Crónica (apasionada) de los Globos de Oro

Los Globos de Oro son unos premios que a lo largo de los años se han hecho con un prestigio que a algunos nos parece desproporcionado. Son otorgados por la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood que está formada por 93 personas. Sí. Han leído bien, la decisión de 93 personas marca tendencia hasta el punto de acuñar la manida, sobada y cursi frase “los Globos de Oro son la antesala de los Óscar“. Cosa, que afortunadamente, no siempre es cierta.

El caso es que no sé si debido a un inteligente aparato publicitario, a hacer confluir por una noche a las estrellas del cine y de la televisión, que desde hace más de una década son prácticamente las mismas (tú no, Gina Rodríguez) o a organizar la que según muchos actores es la fiesta más divertida de Hollywood (el alcohol debe correr con mucha alegría), le hemos concedido una atención desmedida y cinéfilos de medio mundo estamos pendientes de nominaciones y premios como si del mismísimo tío Óscar se tratara. Y no. El Óscar, con todo su componente comercial, con todas las críticas que pueden hacerse a su sistema de votación, es un premio concedido por el voto de casi seis mil personas entre las cuales se encuentran representados todos los sectores de la industria cinematográfica y su pertenencia está abierta a todos los países del mundo. No voy a seguir con el juego de las diferencias.

Pero como aquí no somos ajenos a las modas, ayer también nos congregamos ante televisores, radios o Internet para enterarnos de qué habían decidido estas 93 personas capaces de que tanta gente importante decida vestirse muy bien (tú no, Rosamunde Pike) y decidan sentarse en un montón de mesas frente a un escenario. Vamos, por tanto, a hacer un repaso de lo ocurrido ayer.

Otra de las particularidades de los Globos de Oro es que tanto en cine como en televisión, dividen las producciones en dos categorías, drama y comedia (o musical). El linde entre estas dos categorías es muy difuso, y, a menudo, especialmente en la categoría de televisión, vemos como determinadas producciones son presentadas a una u otra categoría según convenga. Es decir, “hemos hecho un dramón de llorar a moco tendido, pero como en dramas hay mucho nivel, vamos a presentarnos a comedia, a ver si cuela”, y claro, a veces cuela. Pero esto sería tema para otro día. Vamos a lo de ayer. Los que sólo quieran información, pasen directamente al capítulo 3 donde figura el palmarés tal cual, sin opiniones ni comentarios.
CAPÍTULO 1: CINE
En categoría de “Drama” la ganadora fue Boyhood, la que para casi todo el mundo es la película de 2014 y desde hace tiempo la gran favorita para ganar el Óscar a la mejor película. Hacía mucho tiempo que una película no suscitaba tanta unanimidad y que este reconocimiento fuera tan merecido. También Richard Linklater recibió un merecidísimo premio al mejor director y Patricia Arquette el de mejor actriz de reparto por su impresionante trabajo durante 12 años. 
 
