Crítica de ‘The Interview’: Mucho ruido para tan poquitas nueces

 Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: The Interview

¿Tanto lío por esto? ¿Hemos vivido casi un conflicto internacional por un par de chistes de tetas y culos? Que paren el mundo que si, como parece, ha perdido el sentido del humor prefiero bajarme. Y a ahora que lo pienso…¿Qué humor? The Interview le debe más al berrinche de Corea del Norte que a su propia valía como comedia.

Me da mucha rabia no poder alabar el último trabajo de Evan Goldberg, codirector junto a Seth Rogen del film, porque soy muy fan de las comedias gamberras, pero The Interview no es lo suficientemente cómica para haber causado tanto drama de amenazas y censura, y se queda en un quiero y no puedo de incorrección política. Tal vez la controversia, a pesar de la publicidad gratuita, no ha jugado a su favor. Tras tantos ciberataques, amenazas de atentados y defensa por parte del presidente Obama de la libertad de expresión, la impresión del espectador al terminar de verla es de que le han timado.

La historia tiene como protagonistas a Dave Skylark, presentador de un programa sensacionalista de entrevistas, y a su productor Aaron Rapaport que se ven involucrados en un plan de la CIA para asesinar al dictador norcoreano Kim Jong Un. La pareja de amigos ha de viajar a Corea del Norte a cumplir con su cometido, pero al llegar se encuentran con que el dictador da la impresión de ser un tipo muy majo.

Con un humor no lo suficientemente vulgar como para ser ofensivo, no lo suficientemente inteligente como para ser elegante, a duras penas te arranca un par de carcajadas, aunque haberlas las hay, y hace de lo que debería haber sido una sátira política un sketch de casi dos horas con más momentos bajos que altos. Lejos queda de la divertidísima Supersalidos o Superfumados y, desde luego, no es comparable con la brillante incorrección política de Bruno o El dictador. La política aquí no es más que un pretexto para el clásico enfrentamiento entre estereotipos; los paletos americanos frente a la casi robótica severidad asiática que culmina en una escena de cama entre Seth Roger y Diana Bang.

Sus dos actores protagonistas, James Franco (Oz, un mundo de fantasía, 127 horas) y Seth Rogen (Malditos vecinos, ¿Hacemos una porno?), están sobreactuados hasta rozar el ridículo, aunque es James Franco el que resulta más insoportable. Franco, que tanto explora la técnica Meisner en el drama, debería aprender que es más fácil hacer llorar que reír, y que esto no se limita a gestos histriónicos. En el reparto hay caras conocidas para los fans de la pequeña pantalla como Lizzy Caplan (Masters of Sex, Party Down)  o Timothy Simons (Veep, Puro vicio) que pasan totalmente desapercibidos. Todos ellos ayudan a hacer brillar más a la verdadera estrella, porque si se puede destacar algo de la película es el genial trabajo de Randall Park (Malditos vecinos, Sex Tape: Algo pasa en la red) como Kim Jong Un. Si hay risas se debe principalmente a él, otro ejemplo más de la increíble cantera de cómicos que da la televisión.

Tras la tragedia en la redacción de “Charlie Hebdo” en París, se hace más necesaria que nunca la sátira y educarnos en el humor aunque sea a expensas de otro, sin que esto sea tildado de falta de respeto o blasfemia. El bufón era el único capaz de reírse del rey, y los cómicos -en la escena o en el papel- son sus herederos. Por eso es de lamentar que The Interview no sea mucho más de lo que es: un ridículo intento de comedia. Sin embargo, y con todo lo negativo que puedo decir de ella, sigue agradeciéndose su controversia. Al fin y al cabo debemos dejar claro que vivimos en un mundo libre y que tenemos derecho a, si queremos, hacer cine malo.

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