SEFF 2014. Sección Oficial. Crítica de ‘Heaven Knows What’

Las críticas de Fernando Quintero en el SEFF 2014: 
Heaven Knows What

De las calles de Nueva York fue de donde los Safdie (Daddy Longlegs) sacaron, literalmente, a Arielle Holmes, magnética heroinómana sin techo de 19 años que protagoniza esta ficción basada en sus propios diarios. El frenesí acaparaba su día a día en un ciclo imparable de apaños: conseguir dónde dormir, qué comer y cómo obtener el chute de rigor, entrecruzado con la obsesiva relación con el indiferente y también yonqui Ilya (Caleb Landry Jones, conocido por Antiviral y X-Men: Primera generación). Un film enérgico y sin moralinas, con “la crudeza emocional de Cassavetes, y la desesperación soñadora de Garrel” (Andréa Picard, programadora del Festival de Toronto).

La similitud entre películas está
siendo un tema recurrente en la undécima edición del Festival de Cine Europeo
de Sevilla
. Si bien ayer fue proyectada Hungry Hearts y se encontraron rasgos
parecidos con La semilla del diablo, hoy se ha mostrado una película que bien
puede asemejarse a Pánico en Needle Park, la primera película de un joven Al
Pacino
en el rol protagonista.

Esta vez es la otra mitad la
protagonista.  Heaven Knows What comienza
con una estética digna del terror psicológico más absoluto. Un miedo latente
que persigue y acompaña al mismo tiempo a la protagonista a lo largo de todo el
relato de su amor hacia una figura superior a ella. Un amor platónico que se
escapa entre los finos dedos del personaje de Eleonore Hendricks.



Un simbolismo puede ser bien hallado en el transcurso de la película y se muestra ese amor imposible entre alguien que encuentra lo que quiere y su breve duración, algo que es el anticipo de una desastrosa y dolorosa lejanía. Ésto es lo que transmite la película en cuanto al amor platónico y ésto es lo que se puede apreciar en cuanto a la imagen de la persona adicta a la droga.

En Heaven Knows What encontramos una contraposición de todas las películas románticas que estamos acostumbrados a ver en la actualidad, donde se puede ver reflejado el amor de las parejas, con breves momentos de enfado entre ellas y escasas escenas de amor explicito. Aquí se le da la vuelta y se ve como el amor imposible está sugestionado por pequeños instantes de amor y donde, en vez de encontrar escenas constantes de las parejas manifestando este sentimiento, se muestra de manera muy específica el dolor y el sufrimiento que provoca el encontrar a alguien que no es correspondido y ésto se ve con grandes dosis de violencia e intolerancia recíproca.

Esto último está plasmado en un marco de inmundicia social, donde la clase más baja está representada y reflejada con los adictos a la heroína. Este tipo de personas, unidas al resto de drogodependientes, están estampados de manera eficiente gracias a la interpretación de los personajes. En esta película no se observan los típicos drogadictos esqueléticos y sucios que estamos acostumbrados a ver en cine y televisión, sino aquellos que muestran la dureza de sobrevivir en las calles a base de la mendicidad y el hurto para llevar una calidad de vida a la que se han acostumbrado.
Pese a los actos virulentos que se pueden apreciar de manera notable en Heaven Knows What, esta película no ha recibido la acogida que se merece, quizás debido a lo mencionado anteriormente con su similitud a la película protagonizada por Al Pacino. A pesar de todo consigue ser un drama sin fin y atrapado en un bucle constante.

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