Crítica de ‘Birdman’: La resurrección del Ave Fénix

Las críticas de Miguel Moreno: Birdman

El mito del Ave Fénix es llevado hasta excelentes cotas en lo último de Alejandro González Iñarritu. El revuelo que ha montado este pájaro no es precisamente pequeño. Desde el desempolvo del gran Michael Keaton, hasta su famoso falso plano secuencia continuo durante todo su metraje, se sabía que estábamos ante algo grande. Iñarritu no te deja indiferente, y te lleva al extremo durante dos horas en las que casi todo es posible, hasta levantar el vuelo desde nuestras butacas. Analicemos sus virtudes por aquí.

Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia parte de un tópico, un cliché llevado al extremo por la colosal interpretación del injustamente olvidado Michael Keaton. Un actor que tuvo su momento de gloria, que brilló en lo más alto gracias a una franquicia que ya es recuerdo machacando su cabeza, vive ahora preso de su propio éxito olvidado, intentando resurgir gracias a la adaptación imposible de una obra de teatro en Broadway. Como si fueramos parte del equipo de la obra, y entre bambalinas y camerinos, Iñarritu nos adentra en la historia por los largos y angostos pasillos del teatro a dos pasos del actor. El falso plano secuencia que propone su director funciona, y con mayúsculas, no resultando un adorno o recurso de pretenciosidad que recargue el film. Resulta, por contra, un recurso muy acertado , que además de ser un recurso visual impactante por lo logrado,  hace que en ningún momento desconectemos de la relación entre sus personajes y el entorno en el que se encuentran.

Keaton, candidato al Oscar por mejor actor principal, realiza un monstruoso trabajo. La voz en off que escuchamos repetidas veces en la que su personaje, el hombre pájaro, le habla y le increpa, nos hace recordar de forma casi redundante la figura que fue y la que ya no es. Una paradoja su personaje, ya que Keaton se alzó al estrellato interpretando un famoso personaje de cómics allá en los dorados noventa, para luego ser relegado a producciones de débil calado. El reparto lo completan un estupendo Zach Galifianakis como el excéntrico y divertido productor de la obra,  una Naomi Watts todoterreno y mención aparte un colosal Edward Norton, que a pesar de no prodigarse últimamente en la gran pantalla, demuestra en un papel secundario por qué es un actor imprescindible. El personaje que interpreta, un actor de ego insufrible que sólo sabe actuar en el escenario, pero es incapaz de ser él mismo en la vida real es insuperable, y el mejor rival interpretativo que Keaton podría tener. Un duelo digno de verse y para recordar.

Birdman vuela muy alto por varias razones. Todos tienen su ración de veneno a la cara en el film de Iñarritu: actores, industria, críticos. Todo el star system es vapuleado con fuerza, mostrando los entresijos y la peor cara de la fama: cuando te olvidan. El film se encarga de decir cuatro cosas a la cara a su momento a todo y a todos, recordando que estamos viendo una estupenda comedia. También es destacable el apartado de la música, introducida como un personaje más con únicamente una batería, que peca de ser demasiado intrusiva en algunos pasajes, eso sí. Y a pesar de que el director no consigue que el vuelo sea del todo uniforme (hay unas cuantas escenas tremendamente divertidas como la de Times Square), llegados al final consigue remontar el vuelo, recordándonos que estamos ante una pura comedia, tintada de drama.

Una película casi redonda por varios motivos, Birdman se sabe grande, y algo se llevará en los grandes premios de la Academia, más que probablemente mi querido Keaton. En términos de dirección resulta impecable, y demuestra que el director de Amores Perros no ha perdido fuerza. La ácida crítica a los grandes blockbusters, la locura del mundo del cine, donde hoy estás arriba y mañana en el pozo, el vaivén de la fama, la redención personal, (los que escribimos sobre esto del cine también nos llevamos lo nuestro, en una excelente escena por cierto, entre el personaje de la crítica y el de Riggan) hacen de Birdman lo que es: una refrescante y excelentemente filmada revisión al cine y el negocio de la fama, por así nombrarlo. Un mundo  tan real como voluble y caprichoso.

No pierdan el tiempo leyendo más. Vayan a la sala más cercana y disfruten de la historia del hombre pájaro. Piérdanse entre bambalinas y sean partícipes de la obra, del estreno, de la conciencia y el recuerdo que golpean la mente de Riggan. Y sean, al final, partícipes de la catarsis de su personaje principal, de su liberación, y por extensión, de su último vuelo surcando los cielos. Merece la pena.

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Un comentario sobre “Crítica de ‘Birdman’: La resurrección del Ave Fénix

  • el 25 enero, 2015 a las 4:51 pm
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    Estupenda película. Ácida, crítica y de diálogos intensas. Muy bien hecha, con un Keaton genial.

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