Crítica de ‘Requisitos para ser una persona normal’: Tierna y colorida fábula sobre la normalidad

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Requisitos para ser una persona normal
Hay películas que por el título sabemos exactamente lo que vamos a ver, y Requisitos para ser una persona normal es eso, un manual de lo que se necesita para encajar en la actualidad en el perfil de persona normal, aunque se trata de una condición necesaria pero no suficiente, y a veces ni eso, pues buscamos encajar en la normalidad por muy rara que pueda llegar a ser.

Con humor, grandes diálogos, buenos planos, increíble banda sonora y mucha personalidad, Leticia Dolera da el salto a la dirección de largometrajes y lo hace con una película que parece dirigida por alguien con mucha más experiencia a sus espaldas. Y no sólo dirige, sino que escribe y protagoniza, junto a Manuel Burque, una de las comedias más entrañables de los últimos tiempos, alejándose del humor más zafio al que nos tienen acostumbrados en este género dentro de nuestro país, aunque no falten los chistes escatológicos.

Dolera da vida en Requisitos para ser una persona normal a María de las Montañas, una chica de 30 años un tanto peculiar y con un objetivo: convertirse en una persona normal. Para ello, elabora una lista con los requisitos fundamentales para serlo, se da cuenta de que no cumple ninguno de ellos y se propone hacer todo lo posible para cumplirlos, uniéndose para esta batalla a un aliado muy peculiar: un pelirrojo barbudo que trabaja en IKEA y vive con su “abuela”.

La película, entre indie y hipster, nos adentra en las vivencias de estos dos personajes que no encajan en la sociedad, pero son un reflejo de la gran mayoría de la juventud actual, sintiéndose identificado casi cualquier treinteañero en algunas de las aventuras y experiencias que viven, y es que en la sociedad actual parece que todo el mundo quiere ser diferente, y eso ha hecho que acabemos siendo normales. Lo que antes era motivo para que te señalasen con el dedo, por ciertos gustos alternativos y pintorescos, ha acabado convirtiéndose en una seña de identidad de un gran colectivo. Hagamos lo que hagamos para diferenciarnos, siempre habrá más gente que haga lo mismo y encajaremos, y es que lo normal ahora es encajar por algo, por muy raro que pueda ser ese algo.

Y Dolera encaja perfectamente en un papel hecho para sí misma, a imagen y semejanza de sus reflexiones, y no es ninguna novedad que nos deleite con su interpretación, pero la sorpresa llega de la mano de su coprotagonista, Manuel Burque, a quien estamos más acostumbrados a escuchar su voz por la radio, con su humor racionalista, y para la película ha tenido que sufrir un gran cambio físico, y no por la frondosa barba que luce, sino por los 20 kilos que ha tenido que engordar para interpretar a alguien muy peculiar pero que no roza lo extremadamente friki, siendo la versión masculina de María de las Montañas.

El reparto cuenta también con estrellas consagradas y grandes promesas del cine español como David Verdaguer, Carmen Machi, Alexandra Jiménez, Miki Esparbé y la ganadora de dos Goya Silvia Munt, aunque realmente el protagonismo recae en Dolera y Burque, pero no debemos olvidarnos de citar el cameo de Paco Plaza, quien produce la película tras haber trabajado con Leticia en la saga [REC].

Y si la trama y el reparto nos ayudan a saber que estamos ante una película de buen rollo, los planos, los colores y el ritmo incrementan esa sensación de película feliz, dentro de una explosión de color pop-art, similar a la que nos ofrecen cineastas como Wes Anderson, Jean-Pierre Jeunet o Michel Gondry, donde parece “normal” incluir también un toque de drama, pero siempre sin perder la emotividad y la sonrisa en los labios, con un claro mensaje a tavés de una profunda reflexión de la realidad.

Destacar en el apartado visual la cantidad de detalles realizados en postproducción para ayudar a meternos en la cabeza de la protagonista, en su particular forma de ver el mundo, y en la famosa lista de requisitos que ella sigue como camino para alcanzar la normalidad, siendo sobreimpresionada en pantalla con frecuencia para analizar a sus conocidos.

Con una marcada influencia del cine independiente americano, la banda sonora ha sido compuesta por la cantautora hispanocadiense Luthea Salom, cuya música se mueve entre el indiepop y el folk, y se completa con canciones de Neuman, McEnroe, The Bright, Tulsa o Family, entre otros.

Requisitos para ser una persona normal es una comedia tierna que nos ayuda a analizar lo que la sociedad espera de nosotros desde un punto de vista dulce y colorido, con el contraste encantador de dos protagonistas “muy normales”. Y yo me pregunto: ¿Qué es ser normal?

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David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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