Crítica de ‘The Taking of Tiger Mountain (Zì qu weihu shan)’: Los comunistas chinos ya no son lo que eran

Las críticas de Carlos Cuesta: The Taking of Tiger Mountain (Zì qu weihu san)

Durante años el cine estadounidense se ha servido de las películas de acción para intentar dictarle al resto del mundo las claves para interpretar “bien” las relaciones internacionales. Títulos de escasa profundidad ideológica, aparentemente, se centraban en los tiros y las heroicidades imposibles del protagonista, mientras nos iban dejando el poso de que los comunistas eran, por necesidad, malhumorados torturadores de alguna república soviética. Mirar al cine de acción desde una perspectiva no occidental nos lleva en ocasiones a paisajes históricos inesperados. En The Taking of Tiger Mountain de Hark Tsui apenas podemos decir que Occidente exista, para dejarle la voz cantante al Ejército de Liberación Popular en su lucha contra los bandidos que se aprovecharon del caos de la Guerra Civil China.

El prestigioso realizador chino (que ha dirigido en varias ocasiones a artistas marciales como Jet Li y Jean-Claude Van Damme) adapta una ópera homónima rebajando el tono exageradamente dramático de la obra precedente, para inyectar en la película importantes dosis de acción, espectacularidad y de sentido del humor. En ese sentido, los ostentosos efectos especiales con cámara lenta y giros de cámara de 360 grados parecen dirigidos a parodiar los excesos de otras películas del género. Cabría preguntarse si las inverosímiles cabriolas del protagonista (Hanyu Zhang) no son una forma de reírse en la cara de los James Bond y Jason Bourne al tiempo que el cineasta reclama en todo el planeta su derecho a inscribir en la Historia global a sus héroes de acción.

La producción se sitúa tras la II Guerra Mundial, en los últimos años de la Guerra Civil China, cuando Japón ya ha abandonado el país. Un despiadado señor de la guerra domina una importante extensión de territorio desde su fortaleza de la montaña del tigre. El Ejército de Liberación Popular intercepta un documento que le pone tras la pista de un importante arsenal. El personaje de Hanyu Zhang afrontará la arriesgada misión de infiltrarse en la guarida del líder de los bandidos para desmantelar su organización. Un antagonista que por su indumentaria nos recuerda a aquellos malvados de repúblicas bananeras que los héroes hollywoodienses han derrotado una y mil veces.

The Taking of Tiger Mountain es una película de acción muy entretenida, con escenas de combate muy bien realizadas. Los espectaculares paisajes nevados contribuyen notablemente a la espectacularidad y a la épica mientras el 3D aporta gran profundidad y vistosas perspectivas a los planos. Uno de los pocos peros del film son las exageradas manipulaciones técnicas para ver el recorrido de la bala o la onda expansiva de una explosión; artificios que una vez finalizada la película se entienden como mero efecto lúdico, incluso paródico, al servicio del sentido del humor de Hark Tsui.

La película también cobra interés en lo extra-cinematográfico al plantearnos China como un país que, pasando por su Revolución, se ha sobrepuesto a un conflicto bélico entre compatriotas, ha vencido a sus enemigos externos e internos y ha llegado a ser una nación moderna tal cual la entendemos los europeos. El efecto de introducir la historia como parte de los recuerdos del nieto de uno de los combatientes permite, aunque de forma un tanto forzada, plantear esa evolución nacional y ese vínculo entre generaciones, sin pretensiones historicistas y pese a sus anacronismos deliberados. Parece enviar a sus jóvenes el mensaje de no dejarse fascinar en exceso por un occidente al que China no tiene nada que envidiar ni en lo histórico ni en lo tecnológico.

Una hilarante escena en la que el nieto del protagonista nos explica cómo se había imaginado él la conclusión de la batalla nos provoca una risa incontenible al contemplar una suerte de Jungla de cristal china de posguerra o de Misión Imposible asiática; el emocionante enfrentamiento entre el protagonista y un tigre en pleno paisaje nevado nos regala un pasaje digno del mejor cine de aventuras. Divertida, interesante, y hasta cierto punto instructiva, The Taking of Tiger Mountain afianza la idea de que en muchos campos de este mundo global, la próxima hegemonía mundial pertenecerá a China.

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