Lástima que Ethan Hawke no viera también reconocido su trabajo, pero la interpretación de J.K. Simmons es sencillamente apoteósica en la fantástica Whiplash que participó en la última edición de la Seminci. El Globo de Oro a la mejor actriz en categoría de drama fue para Julianne Moore por Siempre Alice. Y en este caso, sí que nos encantaría que esto fuera un presagio de lo que va a ocurrir en la gala de los Óscar, pues tienen con ella una deuda demasiado grande como para demorar más el momento de empezar a pagarla (Las Horas, El fin del romance…). El premio a mejor actor de drama fue otorgado a Eddie Redmayne por interpretar al científico Stephen Hawking en La Teoría del Todo, película que tenemos muchas ganas de ver estrenada en España.
En cuanto a “Comedia o Musical”, el premio gordo cayó (en opinión de quien esto escribe de manera incomprensible) en El Gran Hotel Budapest, la nueva nadería de Wes Anderson que va recibiendo premios y parabienes allá por dónde va. No logro entenderlo. Creía que estaba sólo, pero últimamente encuentro a más gente a la que el cine de Wes Anderson nos parece vacío, marciano y sobrevalorado. Fundaremos una asociación.
Michael Keaton por su maravillosa resurrección en Birdman se impuso con toda justicia a sus contrincantes en la categoría de mejor actor de drama y Amy Adams repite por segundo año consecutivo (el año pasado lo ganó por La Gran Estafa Americana) con el galardón a mejor actriz de comedia gracias a Big Eyes, la última película de Tim Burton.
El premio al mejor guion recayó en los cuatro guionistas de Birdman, Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Armando Bo y Alexander Dinelaris. Supongo que Guillermo Arriaga sonreirá pensando que Iñarritu ha necesitado a tres guionistas para sustituirle sólo a él. El caso es que el guión es brillante, inteligente y está fantásticamente escrito.
Probablemente las dos grandes sorpresas de la noche se han producido en las categorías de mejor película extranjera y mejor película de animación, donde las grandes favoritas han sido derrotadas. En el primer caso, el triunfo de la película rusa Leviathan sobre la archifavorita Ida, película polaca que hasta ayer era la gran favorita para el Óscar a mejor película en habla no inglesa. Y en el segundo, el de Como entrenar a tu dragón 2 sobre las a priori favoritas Big Hero 6 o La Lego Película.
Completan el palmarés los premios a la mejor canción para la película Selma por “Glory” de John Legend y Common y el de mejor banda sonora para la partitura del para mí desconocido Johann Johansson para la película La teoría del todo.
CAPÍTULO 2: TELEVISIÓN
En el apartado de premios televisivos ha habido notablemente más sorpresas. Y es curioso, porque esta categoría, que ya incuestionablemente está a todos los efectos a la misma altura que la de cine, despierta más pasiones, cabreos y celebraciones entre los seguidores seriéfilos que los premios de cine entre los cinéfilos. De hecho, los que somos cinéfilos y seriéfilos (supongo que la mayoría) encontramos más divertida esta categoría porque cualquier cosa puede pasar.
Los Globos de Oro son muy proclives a premiar series recién llegadas (cosa que ocurre bastante menos en los Emmy) y este año no se han parado en reparos para premiar a dos novedades en las dos grandes categorías, provocando, especialmente en categoría de drama, la que puede ser la gran sorpresa de la noche: el triunfo de The Affair sobre las prestigiosas House of Cards, The Good Wife, Juego de Tronos, Downton Abbey y ¿por qué no citarlas? las no nominadas Mad Men (¡ay Dios mío!), Homeland, Hijos de la Anarquía, The Knick… no sigo.
El caso es que The Affair es una serie excelente, cuyo único problema puede ser, como el de otras muchas series, que en su afán por perdurar muchas temporadas no sepa cerrar la trama de manera conveniente y se prolongue con tramas accesorias, que no aporten nada y dilaten el núcleo central del argumento. Otro día hablaremos de ella para no alargarnos hoy demasiado. The Affair completó la sorpresa con el triunfo de Ruth Wilson en la categoría de mejor actriz dramática imponiéndose a las dos grandes favoritas Julianna Margulies por The Good Wife y Robin Wright por House of Cards.
La cosa va en gustos, y si primara el mío (que no es el caso), hubiera preferido reconocer el temporadón que se ha marcado The Good Wife que ya hace mucho tiempo dejó de ser una serie procedimental sobre abogados para convertirse en uno de los más sólidos dramas de la televisión que si no fastidian y saben terminar con brillantez podría situarse a la altura de series míticas como El Ala Oeste de la Casa Blanca o A Dos Metros Bajo Tierra, por citar sólo dos títulos inmortales.
El premio al mejor actor de drama ha recaído en el gran Kevin Spacey que hace un papel impresionante en House of Cards, y el de mejor actriz como se ha dicho para Ruth Wilson por The Affair. Buen trabajo el de Ruth Wilson, pero en mi opinión está bastante lejos del de Robin Wright que ganó el año pasado y sobre todo del de Julianna Margulies que lo ganó en 2009 en su primera temporada.
En cuanto a comedia poco puedo decir, salvo que la mayoría de las nominadas no me parecen comedias. No he visto Transparent que fue la triunfadora y por tanto tampoco puedo valorar el trabajo de su protagonista Jeffrey Tambor que ha ganado el premio de interpretación masculina. Tampoco he visto (ni se me espera) Jane the Virgin, así que del trabajo de Gina Rodríguez no tengo tampoco nada que decir.
En cuanto a miniseries, la cosa estaba muy cruda, ¿True Detective o Fargo?. Es como elegir entre papá y mamá. Las dos son buenísimas. Las dos han sido el pelotazo de la temporada. Las dos tenían unos actores fabulosos. Fargo se llevó el gato al agua con el premio a mejor miniserie y el premio a mejor actor para un inquietante Billy Bob Thornton. True Detective se fue de vacío. Injusto. Si se hubiera ido Fargo de vacío también habría sido injusto. ¿Qué se le va a hacer?. Completa la categoría el premio a Maggie Gyllenhaal por The Honourable Woman, que valoraremos cuando la veamos.
Finalmente los premios a las interpretaciones de reparto en el que se mezclan todas las categorías (drama, comedia y miniserie). Sobre el premio a Joanne Froggat por Downton Abbey no tengo nada que objetar. Me parece una actriz fantástica en una serie fantástica. Pero el premio a Matt Bomer por esa vacuidad llamada The Normal Heart me parece una auténtica tomadura de pelo que solo puede entenderse como el pago de una cuota a cierto lobby de la televisión estadounidense o a cierta cadena que no ha tenido demasiada suerte con el resto de los premios. Premiar el trabajo de Matt Bomer por encima del de Jon Voight, Bill Murray, Colin Hanks y sobre todo Alan Cumming como el genial e inefable Eli Gold en The Good Wife me parece un disparate. Pero así son las cosas.

