La música de ‘Siete novias para siete hermanos’ (1954), de Adolph Deutsch y Saul Chaplin

“Un musical es cualquier cosa…menos la realidad”.
Con esta cita iniciamos el análisis de la banda sonora de uno de los mejores musicales de todos los tiempos. Quizá no tan conocido como grandes clásicos de la talla de West Side Story o Sonrisas y Lágrimas, pero con un encanto y una calidad que la han hecho estar entre los mejores musicales de la historia del cine.

Y la cita con la que hemos iniciado el análisis se la debemos a su director, Stanley Donen. Un hombre que fue capaz de convertir la leyenda del rapto de las sabinas del Imperio Romano en un espectáculo cargado de optimismo, colorido, buena música y magníficas coreografías.

Stanley Donen tuvo que abandonar su idea de ser bailarín para convertirse en un gran coreógrafo. Se cruzó por su camino un tal Gene Kelly. De la unión de estos dos genios nacieron dos grandes musicales, como fueron Un día en Nueva York (1949) y, sobre todo, Cantando bajo la lluvia (1952). Juntos demostraron que el musical era espectáculo en estado puro. Así que ya estaba curtido en varias “batallas musicales” cuando decidió hacer Siete novias para siete hermanos.
Además, demostró que sin grandes estrellas de primera fila se podía hacer un gran musical. Es más, demostró que no hace falta tener actores para que un musical triunfe. Y es que entre el reparto de hermanos había bailarines profesionales (Flor, Caleb, Efraín y Daniel), acróbatas (Gedeón) y un actor que no tenía ni idea de bailar y que se pasa las escenas de baile sentado, aplaudiendo o perdido en el fondo del grupo de bailarines para que se le vea poco (Benjamín).
En Siete novias para siete hermanos, las canciones son fundamentales para seguir el hilo argumental. Los bailes nos hacen avanzar en la acción. Dan sentido a todo lo que pasa en la película. Y, a la vez, se nos quedan en la memoria. No podemos evitar tararearlas cuando aparece The End en la pantalla.
Ya desde el comienzo de la película podemos apreciar la calidad de las canciones que nos van a acompañar durante esta aventura. Howard Keel nos interpreta el tema “Bless your beautiful hide” con su potente y magnífica voz mientras va buscando una novia por el pueblo. La manera en que acecha y descarta a su posible mujer nos indica que estamos ante una película musical, de amor, y con un toque cómico característico. Podemos apreciar la importancia de la canción que estamos escuchando. Howard Keel nos está cantando y contando cómo tiene que ser su mujer ideal, aquella que le vaya a acompañar durante el largo invierno en su cabaña de la montaña. A él y a sus seis hermanos. Casi nada.
Luego tenemos a Jane Powell, soprano, y encargada de poner en vereda a los siete hermanos de la película. Es la primera mujer que pisa la cabaña de los hermanos barbudos, la primera que les da de comer…y la primera que deja las cosas claras desde el principio: “trabajaré a tu lado, pero no pienso dormir a tu lado”.
Milly es la encargada de educar a los seis hermanos. Les enseña como tienen que ser corteses frente a una dama, así como los modales básicos de conducta. Con el tema “Goin´Co´tin´” vemos la potente voz que tiene, y empezamos a apreciar las virtudes que los hermanos tienen en cuanto al baile se refiere. Quizá no tengan buenos modales, pero lo que es  bailando no les supera nadie.
Y es ahí cuando llegamos al momento más recordado de la película. Un baile que ha pasado a la historia, no ya de los musicales, sino del cine en general. Y por méritos propios. Me atrevo a decir que es el baile más espectacular, colorido, enérgico, alegre y divertido que se haya filmado nunca. Podemos disfrutar de bailes en conjunto, acrobacias individuales, acrobacias en pareja… y todo acompañado de una música, “Barn Dance”, que también ha pasado a la historia.
Son las tres piezas más características de la película. Pero no nos podemos olvidar de otras, como la escena en la que los hermanos están en el bosque, en medio de la nieve, cortando leña e interpretando el tema “Lonesome Polecat” al son del movimiento de sus hachas, o la canción “Sobbin Women”, en el que el hermano mayor le cuenta la historia del rapto de las sabinas, animando al resto de hermanos a ir al pueblo a raptar a las chicas de las que se han enamorado.
La banda sonora de Siete novias para siete hermanos fue creada por Gene de Paul, Saul Chaplin, Adolph Deutsch y Johnny Mercer. Tanto talento unido solo podía significar un resultado sublime. Y así fue. En 1954 se llevaron el Oscar a la mejor banda sonora de película musical (indicar que en esa época había dos premios a la mejor banda sonora: película musical y película de drama o comedia).
Cuando termina la película es inevitable esbozar una sonrisa en nuestra cara. Te entran ganas de cortejar a una chica al son de las canciones que acabas de escuchar o marcarte unos pasos de bailes con un amigo para ver quien lo hace mejor de los dos. Un logro solo al alcance de bandas sonoras de calidad como la que acabamos de analizar.

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