Crítica de ‘Cenicienta’: Extendida versión del cuento clásico ahora en imagen real

Las críticas de Óscar M.: Cenicienta
No es ninguna novedad que desde hace bastante tiempo los estudios americanos están mirado al pasado en busca de nuevas versiones de sus viejos éxitos para arañar dólares en la taquilla, la cual cada vez está más segmentada y perdida entre innumerables propuestas con escasas novedades.
Cenicienta, esta vez dirigida por Kenneth Branagh, retoma el cuento clásico estrenado en 1950 y, esta vez en imagen real, se propone remover los sentimientos que todos hemos tenido cuando éramos niños: volver a creen en la magia y la fantasía.

Pero si la versión animada de mediados del siglo pasado era una película de apenas una hora que dejaba a los niños con ganas de más, Cenicienta de Branagh se diluye con nuevas escenas y partes inventadas que rellenan la historia conocida para llegar a duras penas a las dos horas.
Para conseguir llegar a la duración media impuesta por el estilo cinematográfico actual, el guionista Chris Weitz detalla un aburrido prólogo narrando la infancia de la protagonista y extiende escenas de maneras poco sutiles (como el cortejo a caballo entre Cenicienta y el príncipe), por no mencionar los estúpidos diálogos con retazos de discusión que no llevan a ningún sitio y que sólo rellenan minutos.
La parte más aprovechable del cuento (desde la aparición del hada madrina, pasando por la transformación de los animales y la calabaza hasta la pérdida del zapato de cristal escaleras abajo) está prácticamente calcada de la versión animada, no defrauda pero tampoco sorprende. Al menos el proceso de postproducción está bastante trabajado, el cual, junto con el espectacular diseño de vestuario, la ambientación y los decorados (reales o infográficos) son lo mejor de la adaptación.
Estos detalles, además de la reproducción de las escenas más icónicas de la adaptación animada (ratones y transformaciones incluidas), son lo más salvable de la película, que, aunque no deja de ser animación (esta vez por ordenador), da un toque un poco más realista a toda la fantástica historia.
Branagh desaprovecha a Cate Blanchett (mucho menos malvada de lo que se esperaba, dado el precedente del dibujo animado), algo menos a Sophie McShera o a Helena Bonham Carter y, aunque lleva de manera correcta a Lily James como cabeza de reparto, no arriesga como director, con una fotografía lineal y planos cómodos, aburridos y bastante soporíferos (estamos de nuevo ante el caso de Thor: transmite sensación de conformismo, hastío y cumplir con el contrato para cobrar el cheque).
La omnipresente y bucólica música de Patrick Doyle (al que Branagh parece haber cogido cariño, puesto que ha reincidido con él tras Thor y Jack Ryan: Operación sombra) copa todas las escenas, dejando muy pocos momentos sin composición musical. Aunque en el aspecto de sonido hay que destacar, como punto a favor de la película, que no contiene canciones (excepto una nana y la “obligatoria” canción de los créditos finales), y es de agradecer, porque bastante algodón de azúcar hay en pantalla con tantos tonos pastel azules y rosas.
Cenicienta podría ser la versión definitiva del cuento de Perrault (por favor directivos de Disney, no hagan más, que ya llevamos más de 30), y, aunque se explaya demasiado en elementos poco interesantes para alcanzar las dos horas de duración, es un entretenimiento correcto para toda la familia.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Cenicienta’: Extendida versión del cuento clásico ahora en imagen real

  • el 24 marzo, 2015 a las 9:25 am
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    Me ha gustado la crítica, pero me parece demasiado dos horas de película real para un cuento juvenil, sobre todo para los más pequeños de la casa

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  • el 24 marzo, 2015 a las 10:54 am
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    Gracias, cuando la veas cuéntanos tus impresiones sobre las "escenas extendidas".

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