SEFF 2014. Sección Oficial. Crítica de ‘The Smell of us’

Las críticas de Fernando Quintero en el SEFF 2014:
The smell of us

Lo último del polémico Larry Clark (Kids, Ken Park), cuyos crudos retratos generacionales repletos de ardor hormonal adolescente provocan incondicionales amores y odios, está centrado en unos skaters parisinos que matan el tiempo patinando y/o consumiendo lo que se ponga delante. Como juego, no por necesidad, algunos empiezan a trabajar de escorts para hombres y mujeres mayores vía internet. Indolencia existencial cuyo corazón Clark (que se reserva para sí mismo el papel de Rockstar -un vagabundo alcohólico que ronda a los muchachos-) expone protagonista de una escena que explica, en parte, el gráfico título de la película que, sin duda, huele a (espíritu) adolescente.
Al informarse sobre la temática de la película, todo pensamiento es positivo y llamativo, queriendo ver su proyección de manera inminente. Tras salir de la sala, reconozco que ésta es, sin duda, la crítica más compleja de todas las que he hecho, pues la dificultad a la hora de explicar la película quedará patente en las siguientes lineas. Me baso en el desagrado.
Una cosa está clara, The smell of us sin duda gustará al público juvenil actual. La temática que conduce a lo largo de la proyección puede hacer que muchos de los jóvenes se sientan identificados en muchísimas de las escenas mostradas, todo ello en cierta medida. La despreocupación ante la vida, la pérdida de los valores y las consecuencias de esto, es reflejado con un movimiento y estilo similar al grunge de los 90 (y perdón a quien le pueda ofender esto). Esta mezcla de valores pasados y actuales están presentes en la vida de un grupo de jóvenes que es reflejada de manera individual y grupal, siendo mostradas en la pantalla bajo un nexo en común. Al igual que The Smell of us, quería empezar esta crítica de manera descafeinada. Con esta premisa, uno se puede imaginar como acabaré de describir lo que he sentido al ver esta película. 
He de decir que la admiración hacia el film francés estaba reflejado en mi rostro durante los primeros minutos. Sus planos, el acompañamiento musical, la personalidad de los personajes y demás detalles, hicieron que estuviera pegado al asiento. Este imán desaparecería a lo largo de la proyección. Ya no eran por las escenas de sexo que eran demasiado explicitas, sino por la grotesquidad reflejadas en ellas y en los personajes protagonistas de una corta edad y que interactuaban con otros que les triplicaban en años.
No existe la promiscuidad en la película. Habría que inventar una nueva palabra para describir lo que se ha mostrado. El sexo puede verse de manera natural en el cine, por muy explicito que sea. La linea que separa esta naturalidad y lo repugnante ha sido cruzada y sobrepasada por The Smell of us. Estamos acostumbrados a ver escenas de actores esnifando cocaína (siendo vitaminas en polvo el atrezo utilizado para confundir al espectador), teniendo relaciones sexuales esporádicas, etc. y en esto erradica la diferencia entre una película que puede llegar a triunfar y una que no tiene posibilidades.
Leyendo entrevistas de Larry Clark, sorprende su intencionalidad, en la que ha manifestado que quería mostrar a los jóvenes actuales y sus movimientos sociales y como están siendo esclavos de Internet y de las ganancias monetarias por la vía rápida. El director especializado en reflejar la vida adolescente tiene sus ideas, pero para muchos, y quizá para la gran mayoría, lo que ha querido es destacar con una nota desentonada y con esta idea, creo que esta es la definición perfecta para la presencia de esta película en la 11ª edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla
No todo está en contra de Clark. El uso de distintas cámaras es llamativo y consigue crear un efecto hipnótico para que el espectador interactúe con esta sociedad en alguno de los sentidos. La primera persona a través del objetivo de la cámara del móvil de uno de los protagonistas ocultos, hace que estemos presentes en todos los actos banales que se le ha ocurrido plasmar a este director. Otro punto a favor, es la figura del guitarrista, quien es interpretado por un irreconocible Michael Pitt, el cual ya trabajó anteriormente con el director estadounidense en Bully
Sin desvelar mucho, se ha de mencionar que la temática recuerda en cierto punto a Requiem por un sueño (salvando las distancias). El trasfondo de ésta es transmitido de similar manera y éstas son las repercusiones que ofrecen los actos de los protagonistas durante toda la película, algo que es intuido durante el recorrido de la vida de estos jóvenes.

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