Crítica de ‘Corazones de acero (Fury)’: La encrucijada de Ayer entre la épica heroica y la realidad de la guerra

Las críticas de Carlos Cuesta: Corazones de acero
No sé lo que opinarán los demás, pero dentro de mi cabeza a Brad Pitt le valió una sola película (Malditos Bastardos) para crearme la sensación de que matar nazis es algo que el actor llevaba haciendo toda la vida. En su último estreno regresa al simbólico y desolador escenario de la II Guerra Mundial e interpreta un sargento de una unidad acorazada estadounidense que comparte el desprecio y el odio hacia los soldados alemanes que ya tenía su personaje creado por Tarantino, pero en este ocasión sustituye su ironía y su sentido del humor, por desesperanza y sentido del deber. Pitt protagoniza con solvente liderazgo Corazones de acero, una cruda historia ambientada en los momentos finales del conflicto armado más grande de todos los tiempos, en el corazón de una Alemania que se resiste ferozmente a ser derrotada.
La película es violenta y descarnada, poco o nada elogiosa hacia la condición humana. En ella la muerte es explícita y de un realismo cercano al documental. Los personajes afrontan la crueldad y el frío cumplimiento de las órdenes como una de las escasas garantías de supervivencia, lo que les introduce de lleno en dilemas sobre el valor de la vida humana y la misericordia. Pese a la absorbente, carismática y magnánima presencia de Brad Pitt y a su gran actuación “heroica”, el relato nos regala una visión tanto o más valiosa: la mirada inocente y atemorizada de un joven que se incorpora a la tripulación del tanque comandado por aquél, mostrándonos el horror de la guerra a través de unos ojos que todavía están dispuestos a ver que detrás de un uniforme enemigo sigue habiendo una persona.

El desarrollo de Corazones de acero es una ambigua mezcla de mensajes sobre el sinsentido de las guerras, los distintos papeles que las creencias cristianas jugaban sobre los hombres que participaron en ellas, la violencia embrutecida del combatiente y las barbaries cometidas por ambos bandos. La inhumanidad reflejada con un realismo traumático mete a golpes al espectador en la cabina del tanque bautizado como Fury y lo implica en algunas de las escenas de tanques más logradas de la historia del cine bélico.

Su intención de mostrar la guerra como una despiadada sucesión de barbaridades, evitando el maniqueísmo inadmisible de “buenos” y “malos”, unido a su afán realista, habría llevado a esta producción a ser una de las grandes películas del género, sino fuera por el viraje brusco que en un momento dado toma la realización de David Ayer (guionista de Trainning Day y director de Vidas al límite). En una escena precisa que no quiero desvelar la película abandona su estilo y nos provoca un bochornoso recuerdo del “oh capitán mi capitán”; la fabulosa producción bélica se transforma en una americanada patriótica un tanto inverosímil mucho menos interesante.

Estoy lejos de comprender por qué el trayecto de las balas de algunos tanques (durante toda la película) se ve rojo en unos casos verdes en otros, provocando un extraño efecto irreal. Desconozco si así es como lo ve un combatiente, pero la sensación que provoca es rara, hasta el punto de hacer pensar que cada uno de los colores corresponde a uno de los bandos; estoy lejos de entender esa cuestión cromática como soy ignorante de los motivos (voluntarios o forzosos) que empujaron a David Ayer a cambiar el mensaje de que la guerra es una barbarie que transforme a los hombres en bestias por una glorificación del héroe y de su fusión espiritual con su máquina de combate.
¿Qué extraña perversión ideológica lleva a admitir, después de avasallarnos con brutales escenas de muerte y de hombres aplastados por tanques, de hombres reventados como animales, que hay una suerte de héroe excelente y superior cuyo cuerpo y alma no pueden ser ni profanados ni destruidos? La asimilación del espíritu del héroe al tanque que maneja enviaba demasiados mensajes muy susceptibles de ser malinterpretados.
De Corazones de Acero se pueden alabar, pese a lo dicho muchísimas otras cosas: Una fabulosa ejecución de las escenas de acción; muchas instantes emocionantes entre los que destaco una impresionante y poética apertura con una solitaria imagen de un jinete nazi que emparenta los tanques tan presentes en la película con su “pasado militar”, la caballería; y sobre todo la actuación de Logan Lerman (Percy Jackson), que otorga una brillante interpretación a un fabuloso personaje (al que se le obliga a cometer al final una horrorosa incoherencia). En su papel se ejemplifica la necesaria dignidad humana, pero también la forma en que unos tragos, un mote, varios cumplidos y una dosis de camaradería pueden transformar a un chaval con moral en un soldado tan asesino como cualquier otro.

