Master Class de la película ‘Del Revés’ con Pete Docter y Jonas Rivera

Este pasado miércoles, 15 de Julio, con motivo del estreno en salas españolas de la última película de Pixar, Del revés, No es cine todo lo que reluce fue invitado a una master class celebrada en la Cineteca del Matadero de Madrid e impartida nada más y nada menos que por Pete Docter y Jonas Rivera, director y productor de la cinta.

A pesar del calor bochornoso, que fue aliviado por las botellas de agua que nos habían dejado en nuestras butacas, la sala estaba repleta. Prácticamente todo el mundo de la animación española se encontraba ahí sentado, entre ellos los medios de prensa éramos una minoría y nos sentíamos realmente felices de que contaran con nosotros.



Manuel Cristobal, productor de Arrugas, comenzó la presentación contándonos cómo un crítico de cine echó por tierra Toy Story alegando que el 3D pretendía reemplazar a los actores de carne y hueso. El tiempo, sin embargo, ha demostrado que esta tecnología no solo puede convivir en paz con la animación tradicional, sino que ha creado películas que han sido disparadas directamente a lo más alto de la historia del cine. Eso es lo que ocurrirá, no me cabe la menor duda, con Del revés que, como dijo Manuel Cristobal, hará que Alegría se codee con actores como Humphrey Bogart o Lauren Bacall.

Docter y Rivera fueron recibidos con aplausos y en seguida se mostraron muy accesibles y bromistas. Ofrecieron a su audiencia anécdotas sobre cómo se interesaron por el mundo de la animación desde niños -más tarde en la mesa redonda hablarían de Dumbo y Peter Pan como películas claves en su amor por esta industria- y compartieron imágenes privadas de sus primeras visitas a Disneyland siendo niños.

Docter empezó su carrera en Pixar un día después de su graduación en CalArts y allí hizo realidad el sueño de conocer a sus influencias más poderosas, nombres como Frank Thomas o Ollie Johnston (dos de los animadores más importante de la edad de oro de Disney) pasaron de ídolos a amigos y mentores.

1995 fue el año en que Pixar se convirtió en la compañía de animación 3D más importante del mundo. El estreno de Toy Story supuso un antes y un después no sólo para el equipo, sino para la historia de los dibujos animados. Una película que no se diferenciaba de los clásicos Disney únicamente por su técnica, sino porque rompió con la idea de que el musical era una parte intrínseca de la animación. John Lasseter fue premiado con un Oscar especial por «el desarrollo de técnicas que han hecho posibles el primer largometraje animado por ordenador».

Docter participó en el equipo de Toy Story y Jonas Rivera empezó en la compañía en el último año de producción. Tras ella llegaron Bichos y Toy Story 2, pero fue en 2001 cuando Pete se ganó la confianza de los directivos de Pixar para dirigir Monstruos S.A. con Rivera como jefe del departamento de arte. Up convirtió a Jonas en productor ejecutivo y supuso el segundo trabajo como director para Pete. Entonces ya formaban tan buen equipo que repitieron con Del Revés.

Tras los detalles autobiográficos explicaron el largo proceso para hacer una película; desde la primera idea hasta el resultado final, que en el caso de Del revés ha supuesto cinco largos años de revisiones de guión, aprobación de los directivos, nuevos repasos de guión, diseño de personajes y volver una y otra vez sobre sus pasos. Del Revés nació de los cambios que la hija de Docter, Elie, empezó a sufrir a los once años, en el umbral de la adolescencia, y que lo llevaron a preguntarse qué ocurría en el cerebro cuando crecíamos. Entenderlo supuso todo un trabajo de documentación en neurociencia y psicología, con importantes investigadores en ambos campos que ayudaron a despejar dudas en el complicado y oscuro mundo de la mente humana. Las seis emociones que se consideran básicas, fueron reducidas a cinco, prescindiendo de sorpresa y quedándose solo con Tristeza, Alegría, Miedo, Asco e Ira que son respuestas a impactos externos como la pérdida, el beneficio, la protección, la pureza o la injusticia. Su diseño esfervescente se basó en la idea de que estaban formados por moléculas de energía cerebral. Como aquí se muestra un mundo inventado, el diseño de personajes llevó mucho tiempo y muchas versiones. Finalmente se optó por la sencillez en la que Alegría se muestra como una explosión de brillo, Tristeza como una lágrima incluso en su color, Ira es un bloque que representa su testarudez, Asco recuerda a un trozo de brócoli y Miedo es delgado y flexible como si fuese propenso a temblar. Pero también los actores de doblaje ofrecieron su pulido a los personajes, especialmente Amy Poehler en el papel de Alegría, que como escritora que es, colaboró con ideas.

Para tener la seguridad de que todo funcionaba como habían planeado, cada cierto tiempo se reunía a cada trabajador de Pixar, incluso a aquellos de departamentos ajenos al proceso creativo, y se les ofrece un visionado y un resumen de ideas para poder conocer su opinión e incluso sus sugerencias y prever así la reacción de la audiencia al trabajo hecho.

Tras la master class se abrió el turno de preguntas. Una de las más interesantes trató sobre la calificación por edades. Todos estábamos de acuerdo en que el tema es demasiado complicado para que los niños lo entiendan. Ambos respondieron que no creían en la animación como un género únicamente infantil y que en ningún momento se limitaron con la edad de los espectadores, pero por esa razón la película tiene tanto entretenimiento, para asegurarse que los niños puedan disfrutarla sin necesidad de entenderla.

Con una enorme simpatía, tanto Jonas Rivera como Pete Docter hablaron con animadores y guionistas tras la master class. Algunos de nosotros tuvimos que esperar algo más para la mesa redonda, pero el estar ante fabricantes de sueños hace que la espera merezca la pena.

Desde No es cine todo lo que reluce agradecemos que Disney España contase con nosotros y,  hablando de manera particular, resolviesen todas las dudas de la que aquí suscribe que suele nublarse con tanto calor.

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