CAPÍTULO 3: PALMARÉS
CINE:

Mejor película dramática: Booyhood (Momentos de una vida)
Mejor actriz dramática: Julianne Moore (Siempre Alice)
Mejor actor dramático: Eddie Redmayne (La teoría del todo)
Mejor película de comedia: El gran hotel Budapest
Mejor actriz de comedia: Amy Adams (Big Eyes)
Mejor actor de comedia: Michael Keaton (Birdman)
Mejor actriz de reparto: Patricia Arquette (Booyhood (Momentos de una vida))
Mejor actor de reparto: J.K. Simmons (Whiplash)
Mejor director: Richard Linklater (Booyhood (Momentos de una vida))
Mejor guión: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Armando Bo y Alexander Dinelaris (Birdman)
Mejor banda sonora: Johann Johannsson (La teoría del todo)
Mejor canción: “Glory” (Selma)
Mejor película de animación: Cómo entrenar a tu dragón 2

TELEVISIÓN:


Mejor serie dramática: The Affair
Mejor actriz dramática: Ruth Wilson (The Affair)
Mejor actor dramático: Kevin Spacey (House of Cards)
Mejor serie de comedia: Transparent
Mejor actriz de serie comedia: Gina Rodríguez (Jane the Virgin)
Mejor actor de serie comedia: Jeffrey Tambor (Transparent)
Mejor miniserie o película de televisión: Fargo
Mejor actriz en miniserie o película de televisión: Maggie Gyllenhaal (The Honorable Woman)
Mejor actor en miniserie o película de televisión: Billy Bob Thornton (Fargo)
Mejor actriz de reparto en televisión (serie, miniserie o película de televisión): Joanne Froggatt (Downtown Abbey)
Mejor actor de reparto en televisión (serie, miniserie o telefilme): Matt Bomer (The normal heart)

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