61 SEMINCI. Sección Oficial (corto). Crítica de ‘Pelea en una playa sueca (Fight on a Swedish Beach!!)’: Fuera de campo

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 61 SEMINCI: 
Pelea en una playa sueca (Fight on a Swedish Beach!!) (cortometraje)

 

El cortometraje Pelea en una playa sueca (Fight on a Swedish Beach!!) ha sido presentado a competición en la Sección Oficial de la SEMINCI tras su paso por el pasado Festival de Cannes donde también fue presentado a concurso. Se trata del cuarto cortometraje de Simon Vahlne que ha acudido personalmente a Valladolid a presentar su corto para el que ha asegurado en la rueda de prensa, haberse basado en la variación de una anécdota real de su propia familia cuando él no era más que un niño. 

La historia es tan sencilla como que en una playa del litoral sueco, un grupo de jóvenes comienzan a proferir gritos de exaltación nazi y a insultar a una mujer que les reprende. Todas las personas que en aquel momento se encontraban tumbados en la arena o sentados tomando algo en el equivalente sueco a los chiringuitos, comienza a mirarles con gestos reprobatorios hasta que alguien se encara con ellos y el asunto termina en la pelea que da título al cortometraje. 
 
El problema del film es que Simon Vahle quiere imprimir un sello muy particular y filma la mayor parte de las secuencias fuera de campo, es decir, estamos oyendo los gritos y las discusiones mientras vemos a las familias que están tranquilamente sentados mientras conversan. De repente, el formato de la imagen se modifica y pasamos a contemplar lo que sucede gracias a la grabación de un teléfono móvil que está estratégicamente situado entre unas latas de cerveza. Volvemos al formato panorámico. Volvemos al teléfono. No acabamos de ver con claridad lo que ocurre. Oímos discutir, encararse a unos con otros, pero en ningún momento vemos nada con claridad. 
 
No hay puesta en escena, no hay discurso narrativo, no hay personajes identificables con los que empatizar, no hay coherencia visual. Supongo que Simon Vahle tendrá muy claro lo que pretendía pero los espectadores asistimos a dieciséis minutos de desconcierto. Olvidable. Pasemos a otra cosa.

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