Crítica de ‘En tercera persona’: Haggis sigue sin conseguir ser Robert Altman

Las críticas de Óscar M.: En tercera persona
Los espectadores que “sufrimos” con la sensiblera y edulcorada Crash (no hablo de la película de Cronenberg, por supuesto) tenemos otra oportunidad de sufrir una nueva sobredosis de azúcar y embobamiento romántico con En tercera persona, el nuevo intento megalómano del sobrevalorado Paul Haggis.
A estas alturas queda muy claro que Crash ganó el Óscar a la mejor película y al mejor guión de manera totalmente injusta (porque es una copia barata y acomodada de las producciones de Robert Altman) y En tercera persona adolece del mismo mal que aquella: el intento de Haggis de hacer una película coral con destacados actores, excederse en la duración y provocar burdamente las reacciones en el espectador (con un obligado “esta escena es bonita: hay que llorar”).

Para ello, el director y guionista desarrolla tres historias entrelazadas e interconectadas, donde se cruzan presente y pasado sin un orden establecido (para despistar) y donde todas tienen como punto en común la utilización de una tercera persona por parte de los protagonistas para complicarse su existencia.
El personaje de Liam Neeson usa al de Olivia Wilde para escapar de su matrimonio fallido, el interpretado por Adrien Brody utiliza al de Katy Louise Saunders para encontrar la redención y la ex pareja ficticia formada por los actores Mila Kunis y James Franco usan a su propio hijo para hacerse daño mutuamente.
La película es un complejo rompecabezas (alterado en montaje) que juega constantemente con el espectador, con innumerables giros de guión y detalles que desvelan la relación entre los personajes poco a poco y con una resolución que se descubre demasiado pronto si se esta atento o se diseccionan ciertas escenas claves.
A pesar de que Haggis intenta que el espectador piense en un primer momento que es el amor lo que hace que los personajes actúen (o así se vende la película al público), en realidad es el egoísmo lo que provoca que las historias se vayan complicando, puesto que nadie actúa realmente por desinterés (hecho confirmado en la resolución de las tres historias de la película), reflejando de forma fiel la sociedad actual en la que vivimos.
Haggis vuelve a pecar de un metraje excesivamente alargado, al que le sobra casi media hora (son dos horas y cuarto bastante largas), y en el que se nota la excesiva grandilocuencia que el guionista quiere transmitir, deteniéndose en escenas que no hacen avanzar la trama y que sólo sirven para reiterar características de los personajes que ya han quedado bastante claras (incluso algunas escenas se usan para despistar al espectador y que no descubra el giro final demasiado pronto).
Tal y como le pasa al personaje interpretado por Liam Neeson en la película (menos creíble como escritor que como hombre de acción, si en este caso es porque escribe en el teclado con 3 dedos, en los otros es porque su actuación se basa en un montaje rápido y no en su condición física), los personajes de Haggis están vacíos y no llegan a calar en el espectador (a pesar de las conmovedoras interpretaciones de Mila Kunis y Olivia Wilde), el guión está más preocupado en enseñar la invasión de productos de la marca Apple que en conseguir que el espectador se interese por los problemas que ve en la pantalla.
Musicalmente es excesivamente étnica, la composición de Dario Marianelli incluye demasiados elementos de otras composiciones ambientadas en Francia o Italia, lo cual resta personalidad a la reiterativa y abusiva música instrumental, y del resto sólo se podría destacar “The only thing” de Moby (especialmente compuesta para la película) como uno de los grandes aciertos.
Por estos y otros detalles omitidos porque revelarían partes importantes del argumento, Haggis confirma con En tercera persona que está muy lejos de ser Robert Altman por mucho que lo intente y no consigue eliminar el olor a película para televisión con ínfulas y un abultado presupuesto (como ya lo fue Crash), pero como su otra premiada película, entretiene, aunque no deja un duradero recuerdo en el espectador.

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: