Crítica de ‘Con la Magia en los Zapatos’: Fallida fábula moral que desaprovecha una buena idea

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Con la Magia en los Zapatos

Con la magia en los zapatos es el explícito título con el que se estrena en España la película The Cobbler cuya traducción literal sería “El Zapatero”; pero no en el sentido de un vendedor de zapatos si no en el de un zapatero remendón, pues tal es el oficio de Max Simkin (Adam Sandler), cuarta generación con el mismo trabajo en el mismo local tras heredarlo de su padre, quien lo heredó de su abuelo y éste del bisabuelo Simkin fundador del negocio en la Nueva York de principios del siglo XX. 

Estamos ante el cuarto film de su director Thomas McCarthy que en 2003 debutó con la sorprendente The Station Agent, en 2007 realizó la notable The Visitor (con nominación al Óscar incluida para su protagonista Richard Jenkins) y en 2011 Win Win – Ganamos todos que no he tenido ocasión de ver. En cualquier caso, Con la magia en sus zapatos no supone ningún hito en su filmografía que tiene pendiente de estreno a lo largo de 2015 otra película más reciente que la que ahora nos ocupa, que llevará el título de Spotlight.
Con la magia en los zapatos está concebida desde el guion como un cuento pero sólo funciona como tal en su bonito arranque a modo de introducción y en su precipitado final. Tras un comienzo un tanto anodino, un hallazgo con tintes mágicos, que no vamos a desvelar, sucede para transformar la aburrida y rutinaria vida de Max. A partir de aquí, el guion trata (sin éxito) de mantener el difícil equilibrio entre el realismo mágico y una película de acción en la que se mezclan bandas criminales, colectivos anti-desahucios, tiburones inmobiliarios, una tierna historia familiar y tintes de (malograda) comedia. 
Y ahí está el problema, en la falta de equilibrio, el guion llega un momento que empieza a no poder sostener al mismo tiempo tanta pretensión y termina por caerse del lado de la comedia con poca gracia, sólo un par de gags funcionan y no son tronchantes, y el resto pierde credibilidad. El anciano amenazado de desahucio deja de ser un fin para convertirse en un medio, el macarra negro se diluye de manera precipitada y sólo las agradecibles (aunque escasas) apariciones de Dustin Hoffmann salvan al espectador de distraerse definitivamente. 
En cuanto al resto del reparto, Adam Sandler está francamente bien, sostiene su personaje con energía y demuestra que hay un actor que podría hacer algo mejor que los papeles con los que suelen obsequiarle, lo de Dan Stevens no puede calificarse de más que un cameo, Steve Buscemi se limita a cumplir con oficio y luego sale una actriz recauchutada que recuerda a lo que en otros tiempos fue Ellen Barkin
Numerosos personajes secundarios tampoco terminan por cuajar y algunas tramas accesorias, lejos de dar empaque a la narración, hacen que ésta se disgregue demasiado y termine por anegarse. 
En definitiva, Con la magia en los zapatos, es un entretenimiento pasable para una tarde de verano frente a la televisión, una película relativamente fácil de seguir a pesar de veinte minutos alocados hacia el final de la película en la que de manera torpemente acelerada se resuelve (o al menos eso se pretende) la trama; pero ni encaja en la prometedora filmografía de su director ni pasaría un test de fiabilidad de guiones. Una lástima, porque la idea era buena y bien desarrollada hubiera resultado en una auténtica fábula moral, más divertida y menos pretenciosa.

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