Crítica de ‘La señal’: Festivalera película de extraterrestres

Las críticas de Óscar M.: La señal
Es curioso como algunas producciones americanas llegan a las salas de cine españolas y otras se quedan por el camino y hay que disfrutarlas sólo en formato doméstico (como La cabaña en el bosque). El caso de La señal es bastante curioso, puesto que por su temática y producción parece más destinada a una proyección en festivales de ciencia-ficción que en lugar de ser estrenada de forma más comercial.
Con esto no quiero inducir a que el lector piense que la película es de poca categoría, pero probablemente la presencia en ella del actor Lawrence Fishburne ha sido el detonante para que la película sea estrenada en salas por la distribuidora española.

Tres amigos que están cruzando la América profunda deciden tomar un pequeño desvío de su camino para localizar a un pirata informático que está burlándose de ellos desde hace un tiempo. Los jóvenes tropezarán con algo mucho más grande y, por supuesto, más inquietante.
La temática argumental deja claro casi desde un primer momento las implicaciones extraterrestres, por lo que el espectador tendrá la constante sensación de estar viendo una producción similar a éxitos de años pasados, como Monsters, District 9 o Extraterrestrial. El mismo estilo visual y el desarrollo de la historia convierten a La señal en una película carne de videoclub o de festival de cine fantástico.
Afortunadamente hay poca cámara en mano y el espectador puede relajarse con su tradicional punto de vista, para esforzarse en intentar descifrar los constantes enigmas, las sorpresas y los innumerables giros de guión que hacen que la película sea una gigante muñeca rusa a la que hay que ir eliminándole capas para descubrir la verdad (por lo que se recomienda evitar cualquier tráiler o imagen promocional).
Sería incorrecto incluir a La señal dentro del género de terror, aunque sí hay un mantenimiento de la tensión argumental y un argumento cercano al suspense, pero la inclusión de otros géneros (como el drama, la fantasía o las películas de superhéroes) consigue que la película sea menos terrorífica de lo esperado y requiere una participación más detectivesca por parte del espectador.
Mención aparte merece la actuación a cámara lenta de Lawrence Fishburne (aunque todo tenga una explicación coherente), que choca directamente con la de Brenton Thwaites (que se ha ganado el reconocimiento de la industria y aparecerá en la próxima entrega de Piratas del caribe). Ambos aportan solidez al argumento y unas interpretaciones correctas, apoyadas por los secundarios Olivia Cooke y Beau Knapp.
Por otra parte, la decisión del director de incluir innumerables escenas a cámara lenta puede llegar a cansar, incluso roza el abuso de la técnica (sobre todo en momentos álgidos de tema dramático), y en el último tramo sólo parece haberse recurrido a dicho efecto para rellenar tiempo del metraje y sobrepasar la escasa hora y media de duración.
A pesar de estos detalles técnicos y las decisiones creativas, La señal es una entretenida película de suspense y ciencia-ficción que conseguirá que el espectador desenrede una curiosa trama a base de efectistas giros de guión.

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