Nota: Película visionada en Francia cuyo estreno está previsto para España el próximo 16 de enero.

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8 comentarios sobre “Crítica de ‘Corazones de acero (Fury)’: La encrucijada de Ayer entre la épica heroica y la realidad de la guerra

  • el 30 noviembre, 2014 a las 4:40 pm
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    Fury es una muy buena reconstruccíon histórica de la Segunda Guerra Mundial . Brad Pitt interpreta muy bien su papel de oficial americano .

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  • el 4 enero, 2015 a las 7:09 pm
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    Mucho ruido y muy pocas nueces.
    Otra gringada, mal actuada, mal guión;
    buena fotografía; pero el argumento es pésimo.
    Otra más donde los alemanes caían como moscas (si, como no!)

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  • el 5 enero, 2015 a las 5:41 am
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    La verdad la cosa iba mas o menos hasta la escena en donde como heroes imbatibles inflamada de patriotismo gringo, diezman a todo un batallon de la SS que se ponen como tontos frente al tanque

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  • el 5 enero, 2015 a las 5:44 am
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    Se desarrollo bien hasta la escena en que se inflama el espiritu patriotico y 5 acaban con un batallon de las SS que inexplicablemente permanecen frente al tanque en lugar de rodearlo..y eso que en las escenas previas iban armados hasta los dientes con panzerfaust….

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  • el 8 enero, 2015 a las 6:33 pm
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    Una excelente crítica, es curioso como cada cierto tiempo en el cine hacen una película bélica más representativa o que destaca por encima de las demás: Si en los setenta fue Apocalipsis now, en los ochenta Nacido el cuatro de Julio y en los noventa La delgada línea roja, ahora estrenan Corazones de acero.

    También destacaría la omnipresente música y el constante mensaje antibelicista. Los americanos son muy reiterativos con eso.

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  • el 26 enero, 2015 a las 10:14 am
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    La vi este fin de semana y he de decir que me gustó en ciertos momentos. Es una película que hay que analizar en muchos contextos. Por ejemplo, la escena de la casa me parece sublime, tiene una ideología bastante clara en esa parte. Por otro lado, la relación Don-Biblia queda bastante clara, al menos bajo mi punto de vista.

    Me gusta lo poético de la película y la gran fotografía que tiene. Sólo con ver esa última fotografía…me terminó de ganar.

    Finalmente, a pesar de no tratarse de algo que sea parte de la historia, si destacar los créditos finales de la película. Impresionantes e impactantes.

    En cuanto al color de las ráfagas, hay que decir que no se debe ser ignorante y mencionar a Star Wars como vi en muchas críticas. La tonalidad es porque se trata de un tipo de balas que indica la dirección a donde van dirigidas y así cambiar ligeramente la mira y de ahí su nombre, balas trazadoras. Curiosidad resuelta ^^

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  • el 28 enero, 2015 a las 12:04 pm
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    No entiendo por qué no se me publicó un comentario que hice aquí hace un par de días. Una pena.

    Básicamente venía a decir que lo de las balas trazadoras no colaba. Pero bueno, no me apetece explayarme y volver a escribir tooooodo el comentario entero otra vez.

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  • el 24 febrero, 2015 a las 6:28 pm
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    A mi me pareció una película vacía y sobreactuada por la mayoria de los actores ( entre los que incluyo a Brad Pitt ).

    Gran parte de la película solo puede llegar a entretener, la escena de la casa con las alemanas esta bien, pero cuándo llegamos a la escena final… vaya patinazo dios…

    Si habían logrado un realismo notable hasta entonces, en menos de 1 minuto depues de empezar los disparos todo se esfuma.

    Y eso que me encanta el genero bélico, que desperdicio.

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