo como un grupo de desconocidos encerrados en un bar puede convertirse en un viaje de descubrimiento de las miserias humanas. No necesitamos saber demasiado sobre los motivos por los que nos dejan encerrados en el bar con unos desconocidos, sólo se necesita de unos personajes muy bien definidos en unos escasos minutos de presentación para saber hacia donde dirigirán sus miedos y su espíritu de supervivencia, algo reforzado por las interpretaciones de un reparto coral encabezado por Blanca Suárez, Mario Casas, Secun de la Rosa, Jaime Ordóñez, Carmen Machi, Terele Pávez, Joaquín Climent, Alejandro Awada, Jordi Aguilar, Diego Braguinsky y Mamen García.

Como es costumbre, Terele Pávez brilla con luz propia, tiene un personaje convincente, con los pies en la tierra y las ideas claras. Es difícil sorprenderse por verla en un gran papel, aunque sí que sorprende ver a Mario Casas en el papel de un inconformista hipster sin necesidad de lucir palmito, capaz de evolucionar su personaje sin que sepamos hacia donde irán sus pasos, más allá de sus ojos puestos sobre el personaje de Blanca Suárez en el papel de la elegante y atractiva Elena. Súarez da vida a una joven que busca el amor, odia la miseria, y ni ella sabe muy bien como ha acabado en un bar de ese tipo. Elena desconfía del ser humano en general aunque busca con ahínco alguien con quien poder superar sus temores, siendo un soplo de aire perfumado entre tanta podredumbre que emana de las cloacas de una ciudad pervertida por el miedo.

Hay actores que no salen de “su personaje”: Carmen Machi acierta al aportar su toque a la neurótica Trini, y Secun de la Rosa parece que sencillamente es él, da vida de forma natural a un camarero de los de toda la vida, con chascarrillos y momentos que hemos visto al actor en multitud de escenas pasadas, pero aún así encaja perfectamente en este puzzle de miserias, y aporta el toque de humor necesario para descargar la tensión, generada sobre todo por Israel, una especia de Jesús psicótico interpretado por Jaime Ordóñez. Y sí, dejo a Ordóñez para hablar de él en último lugar, pues como en toda buena entrega de premios, se deja para el final al ganador, en este caso, a quien se mete de lleno en un personaje complejo, borracho, desquiciado, maloliente, pero también un superviviente, alguien que la vida ha hecho que acabe en la calle, lo pierda todo pero aún con ganas de salir adelante y continuar su camino, pues a pesar de todo aún tiene algo que no le pueden quitar: el orgullo. Si Mario Casas evoluciona su personaje, Jaime Ordóñez nos los destripa en pantalla, va mostrando capas de si mismo cual cebolla hasta llegar a explotar en un momento culmen de la película, comportándose como el pegamento que une las diferentes tramas que se generan en El bar, y nos ofrece una de las escenas más angustiosas de la película.

Áñex de la Iglesia consigue hilar situaciones muy variopintas sin sacarnos de la película. Durante el metraje es capaz de hacernos reír, de taparnos los ojos ante el riesgo de lo desagradable, de dejar las butacas peladas al rasgarlas con las uñas por la tensión, pero, sobre todo, de tener momentos que sólo un director como él es capaz de conseguir.

Del humor más negro al bizarrismo más extremo, de la luz del día a la tinieblas de las cloacas, de las citas amorosas a las citas religiosas, de la cordialidad a la desesperación… la película se torna hacia una oscura obra de H.P. Lovecraft reinterpretada en una película de serie B, con los ingredientes de las producciones de los 80 (chica guapa con poca ropa incluida), y camuflada como un thriller actual con un mensaje escondido a lo largo de una montaña rusa donde no sabemos qué nos encontraremos en la siguiente escena, llevándonos a los más profundo del ser humano y de la ciudad. 

Con El bar Álex de la Iglesia consigue llevarnos a un viaje lovecraftiano sin más necesidad de monstruos que los propios hombres convertidos en bestias engullidas por sus miserias, con el miedo cual fuego en sus miradas y el espíritu de supervivencia como único escudo.

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

2 comentarios en “Crítica de ‘El bar’: Un viaje a las miserias del ser humano

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: