Crítica de ‘Into the woods’: Reinterpretación de cuentos innecesariamente extensa

Las críticas de Óscar M.: Into the woods

Hace mucho tiempo que en Disney demostraron que se han quedado sin ideas nuevas y originales y continúan amortizando los cuentos clásicos de los cuales poseen los derechos de explotación. En esta ocasión, llega la versión cinematográfica del musical llamado Into the woods que ha dirigido (el cada vez más soporífero) Rob Marshall.
El guión de la obra de teatro (y, por extensión, de esta adaptación) es una curiosa reinterpretación de los cuentos clásicos, donde la trama se salta las partes más aburridas y conocidas de los cuentos de Caperucita Roja, Jack y las habichuelas mágicas, Rapunzel y Cenicienta, unificando la figura de la malvada bruja y añadiendo la historia de un panadero y su esposa (los cuales son el vínculo de unión -la masa del pan, chiste fácil, perdón- de la mayoría de personajes).

La adaptación del musical escrito por Stephen Sondheim a finales de los años ochenta genera bastante bipolaridad en el espectador: tras una introducción de más 20 minutos y donde se roza la extenuación musical, la película se desarrolla de manera ágil, con cierto humor y complicidad con el público (excepto por la voz en off del narrador que en ocasiones parece estar audiodescribiendo la acción).
El aburrimiento y el tedio de estar escuchando más de una hora de canciones que parecen copias unas de otras (el reprise se les ha ido de las manos en más de una ocasión) parece llegar a su final feliz. Pero Marshall se reserva torturar al espectador con otra media hora más donde se resume todo el segundo acto de la obra y que contiene más desapariciones de personajes que un episodio de final de temporada de la serie Perdidos (y lo peor es que al espectador no le importa, sólo quiere que se acabe cuanto antes).
Musicalmente (y sin querer reincidir en la mastodóntica e interminable introducción donde se llega a repetir más de cien veces el título), la película alcanza su máximo horror (y agonía, valga la redundancia) con “Agony” (berreadas por Chris PineBilly Magnussen y los innecesarios abdominales de ambos) y que los agudos sobrepasen el nivel permitido de decibelios no es nada bueno para los tímpanos. Las composiciones musicales son excesivamente grandilocuentes y teatrales y cuesta diferenciar las canciones o identificar alguna con un personaje en concreto.
Daniel Huttlestone y Lilla Crawford (que interpretan a Jack y a Caperucita Roja, respectivamente) están excesivamente sobreactuados en sus interpretaciones musicales y casi rozan el repelús por su obligatoria puesta en escena teatral. El personaje de Meryl Streep tiene unas entradas y salidas de la trama que son bastante ridículas y patéticas (es lógico que la nominen a todos lo premios, por lo que ha tenido que sufrir) y puede que queden bien en el teatro, pero en la película son casi una parodia. La presencia de Johnny Depp es peor que la de Sigourney Weaver en Exodus: Dioses y Reyes (pase ustaed a cobrar su cheque y adiós).
La puesta en escena les ha salido barata: la ambientación es demasiado teatral y se nota, está rodado en plató casi el 90% de las secuencias y se nota, lo han retocado todo luego con efectos visuales hechos por ordenador y se nota. Y se nota mucho. A excepción de la introducción y la escena de la boda, toda la trama situada en el bosque da la sensación de estar viendo una representación grabada en un teatro (y de la mujer gigante mejor no escribo).
Into the woods no es la mejor representación de cómo hacer una buena adaptación al cine de un musical y Rob Marshall no ha mejorado como realizador (famoso por dirigir dos nefastas adaptaciones como Chicago y Nine), pero puede ser un buen entretenimiento para ir con niños al cine, a que griten y salten en una tarde de invierno, aunque luego se necesiten analgésicos para el dolor de cabeza.

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3 comentarios sobre “Crítica de ‘Into the woods’: Reinterpretación de cuentos innecesariamente extensa

  • el 23 enero, 2015 a las 6:10 am
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    Pues esperaba algo mejor de lo que comentas, y la veré este fin de semana confiando en poder ir contra tu crítica, pues Chicago no me pareció tan mal y la criticas, así que me agarraré a ese clavo ardiendo.

    Luego comentamos!

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  • el 23 enero, 2015 a las 6:22 pm
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    Pues yo también me apunto a verla este fin de semana, y también espero disentir. Espero mucho de ella (lo cual juega en mi contra). Por cierto, Chicago me encantó. No me parece en absoluto comparable a Nine (que tampoco me parece nefasta).

    Comentaremos!

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  • el 25 enero, 2015 a las 7:10 am
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    Se le quitan a uno las ganas de ir a verla. No es la primera crítica un tanto severa (con razón) de la película que leo

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