Crítica de ‘Sex tape: Algo pasa en la nube’: Divertida comedia sexual para una noche de verano

Las críticas de Óscar M.: Sex tape: Algo pasa en la nube
Acostumbrado como está el espectador a que se filtren en Internet día sí y día también vídeos caseros privados de famosos practicando el coito, casi podría considerar a Sex tape: Algo pasa en la nube como una “adaptación al cine” de la vida real o como decían en la clase de cine de Scream 2: “Es un claro ejemplo de la vida que imita al arte que imita a la vida”, un círculo vicioso, vamos.
Así que, onanistas de la red, quítense la ropa, cojan un bote de lubricante y prepárense para autocomplacerse un poco viendo cómo Cameron Díaz y Jason Segel hacen lo imposible por recuperar una grabación donde practican el sexo en todas las posturas imaginables y capaces de realizar el ser humano.

Si en la crítica de Malditos vecinos ya hice referencia a cómo las parejas actuales olvidan cómo divertirse una vez que firman un papel que les identifica como pareja y comienzan a reproducirse, Sex tape: Algo pasa en la nube sólo viene a confirmar este hecho, y la equipara a otras producciones similares como Somos los Miller Cómo acabar con tu jefe, donde adultos de entre treinta y cuarenta años llevan una vida sin rumbo, absorbidos por la monotonía del hogar, el trabajo o los hijos, y acaban realizando locuras por volver a encontrar la chispa de la felicidad.
Básicamente, la película hereda el vocabulario de La cosa más dulce, actualiza la broma de Trainspotting, incluye elementos de uno de los episodios más divertidos de Friends y añade a la mezcla iTunes y el afán obsesivo de Apple por compartirlo todo, obteniendo como resultado un disparatado y alocado guión que termina en uno de los mayores almacenes de pornografía del mundo.
Pero por el camino, la poco previsible historia escrita por Kate Angelo, ofrece momentos realmente divertidos y secuencias absurdamente hilarantes (como la visita a la casa del desaprovechado personaje de Rob Lowe o la graduación final), las cuales retozan con momentos bobos y pseudopastelosos, porque no todo en la vida de los protagonistas es sexo, también tiene que haber (un poco de) amor.

Aquellos que hayan visto los tráilers descubrirán que a la película le faltan varias escenas de golpes, caídas y desfases múltiples, por lo que ya sabrán que hay material para las futuras ediciones extendidas y/o escenas eliminadas de los DVD y Blu-ray que saldrán a la venta.

Aunque Sex tape: Algo pasa en la nube no llega al punto de que el espectador quiera jugar con sus genitales mientras la ve (no es Instinto básico en clave de humor, hablando claro), la película no escatima a la hora de mostrar (antes o después) las partes traseras y los pezones de los dos protagonistas (ya conocemos la doble moral americana, así que los de él estarán todo el tiempo a la vista, mientras que los de ella sólo los puede insinuar bajo una camiseta), pero nada más, esto es una comedia y para los desnudos frontales e integrales ya está el porno (han debido pensar en la productora).

Mientras que Cameron Díaz está envidiablemente creíble en el papel de madre buenorra escritora de un blog, Jason Segel sigue pareciendo que interpreta a su personaje de Cómo conocía a vuestra madre casado con otra mujer y reitero el poco margen que han dejado para desarrollar al excelente personaje secundario de Rob Lowe (presuntamente mucho más alocado de lo que se muestra en sus escenas).

Sex tape: Algo pasa en la nube es excelente para ver con la pareja mientras se dan mimos desnudos en el sofá o con un grupo de amigos (sin segundas intenciones) para reirse un buen rato en una calurosa noche de verano, pero advierto que no me hago responsable ni de las posibles lesiones musculares (al intentar imitar alguna postura de la película) ni del posterior calentón (que hay mucho pajillero seguidor de Cameron Díaz suelto).

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