La música de ‘Gremlins’ (1984), de Jerry Goldsmith

Hubo en los años 80 una serie de películas cuyas bandas sonoras hacían uso de un estilo muy cotidiano por aquel entonces: el empleo de sintetizadores y acordes electrónicos. Quizá algo arriesgado y estridente, pero que hoy recordamos de manera entrañable.


Películas de terror, cine fantástico y de serie B comenzaron a incluir en sus bandas sonoras estos sonidos tan contemporáneos para la época, alejados de los clásicos de John Williams o de los grupos pop de los años 80. Y la película Gremlins es un claro ejemplo de lo que estamos hablando.

Fue Jerry Goldsmith, otro genio de la música, compositor de bandas sonoras de grandes títulos del género fantástico y de ciencia ficción, quien asumió la responsabilidad de poner música a una película que tenía un poco de cada cosa: terror, ciencia ficción, serie B, aventuras…

De la mano de Joe Dante (fueron muchas las colaboraciones entre Dante y Goldsmith) y el talento de Steven Spielberg surgió una película considerada ya de culto y con una banda sonora traviesa, divertida, entrañable y espeluznante.

Jerry Goldsmith fue un maestro a la hora de ensayar con los sintetizadores, viéndose el resultado en la película que estamos tratando. Las melodías que compuso recogieron tanto el lado entrañable de la ficción (la amistad de Billy y Gizmo) como el caos y desenfreno de la versión maligna del mogwai. Incluso el silbido que emite Gizmo en determinados momentos de la película fueron obra de Jerry Goldsmith.

De entre toda la banda sonora podemos destacar dos temas que sobresalen por encima del resto. Como he mencionado antes, el primero de estos temas es el que suele acompañar a Gizmo cuando aparece en escena. Las notas que acompañan a este personaje son afables y joviales. Nos inspira tranquilidad y confianza cuando lo escuchamos, y estamos casi seguros de que nada malo va a pasar. Luego tenemos la música que acompaña a los gremlins. Una pieza más gamberra y traviesa, muy apropiada cuando vemos todas las fechorías que están haciendo estos “simpáticos” personajes. Son el día y la noche, la luz y la oscuridad, el mogway y el gremlin. Son los dos temas claves de la película, los que se nos quedan en la memoria, y no paramos de tararear una y otra y otra vez.

De todas formas, la banda sonora de Gremlins no solo está compuesta por temas electrónicos como los que hemos mencionado antes. En la película, el músico utiliza su conocido dominio de la orquesta en un buen puñado de temas de tensión, aventura y emotividad.

Un ejemplo claro es el que inicia la película, y con el que conocemos a algunos personajes secundarios. Con este tema se nos presenta el pueblo en el que se va a desarrollar toda la aventura. Un pueblo cubierto por la nieve típica de la época en que se desarrolla el film: la Navidad. O la composición que acompaña a unos de esos personajes que resultar ser odioso y a la vez esencial: la señora Deagle. Un tema que con solo oírlo a la vez que aparece el personaje en escena, nos deja claro qué tipo de persona nos vamos a encontrar: una señora cabezota, testaruda, egoísta, y a la que todo el mundo intenta evitar. Cuando llega el momento de la silla y la escalera en su casa, todos, de una manera u otra, nos ponemos por unos segundos de parte de los gremlins, y aplaudimos por lo que acaban de hacer.

No nos podemos olvidar de la emotiva despedida y el cierre de la película. Goldsmith es un auténtico experto en hacer que nos quedemos hasta el final de los títulos de crédito, enlazando la emotiva despedida de la criatura y el divertido tema “Gremlin Rag” para los títulos de crédito. Un gran acierto, sin lugar a dudas, para finalizar con una banda sonora esencial del cine de los 80 y una de las obras maestras (y son muchas) del gran Jerry Goldsmith.

Os dejamos con el podcast en el que hablamos de esta banda sonora, y podéis escuchar los temas que citamos: 

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