Crítica de ‘Anomalous’: Elucubraciones psiquiátricas

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: Anomalous

Anomalous supone el debut en el largometraje del director Hugo Stuven tras un considerable número de cortometrajes entre los que cabe destacar Tío Jess (2012) que le proporcionó una nominación al Goya al mejor cortometraje documental. Para su ópera prima, Stuven firma un guion junto a David Zurdo y Fernando Acevedo en el que propone la reconstrucción de los últimos días de David (Edgar Fox), un joven esquizofrénico que ha aparecido muerto en extrañas circunstancias y que al parecer, por indicación de su psiquiatra, el doctor Friedhoff (Lluis Homar), se había grabado permanentemente con una cámara de vídeo para tratar de esclarecer algunas inquietantes manifestaciones de su enfermedad.

Este recurso de la grabación permite a Stuven proponer un relato en dos vertientes narrativas, por un lado, un aparente interrogatorio entre el propio psiquiatra y la agente de policía Maya Kensington (Christy Escobar) y por otro el esclarecimiento de los hechos a través de la visualización de las grabaciones del propio David. El primero de estos planos narrativos, el del interrogatorio, es filmado por Stuven de un modo más clásico, frecuentemente alternando plano y contraplano con algunos planos generales en los que experimenta con la colocación de la cámara con resultados desiguales. En cambio, las grabaciones de David, por la propia naturaleza del formato (alguien grabándose a sí mismo, y afecto de esquizofrenia para más señas) permiten a Stuven muchas más licencias cinematográficas que si bien, hacen más atractiva visualmente a la película, en ocasiones menoscaban un poco la coherencia narrativa. Hay momentos en que Stuven está más pendiente de dónde situar la cámara para componer planos efectistas que de que el relato no se diluya, y el problema es que se nota y el ritmo de la película se resiente a medida que lo que nos cuenta se hace menos accesible.

Dejando a un lado estas veleidades de dirección perfectamente legítimas pero en mi opinión excesivas, Stuven acierta con la presentación de los personajes de los cuales ofrece al espectador la información justa en cada momento, este gradual conocimiento que vamos teniendo tanto del doctor Friedhoff como del propio David mantiene un más que notable nivel de intriga que sostiene la película en los momentos en los que la narración es más endeble.

A caballo entre el thriller policiaco y un cine de terror ligero, Anomalous ya no supone una rareza en el cine español cada vez más acostumbrado a realizar coproducciones internacionales, rodadas en inglés y con un reparto mixto. El trío protagonista realiza un excelente trabajo interpretativo. Edgar Fox da vida a un enfermo psiquiátrico con credibilidad y sin caer en ninguno de los excesos en los que suelen caerse a la hora de encarnar a este tipo de personajes. Christy Escobar consigue resultar enigmática en cada momento y se beneficia de una realización en la que la entrevista (que ella domina en todo momento) supone el armazón narrativo del film; y un excelente Lluis Homar da vida al personaje más complejo del film, el mejor construido en el guion y sobre el que se apoya todo el largometraje.

Hacia el final del film, a pesar de que como he dicho se mantiene un notable nivel de intriga, el relato ha ido perdiendo fuelle y la resolución argumental resulta fallida al apoyarse en la elucubración de teorías sobre la memoria, las drogas y una concepción de la psiquiatría que se aleja demasiado de la realidad.

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