Crítica de ‘Alma Salvaje’: Sobredosis de flashbacks a mayor gloria de Reese Whiterspoon

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Alma Salvaje

A fuerza de hacer películas recurrentes sobre un tema o situación se está generando continuamente una enorme cantidad de nuevos sub-géneros cinematográficos, lo cual unido al gusto (vicio diría yo) de cuantos escribimos de cine por etiquetar las películas, hace que de seguir así, acabaremos por volvernos majaretas. 


Desconozco si existe ya (supongo que sí) un nombre para este tipo de películas en las que un ser humano se enfrenta en solitario a la naturaleza, ya sea a resultas de una desgracia, de un accidente o de un reto personal como ocurre en Náufrago (Robert Zemeckis, 2000), Hacia Rutas Salvajes (Sean Penn, 2007), 127 Horas (Danny Boyle, 2010), La Vida de Pi (Ang Lee, 2012), En Solitario (Christophe Offenstein, 2013) o Cuando todo está perdido (J.C. Chandor, 2013) por citar sólo unos títulos recientes.

En este caso nos encontramos con otra película más sobre el ser humano enfrentado a sí mismo y a la naturaleza, esta vez a mayor gloria de Reese Whiterspoon que (supongo) harta de que no le ofrezcan papeles atractivos decide producir y protagonizar una película sobre el libro autobiográfico de Cheryl Strayed, “Wild: From Lost to Found on the Pacific Crest Trail”, en el cual, como su explícito título dice, una mujer que se encuentra perdida por una serie de desgracias personales (maltrato infantil, matrimonio roto, adicciones varias, madre fallecida…) decide encontrarse a sí misma emprendiendo, en solitario, el Pacific Crest Trail, una de las más exigentes rutas de senderismo y escalada que a lo largo de 4.286 kilómetros recorre de sur a norte Estados Unidos desde la frontera con Méjico hasta el límite con Canadá tras atravesar los estados de California, Oregón y Washington. Ríanse ustedes del Camino de Santiago.


Una de las mayores dificultades que estas películas deben vencer es la de conseguir que el personaje protagonista, ya que va a pasarse casi todo el metraje en pantalla, sea interpretado por alguien que además de una enorme talla actoral tenga carisma y ese “no sé qué, que qué sé yo” que hace que la cámara les quiera, que llenen la pantalla sólo con su rostro y que el espectador empatice con ellos nada más empezar la aventura.

Y lo siento, pero no conecto con Reese Whiterspoon a pesar de que en Alma Salvaje hace una digna interpretación de Cheryl Strayed. Aprecio su esfuerzo y su empeño por sacar adelante cada plano, pero no consigo que me transmita ninguna de sus emociones, que me conmueva su sufrimiento ni su atribulada vida pasada ni que me importe lo más mínimo si llega o no a cumplir su personal reto.

También tengo claro que no toda la culpa es de ella. La errática dirección de Jean-Marc Vallée que acentúa hasta la saciedad los vicios y pecados que ya cometió en Dallas Buyers Club consigue sacarme de mis casillas con sus ínfulas de autor intentando dejar su sello en cada momento.

La palabra abuso se queda muy pequeña para calificar lo que Vallée hace en Alma Salvaje con el flashback. Me atrevería a asegurar que no hay más de cinco minutos seguidos de película sin que nos asalte uno, algunos de sólo segundos de duración, otros de minutos y en otras ocasiones, rizando el rizo, tenemos flashback dentro de un flashback. Esto unido a un montaje caótico hace que sea dificilísimo entrar en lo que debería ser el núcleo central de la narración. No dudo que habrá quien encuentre algún hallazgo narrativo en el modo de dirigir de Vallée, pero yo sólo encuentro caos y delirios autorales.

Tampoco me parece acertado Vallée con el superficial tratamiento que hace de los momentos dramáticos de la vida de Cheryl, y menos aún con los continuos subrayados para transmitir al espectador la pequeñez de su protagonista en contraste con la inmensidad del paisaje y del reto al que se enfrenta, la secuencia en la que Reese Whiterspoon se pone por primera vez la mochila me pareció un auténtico homenaje a Pepe Viyuela. Y algo me dice que no era eso lo que pretendía.

El resto del reparto está totalmente desdibujado incluída una desaprovechadísima Laura Dern cuya nominación al Óscar me deja perplejo (tampoco entiendo la nominación al Óscar de Reese Whiterspoon, dicho sea de paso). Laura Dern siempre me ha parecido una actriz fantástica y nunca olvidaré su memorable Rambling Rose (El Precio de la Ambición fue el horripilante título que le pusieron en España), Martha Coolidge, 1991; pero aquí hace un papelito pequeño, mutilado por el montaje y desdibujado por la caótica narrativa ya citada. Del resto, poco o nada se sabe, Gaby Hoffmann y Thomas Sadoski pasan sin pena ni gloria por culpa de un director que no ha hecho nada por sus personajes.

Se agradece, sin embargo el buen gusto en la elección de las canciones que salpican el relato, a lo largo de las casi dos horas oímos a Paul McCartney, Leonard Cohen, The Wings, Bruce Springsteen y sobre todo Simon & Garfunkel cuya maravillosa canción “El Cóndor Pasa” es el auténtico leit-motiv de la banda sonora.

Película olvidable en el que todo, hasta la preciosidad del paisaje se ve minimizada por la torpe dirección de Jean-Marc Vallée que debería elegir otro tipo de proyectos más personales para practicar su respetable y válido estilo.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Alma Salvaje’: Sobredosis de flashbacks a mayor gloria de Reese Whiterspoon

  • el 22 febrero, 2015 a las 12:21 pm
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    Madre mía, esperaba mucho más de la película, y suelo leer las críticas tras ver las películas, pero en este caso me apetecía leer algo antes y definitivamente me ahorro la entrada. Eso sí, una buena banda sonora a veces ayuda a que una película mejore, pero agradezco que sea banda sonora original, o no comprar buenas canciones para añadir a la película.

    Lo de Pepe Viyuela me ha encantado 😉

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  • el 13 marzo, 2015 a las 9:14 am
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    A mi me parece que esta ofrece más que por ejemplo, la de Jennifer Connelly, "No llores, vuela".

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